La gripe porcina se extiende y ya hay 149 muertos en México

La gripe porcina se extiende y ya hay 149 muertos en México
Se suspendieron las clases en los 32 estados del país y los mexicanos se encierran en sus casas por miedo al contagio. Hay 40 casos confirmados en EE.UU., uno en España y dos en Escocia. La OMS elevó el nivel de alerta epidemiológico.
"Esto es como película de ciencia ficción: estamos encerrados en casa, con las ventanas cerradas, comprando alimentos para un mes", contó a Clarín la ingeniera Beatriz Gómez. Pero la realidad en México rebasa la trama de cualquier película apocalíptica si se tiene en cuenta que 33 millones de alumnos no pueden ir a la escuela por la emergencia, que los militares están en las calles repartiendo barbijos y el Gobierno genera decretos escalofriantes que les permiten ingresar a la casa de cualquier enfermo de gripe, aislarlo y declarar cuarentena.

Desde sus trincheras, los mexicanos llaman a las radios, su contacto con el mundo real, y formulan preguntas que revelan su enorme pánico: ¿Dónde compro el antiviral? ¿Cuántos grados tengo que tener de temperatura para saber si estoy contagiado? ¿Enferma comer carne de cerdo? ¿Dónde reporto que una compañera de oficina está estornudando mucho?

La cifra de muertes probablemente vinculadas al virus de la gripe porcina se elevó ayer a 149 en México, lo que llevó a la Organización Mundial de la Salud a subir de 3 a 4 su nivel de alerta epidemiológico frente al aumento de riesgo de una pandemia.

El secretario de Salud mexicano, José Angel Córdova, informó ayer que sólo en 20 casos de fallecimientos está confirmado que se trata de gripe porcina, pero dijo que el gobierno reforzó las medidas preventivas que incluyen la suspensión total de clases en los 32 estados del país. Señaló también que se podrían paralizar las actividades en esta capital en caso de que la situación se agrave.

Los casos se extienden también en el mundo. En EE.UU. ya se han confirmado 40, 28 de un mismo colegio. En España ya hay un enfermo y en Gran Bretaña otros dos. (ver página 16)

En México, los barbijos que usan los médicos en las cirugías se abrieron paso como uniforme y desde las primeras horas del viernes ya se habían agotado en las farmacias de la capital, al igual que las vacunas y los antivirales.

"Es lo primero que se nos acabó", dijo el empleado de un supermercado, que atendía los pedidos masivos de víveres.

Como en dominó, después de las clases se cancelaron los conciertos, las funciones de cine, los gimnasios y, en el Estado de México, hasta los parques públicos. El domingo también se suspendieron las misas para evitar que a la hora del saludo de la paz se produjera el contagio. A "puerta cerrada" se hicieron los partidos de fútbol; sin público, las cámaras de televisión como únicos testigos.

De vez en cuando, se escuchan también algunas denuncias anónimas que acusan al gobierno de haber inventado la emergencia o de estar manejando mal la crisis sanitaria. "En la sala de urgencias del hospital donde trabajo se hizo el contagio porque ingresaron a un señor con influenza y no hicieron caso del diagnóstico y tampoco se armó un cerco sanitario, falleció a los cuatro días y contagió a otras 12 personas que murieron, y hasta a las enfermeras", se escuchó denunciar en Radio 13 a un hombre que se dijo médico.

Con tanto bombardeo informativo sobre la gripe, que es la única noticia, cualquier persona que estornuda o se siente cansada acude a las clínicas pensando que padece influenza.

Los servicios médicos parecen rebasados. Ayer, por ejemplo, doctores y enfermeras del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) -el hospital donde están internados la mayoría de los pacientes declarados con gripe porcina- salieron ayer a la calle a protestar porque no tiene barbijos ni guantes para atender a los enfermos. Estaban asustados como la mayoría.

"El hospital está hasta el tope, todos los hospitales. Se están desalojando cuartos para meter más camas. Ya no cabe ni uno más", dijo uno de los médicos que se animó a hablar ante los reporteros.

En un país con tradición autoritaria como México, donde la gente desconfía de sus gobernantes que durante décadas han mentido, los rumores tienen más credibilidad que los anuncios oficiales. Y uno de los chismes más sonados es que la gente muere por decenas todos los días -entre ellos varios médicos-, que el gobierno esconde los cadáveres y los saca de los hospitales en ambulancias.

"Desde que empezó el escándalo a los muertos ya no los sacan con carroza, empezaron a sacarlos en ambulancia. Los están escondiendo", aseguró a Clarín uno de los vigilantes de las puertas del INER.

Este es el día cuarto desde que se declaró la emergencia y la situación parece que empeorará. No se descarta que el Metro, los transportes públicos y los vuelos internacionales puedan ser suspendidos. Para colmo, cuando el ministro de Salud daba su última conferencia de prensa, la ciudad de México sufrió un terremoto de consideración.

"Por si las dudas, yo pedí por teléfono al supermercado que me trajeran víveres para varias semanas y me encerré con mis hijas. Hubo de todo, menos cubrebocas y líquidos desinfectantes", dijo Beatriz Gómez desde su casa. "Lo único que falta es que la tierra tiemble". Y, como si hubiera sido invocado, mientras el Ministro de Salud hablaba, tembló.

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