Gripe A: "Los pacientes mienten para que vayamos a atenderlos".

Lo dicen médicos que atienden a domicilio. Aseguran: "La gente está muy asustada".
"Para esta época, en 2008 recibíamos de 3.500 a 4.000 llamados por día; hoy son unos 12.000 los que atendemos a diario". Lo cuenta el médico Diego Pattin, gerente médico de una de las empresas de emergencias más grandes de la Ciudad de Buenos Aires. En su opinión no hay dudas sobre el enorme aumento de consultas: el temor a la Gripe A de la gente es lo que marca la gran diferencia.

"Nuestro servicio de médicos a domicilio está desbordado, por eso decidimos, sólo momentáneamente, darles prioridad en la atención a los menores de cinco años y a los mayores de 65. Y muchos nos mienten para que les enviemos un médico, nos dicen que el paciente está dentro de esos rangos de edad cuando no es así", cuenta Pattin. Él cree que la causa de esta conducta es la desesperación que llegan a sentir algunas personas.

La médica Rita Cosentino realiza tareas de coordinación y responde consultas pediátricas telefónicas en la misma empresa de emergencias. Y a pesar de estar pasando días muy agitados, hace gala de su carácter campechano. "Estoy trabajando los fines de semana, y una o dos horas más todos los días. Hasta volví a visitar pacientes, algo que ya no hacía, pero la situación lo está exigiendo", dice con su voz fuerte y clara.

"Me paso los días haciendo docencia –cuenta sonriente–, explicándole a la gente, una y otra vez, qué condiciones deben darse para que sea posible que sus chiquitos estén infectados con el virus de la Gripe A. La población está muy asustada, y llama ante el mismo síntoma que tal vez meses atrás no le hubiera inquietado".

El sábado pasado, en siete horas la doctora Cosentino recorrió veinte casas de mamás preocupadas por sus hijos. "Salvo en uno de los casos, el de un chiquito que presentaba una diarrea, y en otro, que era una bronquitis, todos los demás eran cuadros gripales comunes, algunos incluso muy leves".

En 16 años de experiencia en su actual actividad, la médica no recuerda otra ocasión en que el número de consultas haya trepado como ahora. "El año pasado, en la época de la bronquiolitis hubo un pico de muchos llamados, pero no tantos como ahora", afirma. "La gente recurre al médico a domicilio aun sin que sus hijos tengan síntomas. Con 37° de fiebre llaman y, muchas veces, ya medicaron al chico, cuando ante esa temperatura deberían haberse quedado tranquilos y esperar. Estamos frente a una emergencia recién si la fiebre no baja con un antitérmico o si aparecen otros síntomas como diarrea, ronquidos en la respiración", explica.

Rita cuenta que los argumentos de las mamás para justificar su preocupación se repiten una y otra vez: "Lo que pasa es que cerraron la escuela que está enfrente de la de mis chicos y entonces...", "pasa que la mitad de los compañeritos de mi nene están faltando..."

Entre los casos más llamativos de los muchos que atendió en estos días, Rita Cosentino menciona dos: "Una mamá llamó porque después de dos o tres semanas de haber vuelto de los Estados Unidos, la escuela de sus hijos le exigía hisopados de todos ellos para admitirlos. Y una señora me abrió la puerta de su casa y me dijo: 'Doctora, yo sé que mi hija no tiene gripe porcina, pero ella estuvo buscando información en Internet y está convencida de que sí'. La nena, de nueve años, que había estado en contacto con una tía recién llegada de Miami, tenía en su mesita de luz un nebulizador listo. Era una gripe leve".

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