*Con gripe, sin justicia ni educación

No es un buen panorama. Que una epidemia de gripe que en otros países es perfectamente manejada, aquí paralice dos servicios básicos, es un hecho que debería recibir alguna crítica, en lugar de la complacencia general.
Ya es un hecho: la gripe (A o cualquiera que sea, en definitiva nadie lo puede asegurar en este país) ha logrado incentivar la infatigable inventiva argentina para suprimir el funcionamiento de las instituciones.

Así, la Corte Suprema de Justicia ha dispuesto el adelanto de la Feria Judicial, y también la posibilidad de extenderla, en función de la evolución de la epidemia de gripe. Antes, en 17 provincias se había decidido adelantar el "receso invernal" en las escuelas.

Para decirlo de una manera directa, sin eufemismos, en Argentina estaremos todo julio sin servicio de Justicia ni de Educación. Y lo aceptamos contentos, parece. El periodismo no se queja. Al contrario: le echa la culpa a Néstor y Cristina Kirchner por no haber dispuesto antes estas medidas, por "no comprender" la gravedad de la situación.

El virus, hay que decirlo, nos ha ganado el primer partido. La respuesta oficial y política a sus andanzas es la de cerrar todo lo que se pueda. Es un festival de incongruencias, que permite por ejemplo suspender la presentación de la Sinfónica de Neuquén en el teatro Español (una función estatal), pero que no se mete con los espectáculos privados, o -por ejemplo- con el Casino Magic. Parece que el virus afecta solamente al Estado.

Estamos, virtualmente, en Estado de Sitio. ¿Se podrá vencer a la epidemia acotando la libertad y la democracia? ¿O es simplemente que ante cada problema que se nos presenta, nos sale el enano fascista (¿se acuerda?) y solo se nos ocurren ideas autoritarias?

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