La Gripe A disparó la primera pelea pos electoral.

Peronistas y cobistas se reprocharon ayer el fracaso de la ley que obligó a Jaque a sacar un decreto.
El primer proyecto importante que ingresó a la Legislatura después de las elecciones, terminó convirtiéndose en una puja de poder entre vencedores y vencidos que puede marcar la tendencia de la futura dinámica en la Casa de las Leyes así como el peso de cada fuerza política.

El miércoles todos querían aprobar la Emergencia Sanitaria pero, finalmente, no hubo acuerdo y el campo de batalla -que parecía desaparecido una vez terminada la campaña- resurgió. Al decir de un legislador, "los muchachos habían sacado los cuchillos y pretendían dirimir la elección del domingo en la calle".

Lo que parecía un trámite, terminó extendiéndose durante diez horas. Lo que es peor, no llegaron a acuerdo alguno y el Ejecutivo terminó dictando la Emergencia mediante decreto. El punto álgido fueron los fondos para afrontar los problemas sanitarios que hace rato tiene Mendoza y que se agravan por la gripe A.

Pero la discusión no pasó tanto por el origen de la plata sino por quién hacía prevalecer su decisión en el nuevo escenario político en el que -de acuerdo con los empleados de la Legislatura- unos (los cobistas) están "demasiado eufóricos" y los otros (PJ) "muy amargados".

Es que el oficialismo había propuesto una reasignación discrecional de partidas para paliar la gripe mientras que el cobismo y los demócratas pedían que se utilizara el Fondo Anticíclico, un dinero que la Provincia tiene guardado para hacerse cargo de las emergencias. Otra propuesta de la oposición era acotar las reasignaciones y, sobre todo, evitar que se echara mano a los fondos municipales.

Los mismos legisladores se dieron cuenta de que algunos ganadores "quisieron gritar el gol" hasta el punto de que el vicepresidente de la Cámara Baja, Roberto Infante, se sentó a dirigir la sesión a pesar de que el presidente, Jorge Tanús, estaba en las inmediaciones. "Es algo que nunca se había hecho", dicen los legisladores, que tomaron el gesto como un avasallamiento innecesario.

Del otro lado, el comentario es que los perdedores "todavía no se dieron cuenta de lo que significó el resultado". En este sentido, los justicialistas no se cansaron de repetir que "los que gobernamos somos nosotros", como un modo de marcar la cancha y no permitir atribuciones excesivas al Frente Cívico.

"En una situación de debilidad ellos deberían negociar", advirtió el cobismo que -de todas maneras- insistió en las atribuciones legales de la Legislatura para controlar cómo se gasta el dinero.

A pesar de que al día siguiente de la elección los legisladores de los tres partidos acordaron colaboración mutua, la discusión del primer proyecto importante terminó con enojos, decepciones y la intención de marcar la cancha de aquí en adelante. Habrá que ver si la paz llega la semana próxima, cuando deba ratificarse en la Legislatura el decreto que dispuso la emergencia sanitaria.

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