La Gripe A cambió los hábitos de los neuquinos

Plazas y bares desolados, colas a la intemperie, una mayor reclusión en los hogares, son los signos del impacto del virus en esta capital.

En una recorrida por la ciudad, se pudo constatar cómo conviven los neuquinos con la gripe que tiene en vilo al país.

Neuquén > Mediodía de viernes en el centro de una ciudad que comienza a presentar algunos síntomas que conjugan el temor y la prevención a causa de la epidemia de la gripe A que se ha instalado fuertemente en todo el país. Sobre todo después de que el flamante ministro de Salud, Juan Manzur, revelara que el gobierno argentino estima que ahora hay 100.000 casos de gripe cuando hace una semana, es decir dos días antes de las elecciones legislativas los cálculos alcanzaban los 1.587 casos.

Dejando sospechas de lado, se puede observar y escuchar los nuevos hábitos que van desde la portación de los controvertidos e inconseguibles barbijos hasta evitar concurrir a lugares donde haya grandes concentraciones de personas.

Más de treinta personas hacían cola en la vereda de una entidad bancaria ubicada en avenida Argentina y Rivadavia ya que por disposición "de casa central debemos hacer pasar a grupos de cinco personas", explicó Jorge Alvarez, gerente operativo del banco. La medida que comenzó a aplicarse a mediados de esta semana tiene por objetivo evitar aglomeraciones en el salón donde están ubicadas las cajas de atención al público "para que no sea un foco contagioso" que, dicho sea de paso, carece de suficiente ventilación. "Todo esto es nuevo y sorprendente para todos por eso estamos tomando algunas medidas para contribuir a evitar los contagios", agregó Alvarez quien ante el comportamiento del virus dijo "no sabemos si en unos días más vamos a tener que atender con barbijos".

"La gente protesta porque tiene que esperar, es lógico, pero creo que muchos no son concientes de que hay que tener una actitud distinta ante lo que está pasando con este virus", reflexionó el guardia de seguridad del banco.

Salir poco, no juntarse

Salir lo menos posible de sus casas y viajar en colectivos que trasladen pocos pasajeros parecen ser los nuevos comportamientos que han tomado los neuquinos en los últimos días. Orlando y su mujer del barrio Villa Farrel siguen al pie de la letra estas recomendaciones.

"Hoy salimos porque teníamos turno en el médico", señaló mientras esperaba el colectivo y aclaró "si viene con mucha gente lo dejamos pasar, tratamos de tomar la precaución de viajar con poca gente alrededor porque los especialistas indican que hay que evitar las aglomeraciones".

También Patricia, empleada de la administración pública, espera un colectivo que venga vacío, deseo que parece imposible a esta hora. "La gente en el colectivo no ha tomado conciencia porque tosen o estornudan sin cubrirse", protestó.

Un poco más allá, Carmen agregó que le llamó la atención que estos días sólo vio a un chofer conducir con guantes y precisó que "la gente viaja igual, algunos tratan de no estar muy cerca de otras personas, no sé si es por esto de la gripe A".

Aunque los especialistas hayan aconsejado no compartir el mate para evitar la expansión del virus, Blanca y Yamila, estudiantes del profesorado de Matemática, desoyeron esta advertencia y ahí están en uno de los asientos del boulevard céntrico disfrutando unos amargos. "Todavía no tenemos gripe por eso lo compartimos", advierten riendo.

"Sin reconocer que esta gripe está hoy en la Argentina y que hay que tomar medidas de precaución creo que se está generando una paranoia y sobredimensionado el tema", comentó Blanca. Respecto al posible cierre de locales bailables, comercios, espectáculos, consideró que una buena medida "fue la que tomó el gobierno mexicano que por 9 días paralizó el país, me parece que en nuestro caso sería una buena medida cerrar transitoriamente pero no es lo único que se tiene que hacer para frenar la gripe", explicó.

"Desde el gobierno se están tomando decisiones contradictorias porque se pretende cerrar todo y el domingo pasado se hicieron las elecciones", agregó.

Yamila, por su parte, lamentó que "esto haya generado que uno deje de ver y salir con amigas, si sabés que una está resfriada la evitas".

Hostia en mano

El crecimiento del número de infectados y muertos por el virus A H1N1 provocó también una serie de medidas y precauciones en las celebraciones religiosas. Omar salió de misa y de inmediato arrojó su barbijo al cesto de basura y comentó que le llamó la atención que entre las recomendaciones que se leyeron al comienzo de la celebración "el uso de barbijo fuera la última".

Para Pedro, vecino del barrio Villa Florencia, le pareció bien "que se haya suspendido el saludo de la paz y que el cura entregase la hostia en la mano y no en la boca" y advirtió que durante la misa muchos fieles trataron de sentarse en bancos donde no hubiera gente.

Padres creativos

Florencia y Pablo del barrio Huiliches confesaron que a pesar de todo tratan de seguir una vida normal y ahora que Ambar, su hija de 3 años, no va al jardín de infantes "tratamos de hacer mucha plaza y salidas pero teniendo en cuenta algunas cosas como que no comparta vasos o botellas con otros chicos". Se ríen cómplices cuando comentan que escucharon a un infectólogo que recomendaba besarse menos para evitar el contagio. "Te podes contagiar de cualquier otra forma pero de eso no, él ahora está engripado pero ya está", sentenció Florencia.

En cuanto a la suspensión de clases y cierre de los jardines, la mamá de la pequeña se quejó porque "el Estado debería hacerse cargo de los sueldos de las maestras de los jardines privados porque no tomó ninguna medida preventiva ante la llegada de la gripe A. En nuestro caso tenemos que pagarle a una niñera para que venga a cuidarla ya que los dos trabajamos y la cuota del jardín la tenemos que pagar igual aunque esté cerrado".

La suspensión de las clases ha obligado a los padres a sacar a relucir sus dotes creativas para llevar adelante actividades que sean del interés de sus hijos. La lectura puede ser una de ellas pensándola como una posibilidad de promover su iniciación o bien afianzarla como costumbre cotidiana. Así lo entendió Paula, del barrio Belgrano, quien salió de una librería céntrica de la mano de sus hijos de 6 y 8 años quienes llevaban bolsas con libros.

"Mantenemos la rutina de siempre, tratamos de quedarnos en casa, que lean, inviten amigos, realicen las tareas que les dieron las maestras, que jueguen en el patio; es decir, una vida normal, nada de aislarse porque gripe hay todos los años sólo que ahora hay que tomar ciertos recaudos por eso hemos incorporado el alcohol en gel, lavarse las manos más seguido, y nada de peloteros ni concurrir a lugares públicos", describió.

Precisamente entrar a un pelotero y no escuchar las voces ni las risas de los chicos disfrutando de sus juegos es una especie de termómetro de esta situación de precaución tomada por la sociedad. "Estamos en cero, esto nos mató", lanzó la encargada de uno de los peloteros ubicados en la zona céntrica de esta ciudad.

"A partir del lunes se suspendieron todos los cumpleaños que teníamos previstos para el mes de julio que eran más de quince y no sé que va a pasar en agosto", explicó. Por lo general, este pelotero organiza dos festejos de cumpleaños por día y ocho entre sábado y domingo. "Es lógico que esté el local vacío porque los padres no se van a arriesgar a traer a sus hijos al pelotero por más que desinfectemos los juegos a cada rato", sostuvo.

La recorrida del cronista terminó en un conocido local de alquiler de películas que también exhibía una larga cola de clientes que también tomaban cierta distancia entre sí. "Podemos decir que estos últimos días estamos trabajando el triple porque un jueves normal tenemos un promedio de 120 alquileres y este jueves hicimos 350 alquileres", comentó Vanesa quien además resaltó que aumentó la cantidad de abonos.

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