Un gringo en el Amazonas

Sin mayores rodeos. el ministro de Defensa brasileño, Nelson Jobim, le dijo al general Mike Mullen que su país no consentirá ninguna injerencia sobre los poco menos de cuatro millones de kilómetros cuadrados de floresta amazónica.
Geopolítica pura: el primer encuentro de altos funcionarios brasileños y norteamericanos en Brasil, tras la asunción de Barack Obama, fue en la Amazonia y no en Brasilia, sede del poder institucional.

Sin mayores rodeos el ministro de Defensa brasileño, Nelson Jobim, anunció al jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, Mike Mullen, que su país no consentirá ninguna injerencia sobre los poco menos de cuatro millones de kilómetros cuadrados de floresta.

“La visita de Mullen a Brasil muestra la importancia de nuestro país, nosotros hemos defendido posiciones claras, tenemos la intención de ser una potencia, participando en América latina y recordando siempre que la Amazonia brasileña es cuidada por los brasileños en favor de Brasil y del mundo.”

“O sea, no hay tutela posible sobre la Amazonia” le espetó el corpulento Nelson Jobim, mentor del Consejo de Defensa Sudamericano, al almirante de la US Army.

Por su parte, Mullen resaltó la significación que su país atribuye a la relación con Brasil en tanto actor clave regional. “La cooperación militar con Brasil es vital no sólo en el ámbito de nuestras relaciones bilaterales sino para toda América del Sur”, explicó el mayor asesor militar del presidente Barack Obama.

Durante dos días, domingo y lunes pasados, Jobim fue anfitrión del principal asesor militar de Obama, quince días antes de que el flamante presidente reciba a Luiz Inácio Lula da Silva en Estados Unidos.

La visita de Mullen a la “Amazonia para discutir estrategias con nosotros es una demostración de madurez y crecimiento de Brasil como nación y de su soberanía en la Amazonia”, machacó Jobim.

El almirante inició su gira latinoamericana, en el marco de la cual ayer fue recibido por la presidenta chilena Michelle Bachelet en Santiago y luego seguirá a Perú, Colombia y México, en uno de los puntos donde se juega el equilibrio de fuerzas militares de la región: la porosa frontera de 1600 km entre Brasil y Colombia, por cuyas veredas circulan sin mucha preocupación narcotraficantes y guerrilleros de las FARC.

Fue a raíz de esas fronteras que exactamente un año atrás las relaciones de Brasil y Estados Unidos sufrieron un transitorio estremecimiento.

Brasilia avisó en marzo del año pasado, tras el ataque de Colombia –léase el apéndice militar de Wa-shington en Sudamérica– a un campamento de las FARC, que discrepaba con la doctrina de la “soberanía relativa”.

Lula no disimuló su disgusto ante el riesgo de que la guerra colombiana se derrame por la región derribando fronteras nacionales, y así lo hizo notar a la ex secretaria de Estado Condoleezza Rice.

Días después de la cita Lula-Rice, en Brasilia, el canciller Celso Amorim en maniobra concertada con su par argentino Jorge Taiana, esgrimía en la OEA el principio de la “integridad territorial de los Estados”.

Jobim y Mullen visitaron ayer el VIII Batallón de Infantería en Tabatinga, en la zona de la Triple Frontera con Colombia y Perú. Brasil estableció un puesto de avanzada en esa zona fronteriza en 1980 para luchar contra el contrabando, el narcotráfico y mantener el control; luego sobrevolaron el II Pelotón Especial de Frontera en Ipiranga.

“Se aprende mucho más en el terreno que en la capital”, resumió el almirante Mike Mullen tras la recorrida.

“Brasil está en el corazón de una región que es vital no sólo para América del Sur, sino para otros países del mundo”, observó el militar y destacó “el liderazgo de Brasil en América del Sur”, además de resaltar la “profesionalidad y disciplinamiento” de las FF.AA. brasileñas.

Jobim devolvió la gentileza, al enfatizar la buena relación con el militar estadounidense. “Confiamos en el almirante Mullen, y eso es algo esencial”, precisó.

El visitante no dejó pasar la ocasión para lanzar un misil tierra-tierra a Irán, país que, al igual que China y Rusia, han comenzado a explorar una incipiente agenda diplomática y económica en América del Sur.

“Irán continúa (desarrollando) su potencial para tener un arma nuclear, eso será muy desestabilizador para la región y el mundo”, disparó Mullen.

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