Los gremios rebeldes piden al Gobierno garantías en la CGT

Se reencontrarán con Moyano en el Consejo del Salario Mínimo; quieren un mediador
A pesar del pedido público de disculpas de Hugo Moyano a "los Gordos" e "independientes" de la CGT, los representantes de estos sectores quieren la garantía del Gobierno de que el camionero "no volverá a cortarse solo". Una alternativa que manejan estos dirigentes es pedirle al ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, que asista a una reunión "ultrachica", con Moyano presente, y encaminar el cambio de actitud del camionero en la central obrera.

Lo que para algunos sindicalistas puede considerarse "una debilidad" ante Moyano por no resolver los problemas solos ante él, en rigor pasa por continuar este camino de forzosa reconciliación que favorezca a la presidenta Cristina Kirchner frente a la próxima convocatoria del Consejo Económico y Social, que espera reunir a toda la CGT junto al Gobierno y a los empresarios.

"El Gobierno debe entender que si vuelve a haber un tropiezo de Moyano, puede no haber retorno" al diálogo, dijo ayer un dirigente de alto nivel a LA NACION, en una muestra de extrema desconfianza hacia las partes y la demostración de que esta situación de no fracturar la CGT es sólo una tregua.

"La conducción de Moyano no da para más y su autoridad se acabó". Esa fue la conclusión de un importante dirigente sindical al hablar con LA NACION sobre los costos que tiene para la reciente derrota electoral del oficialismo que incluye al ex presidente Néstor Kirchner.

Los disidentes explicaron que la decisión antirupturista tuvo como propósito "sostener a Cristina Kirchner en su mandato hasta 2011". Valoraron su gesto, especialmente, de haber terciado ante Moyano para que diera un paso atrás.

Nada es estable. Uno de los voceros de que no había ruptura fue anteayer el sindicalista estatal de UPCN, Andrés Rodríguez, que sin embargo, condicionó a Moyano al plantear que no se reintegrarán al consejo directivo de la CGT hasta que no se garantice una "verdadera conducción colegiada".

¿Pero cómo demostrará Moyano tal cosa si entre ellos no se reúnen? "En algún momento, posiblemente la semana próxima, habrá una reunión de «mesa chica» de la CGT (los diez dirigentes más importantes, incluido Moyano) y se determinarán los pasos por seguir. Si no fuéramos al encuentro, ¿para qué dijimos que no hay ruptura?", respondió a LA NACION otro dirigente sindical.

Según esta versión, la idea es que no haya intermediarios oficiales. Sí es seguro que los sectores en pugna se encontrarán el martes próximo en la apertura del Consejo del Salario Mínimo, convocado por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada.

La "reconformación de la CGT", dijo Tomada al destacar "la unidad sindical", permitirá asistir a la cartera laboral a los 26 miembros consejeros (13 titulares y 13 suplentes), enrolados en todas las corrientes gremiales de la central obrera.

El reacomodamiento político que generó en el peronismo la derrota electoral de Kirchner no es el inconveniente que más preocupa a los sindicalistas de la CGT.

Como aliado de Néstor Kirchner, Moyano consiguió mantener interinamente a Hugo Sola, a cargo de la Administración de Programas Especiales (APE), que distribuye $ 938 millones anuales de las obras sociales). Sola es un aliado del taxista Jorge Viviani.

Los opositores de Moyano acusaron a Sola de distribuir "inequitativamente" esos fondos. Y la llegada de Juan Manzur al Ministerio de Salud provocó de manera efímera su reemplazo por Mario Koltan, vinculado con el gobernador tucumano José Alperovich. El cambio duró sólo 48 horas. Sola fue repuesto, dicen en el ámbito sindical, por decisión de Kirchner.

Sobre la APE, Andrés Rodríguez fue tajante: "Las cosas no están ordenadas". Y ejemplificó: "Nuestro gremio es acreedor importante porque le adeudan varios reintegros". Y pidió designar a un profesional, y "no que pertenezca a uno u otro gremio".

Esa será otra decisión que, indefectiblemente, deberá tomar el Gobierno. Si es que Moyano no consigue salirse con la suya.

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