Los gremios piden un aumento de 30% y los empresarios ofrecen 10%

El Gobierno, en su rol de mediador, fijaría el tope en alrededor del 15%, según las especulaciones. El primer indicio puede surgir de las negociaciones que encare Moyano para su sindicato. El temor a los despidos.
Entre los festejos de fin de año, los gremios y los empresarios ya comenzaron a orejear las cartas que desplegarán durante la negociación salarial 2009. Mientras que en la CGT ya piensan en una suba en torno al 30 por ciento, en las empresas de servicios, los grandes comercios e industrias pronostican para los sueldos una pauta cercana a la inflación que vendrá según la ley de Presupuesto que redactó el Gobierno. Es decir, entre el 8 y el 10 por ciento.

Con estas posiciones en danza, el Gobierno -en su rol de mediador- fijaría el tope de los aumentos salariales de 2009 en alrededor del 15 por ciento.

En lo que va de la era kirchnerista, en la puja por los salarios a la hora de fijar un número de referencia anual, tanto por parte de los funcionarios como de los gremios, funcionó "la regla del 5". Eso quiere decir que desde la Casa Rosada siempre primó el criterio de negociar una meta oficial cinco puntos por encima de la proyección oficial para la inflación (ya se dijo, de acuerdo con la letra de la Ley del Presupuesto 2009 será de 8% anual).

Desde la CGT conducida por Hugo Moyano, la meta de la suba para los salarios en general fue del 50% más de lo obtenido el año anterior, según señalaron las fuentes sindicales. En el 2008, ese tope salarial se ubicó en torno al 19,5 por ciento.

"Wait and see" (esperar y luego ver) fue la frase en inglés que encontró una alta fuente gubernamental para sintetizar cuál es el ánimo que existe por estas horas en el corazón del kirchnerismo para resolver las próximas subas salariales.

Las mismas fuentes, además, confiaron que en la Casa Rosada ya saben que el principal desafío de la próxima discusión salarial será que, por primera vez desde el 2003, el clima económico será distinto. Luego de cinco años ininterrumpidos de crecimiento, el que viene plantea, por lo menos, grandes incertidumbres.

Es decir, que el Gobierno podría sentarse más que a discutir subas de salarios a negociar cómo mantener el actual nivel de empleo por el impacto que tendrá la crisis internacional en la Argentina.

"Hasta ahora, no generamos desocupación como en otros sectores pero el clima de negocios cambió y hasta marzo no sabremos cómo vendrá la cosa ni en comercio ni en servicios, que tienen un fuerte impacto en el PBI", admitió un poderoso referente del sector empresario.

Hay otra certeza que, a la hora de evaluar qué pasará aquí con la crisis internacional, rescatan otras fuentes gubernamentales. "La decisión de la Presidenta fue clara: enfrentar la crisis internacional apostando al consumo y con ese mismo sentido se hará la negociación salarial, apostando a que los asalariados sigan consumiendo", consideraron en el Ministerio de Trabajo.

Como un primer termómetro de lo que puede suceder en marzo, el sector privado tiene la lupa depositada sobre el caso General Motors, la terminal que suspendió y despidió empleados en todo el mundo por el estallido de la crisis en los Estados Unidos (donde está su casa matriz).

"Todo parece indicar que, hasta el momento, los problemas están exclusivamente concentrados en esa compañía, ni siquiera en todo el sector automotriz argentino", arriesgó un referente del sector alimenticio, muy consultado por el Gobierno.

El caso de General Motors es seguido muy de cerca desde el Ministerio de Trabajo. En un monitoreo que se realiza allí desde octubre sobre pedidos de recursos preventivos de crisis, y del que también participan las provincias, los resultados aportan optimismo a los funcionarios.

Salvo en los sectores de las terminales, el calzado y el forestal, no habría problemas serios en la situación laboral, aseguraron fuentes de la cartera de Trabajo.

Desde el Gobierno y los gremios todos miran a Moyano. Coinciden en que en 2009, como pasó en 2008, el jefe de la CGT y líder de los camioneros será el primero en sentarse a paritarias, en febrero. Allí le pondrá un número de referencia a todas las negociaciones posteriores.

Los sindicalistas saben que más allá del porcentaje oficial, como también pasó en 2008, podrán aspirar a obtener otros adicionales por convenios o categorías que, finalmente, llevarán el salario de bolsillo por encima del que ya promete ser el peleado porcentaje salarial de 2009. CC

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