Los gremios menos "optimistas" o más "realistas".

Una y otra vez la Promoción Industrial parece que se anuncia y no se anuncia. El Gobierno provincial ingresó en un desgastante proceso. Donde intenta presentar como victorias, estrepitosas derrotas en el campo diplomático. La relación Nación/Provincia nunca fue fácil. Pero la estrategia de "la rodillera" desplegada por Beder Herrera no ha dado grandes resultados. Por lo menos, esa es la opinión desplegada por José Cáceres y Enrique Rivadera, dos de los referentes gremiales de los trabajadores del Parque Industrial Riojano.
"Estamos hablando de 10 mil puestos de trabajo y ninguno de éstos parece darse cuenta" disparó José Cáceres, de FONIVA, luego de escuchar las declaraciones oficiales en torno a la nuevamente postergada promesa de promoción industrial para La Rioja.

La gestión de ayer ante la presidente Cristina Kirchner, llevada adelante por todo el Gobierno Provincial, fue un rotundo fracaso.

Pero más vergonzoso aún es el afán del Gobierno Provincial de presentarlo como una victoria. La manoseada interpretación que realizó el gobernador Beder Herrera del discurso presidencial raya la insanía.

Más aún, interpretar un No como un Sí, es lo más parecido a las justificaciones elaboradas por un depravado sexual ante la Justicia.

Porque no se trata de que estamos ingresando en el terreno de las diferentes percepciones sobre un hecho. El tan mentado ejemplo de cómo vemos el vaso: si medio lleno o medio vació.

Y a esto apunta Cáceres cuando remarca que todos los anuncios realizados ayer, ya habían sido previamente anunciados: como el parque eólico, las obras de gas o las líneas energéticas. "Algunas (obras) vienen de la época de Néstor Kirchner y otras del gobierno de Ángel Maza" destacó el gremialista.

La interpretación maniada de los funcionarios provinciales y el discurso sobre "la nueva esperanza". No alcanza. Estamos ante un caso de real quiebre de toda conexión con la realidad.

Donde la dirigencia política en conjunto parece guiada por el pensamiento mágico de que las cosas toman vida si se las nombra. O por la creencia de que una falta de gestión de Gobierno puede pilotearse a través de operaciones de prensa.

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