Gremios y gobierno, un rito de manual

Una esperada puesta en escena del gremio ATE para apurar definiciones salariales sacó a relucir el tema de las finanzas provinciales. La definición podría tener efectos mediatos en la capacidad de maniobra que tienen los funcionarios provinciales. “Finalmente tienen que salir a embarrarse”, fue la respuesta de un integrante del gabinete provincial en relación con el papel que le cupo a los ministros Norberto Bruno, inexperto en lides políticas, y al negociador Mariano Gaido.

La táctica de la gestión Gutiérrez era dilatar, como lo hizo en marzo, a la espera de que, una vez otorgado el aumento, saliera a posteriori el descuento para sostener el ISSN. El gremio ATE venía enarbolando banderas de reclamo que o pasaron desapercibidas o se quería propiciar el caos para mostrar en Buenos Aires que se necesita un nuevo auxilio como los tres que se obtuvieron en el primer semestre.

En grandes números, la masa salarial ascendió a los 19.000 millones de pesos y los ingresos tuvieron un comportamiento conservador, por lo menos acompañaron la inflación la recaudación provincial y la coparticipación nacional. Las regalías todavía no registran el impacto del precio del gas cuya producción tuvo un leve repunte y las petroleras están, básicamente, estancadas.

La medición provincial de precios en el primer semestre arroja casi un 22 % de aumento. Es poco probable, no imposible, que de aquí a fin de año los precios sólo crezcan un 10 % más. Quedará la duda de si la oferta de aumento del gobierno se hizo para satisfacer o para sostener el malhumor.

Se recorrió el esquema que está protocolizado en el manual de la relación gremio-gobierno del MPN. Se esperó a último momento. Se salió con una propuesta que el sindicato más acuerdista, UPCN, recibe para analizar y el gremio ATE rechaza y propone hacer tronar el infierno. El gobierno dice que es el máximo esfuerzo y después se flexibiliza.

El intendente Horacio Quiroga le labró una infracción por contaminar con el molesto humo de neumáticos la zona centro. “Si tuviera poder de policía los mando a desalojar”, dijo el jefe comunal.

El manual tiene un capítulo de medición de tamaño entre los mismos gremios también estatales, como es el caso de ATE y ATEN. Éstos acordaron para todo el año y esperan el resultado de la movida de sus socios de sigla para exponer sus reclamos. Lo harán antes de que la capacidad de daño que tienen dentro de la organización, en términos ideológicos, carcoma la paciencia.

Un hecho que no pasó tan desapercibido es que los empleados municipales podrán optar por seguir con la obra social del Instituto de Seguridad Social del Neuquén o adherirse a la prepaga OSDE. En el Municipio esperan que la Provincia denuncie el convenio, aunque no hubo señales en esa dirección.

Los serios problemas que arrastra el organismo, que tiene la previsión y la asistencia a los empleados públicos e insume un tercio del presupuesto provincial, están siempre en el tapete. El aumento de aportes y contribuciones saneará en forma temporaria el déficit de las jubilaciones. Los empleados del Municipio de Neuquén son un porcentaje nada despreciable de aportantes a la obra social porque para la jubilaciones tienen caja propia.

“El tema con los gremios es que no fueron claros de entrada”, sentenció un allegado al intendente neuquino. Enarboló que se fijó un aumento del 29% para todo el año con un impacto del 18,7 % en el presupuesto. Es que en el manual aludido hay un capítulo, justamente, dedicado a las imprecisiones.

Un párrafo aparte merece la desafortunada actitud del diputado nacional Pro Leandro López con sus desafiantes tuits referidos a su vasectomía y el aumento de la tarifa de gas. “La clave de la política es saber ponerse en el lugar del otro y no caer en el combo de ser un gran...”, dijo uno de los políticos más antiguos que tiene la provincia, desde 1972, y desaprobó la ocurrencia del legislador. Admitió que cuando era potrillo le dio de comer.

El protocolo de negociación, presión y acuerdo con el gremio ATE comenzó a aplicarse con una precisión de guión teatral.Ocurrencias de un legislador hicieron crecer el malhumor en un tema sensible para la Nación como para el bolsillo del consumidor: la tarifa del gas.

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