Los gremios avanzan en su estrategia salarial sin distraerse con el proceso electoral

Por Julián A.de Diego

Asesor Laboral de Empresas y Profesor Titular de Derecho del Trabajo de la UCA

La campaña electoral distrae a todos menos a los dirigentes sindicales, que sin prisa pero también sin pausa continúan desarrollando su estrategia en materia salarial, en un escenario que divide la negociación en cuatro grupos, y que inexplicablemente, asegura un severo ajuste de las dotaciones en las empresas.

Todos tienen en claro, que el diseño del plan estratégico debe culminar antes de las elecciones del 28 de junio próximo. En otro plano, los candidatos de extracción sindical sufren distinta suerte, en un ámbito en que dependen del voto de la ciudadanía, espacio en donde no son muy populares. Sin embargo, es interesante observar, que los gremios que son claramente corporativos, no se han plegado a apoyar a los candidatos, sino que los han dejado librados a su suerte e iniciativa individual. Es más, se puede decir sin temor a equivocarse, que por diversas razones, la CGT y los gremios en general se han instalado al margen del proceso electoral.

En función del impacto que han sufrido los distintos sectores en razón de la crisis, dentro de la negociación colectiva se establecieron cuatro grandes grupos bien diferenciados.

n El primer grupo y el más restrictivo es de el los incrementos ‘cero’, en donde se han generado acuerdos tácitos y otros escritos, por los cuales se estableció el congelamiento de la remuneración convencional por 2009. En algunos casos, se estableció como compromiso de parte del sector empresario, el mantenimiento del empleo en los niveles existentes a la firma del acuerdo. Esta es la solución que se encontró en la industria petrolera desde noviembre de 2008 y por todo 2009. En alguna medida, esta combinación de congelamiento-empleo, se sabe que es inestable y que no puede proyectarse en el tiempo en forma irrestricta. Es por ello que las partes que lo acordaron han establecido a través del Procedimiento Preventivo de Crisis y el Procedimiento de Reconversión Productiva distintas formas de reducción de los costos laborales, como suspensiones subsidiadas conforme el art. 223 bis LCT, horarios rotativos con reducciones horarias, adelanto de vacaciones no gozadas o de francos adeudados, suspensiones parciales con retiro parcial, suspensiones por adhesión voluntaria (‘worksharing’), supresión de turnos y rotación de los turnos existentes, y otras, tanto de personal convencionado como de personal fuera de convenio y jerárquico.

n El segundo grupo es que combinó el aumento ‘cero’ pero con un paliativo temporario periódico u ocasional, como es por ejemplo una suma fija no remunerativa pagada en una fecha predeterminada. En alguna medida, se trata de otorgar una compensación por la falta de aumento integrado a los básicos convencionales más sus adicionales, que sea expresa y explícitamente al margen de ellos. Se obtiene así una suma que sirve para compensar parcialmente el deterioro del signo monetario, y por otro, no se integran los mismos a las categorías en forma permanente, ni son base o piso para la futura negociación colectiva.

n El tercer grupo es el que dividió su plan en dos actos, uno de los cuales debe concretarse antes de las elecciones del 28 de junio, y tiene por fin lograr un primer acuerdo, obteniendo ‘lo mejor dentro de lo posible’, generalmente con una suma fija no remunerativa, abonada con diversas modalidades, y que se convierte en base de cálculo o en base de conversión a remunerativo, con su correspondiente traslación a la escala. La segunda etapa está constituida por un proceso de renegociación, que se fija para la mitad del segundo semestre. Es el caso de la Federación de Empleados de Comercio, que pactó una suma fija de $ 300 no remunerativa, y que se convierte en retributiva a partir del 1´ de febrero de 2010, pero en octubre se estableció un proceso de revisión. Con la suma fija, ya significa en promedio un 22% de ajuste. Otro tanto ocurre con el caso de la Industria de la Alimentación, que pactó una suma fija de pago mensual de $ 300, plano y no remunerativo para todas las categorías. Sin embargo, luego, en etapas se la incorpora a la escala transformando gradualmente el aumento en remunerativo, con dos variantes importantes: a. al valor se le adiciona el ‘grossing up’, es decir la suma que después de las retenciones permite garantizar a cada trabajador el mismo valor neto de bolsillo, y en segundo lugar, la apertura de las categorías convencionales, es decir, se adicionan las diferencias porcentuales ya existentes en el convenio colectivo. En síntesis, el efecto es el de un 23% real al finalizar todo el proceso pactado.

n El cuarto grupo es aquel que pudo elaborar un plan integral por todo el año 2009 con la misma frecuencia con la que lo venía desarrollando en los últimos cuatro períodos. Se trata de actividades que han mantenido su actividad y rentabilidad en niveles razonables o interesantes, y pudieron negociar como si siguiéramos operando a más del 8% de crecimiento del PBI. Para ellos, fue posible aplicar aumentos que superan la inflación del año 2009, y que resisten la recesión prevista para el mismo período. Los incrementos, sobre el total de salarios brutos reales es superior al 20%, llegando en algún caso al 24%. El caso más conocido es el acuerdo de la Asociación Bancaria, aplicada sobre las retribuciones brutas normales y habituales.

En el fondo, la estrategia sindical se concibe, si se esperan cambios significativos en el rumbo económico, dispuesto por el Gobierno Nacional con prescindencia de los resultados electorales después del 28 de junio. Todos saben que revisar el contexto y las condiciones pactadas dependen de dos factores: a. que las condiciones cambien dramáticamente; y b. que se haya previsto un proceso o un momento o modalidad de revisión en forma explícita. Se reconoce, que muy pocos están dispuestos a aventurar que el futuro próximo no tendrá mayores cambios, y que seguirá debatiéndose lo mismo que hoy. En mi opinión, los cambios serán inexorablemente dramáticos, por necesidades de la supervivencia de la economía en general, y por la búsqueda obligatoria de reconstrucción del poder de sustentación y de gobernabilidad, más la búsqueda de los escasos recursos para financiar el proceso que sigue.

Los acuerdos salariales pactados en los convenios colectivos irremediablemente significan y se traducen en una reacomodación drástica de las dotaciones de personal de todas las empresas y organizaciones, buscando un equilibrio con los niveles de actividad reales de la economía. No habrá índice, ni determinación estadística, ni dialéctica que pueda contraponerse con la realidad, y ésta determinará irremediablemente un ajuste en todos los órdenes, y solo se detendrá cuando cada organización haya encontrado su punto de equilibrio entre la oferta y la demanda, en función de la competitividad y la rentabilidad que a cada una la haga viable en el futuro inmediato.

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