El gremio lechero intervino la delegación rosarina

Atilra tomó el control de la seccional rebelde tras la batalla mortal de la semana pasada. Los intervenidos denuncian "un golpe de Estado".
El desenlace del enfrentamiento del miércoles pasado entre dos facciones del sindicato lechero de Atilra le sirvió en bandeja a la conducción nacional del sector un argumento legal para disponer la intervención de su rebelde seccional rosarina. Desde el lado de los intervenidos, dijeron que la medida es "un golpe de Estado".

El miércoles llegó hasta la sede de San Luis Iriondo –donde se desató la batalla que culminó con la muerte del dirigente oficialista Héctor Cornejo- la notificación de la comisión encabezada por Héctor Ponce sobre la decisión de poner en suspenso la autoridad de la delegación local y ordenar su desalojo de la sede sindical. En Rosario, los dirigentes de Atilra interpretaron que "lo que vinieron a hacer el otro día por la fuerza, ahora lo hacen con un papel".

La dirigencia local de la Asociación de Trabajadores Lecheros de la República Argentina quedó en una posición insostenible después del enfrentamiento callejero, cuando la policía encontró armas en su edificio y cuando Raúl Cazón, detenido y acusado de matar a Cornejo, declaró que había sido contratado como custodio del acto que esa tarde se estaba llevando a cabo.

Fue en ese momento en que una columna de 800 hombres, vestidos con remeras amarillas (identificación de la conducción nacional del gremio) y con palos, arribaron en una caravana de ómnibus, dispuestos a copar el edificio de una seccional que hace un año que viene sosteniendo un enfrentamiento con la gestión de Ponce. La gresca se desató ante la pasividad de la policía (por ese motivo, el ministro de Seguridad, Daniel Cuenca, es otro de los lastimados políticamente y en estos días deberá comparecer ante la Legislatura), y acabó con los visitantes corridos con la misma violencia que habían venido a imponer.

En la seccional Rosario barruntan que la decisión de intervenirlos trasunta la tácita aprobación del Ministerio de Trabajo de la Nación.

Jorge Elizondo, abogado de Atilra Rosario, dejó abierta la posibilidad de apelar la medida en Tribunales, a través de un recurso de amparo. "Rechazamos este nuevo intento de tomar la seccional. Primero lo intentaron por la fuerza, y ahora por la vía legal. Aunque lo ordene la central, la medida no deja de ser arbitraria. Entonces ¿los trabajadors de otras seccionales tienen derechos pero los de Rosario no? Los trabajadores de Rosario eligieron a sus autoridades en 2005. Esto es un golpe de Estado que se produjo justo el 10 de diciembre, en el aniversario de la democracia y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos", analizó el letrado del sindicato rosarino.

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