Gremialistas estatales golpearon a varios ministros en Casa de Gobierno

Ante la falta de acuerdo, la tensión entre el Ejecutivo y el gremio ATE se desbordó en golpes y patadas entre dirigentes, ministros y funcionarios. Hubo heridos en ambas partes. El viernes a las 18 se puede resolver el conflicto salarial.
La Casa de Gobierno de Mendoza vivió seguramente el día más tenso desde la gestión Jaque. Todo comenzó con una protesta de ATE en la explanada, por la mañana y tuvo un giro violento cerca de las 15, cuando Raquel Blas echó la última gota que colmó el vaso de tarde excedida de calor y nerviosismo, al romper un acta de acuerdo entre el gremio que ella representa, ATE, frente al rostro del ministro de Hacienda, Adrián Cerroni. Allí comenzó algo inusual en Mendoza: golpiza entre sindicalistas con ministros y funcionarios. Allí se quebró el diálogo y el batallón de Blas decidió permanecer en el escenario de las reuniones, la sala de Acuerdos del edificio que alberga las oficinas del Ejecutivo de Mendoza; un piso más abajo, los ministros y funcionarios; y en el medio, la fiscal de Delitos Complejos, Claudia Ríos, intentando evitar que el agua hervida se desparrame totalmente. Fueron once horas de tensión que concluyó cerca de las 21, cuando Raquel Blas y sus delegados abandonaron Casa de Gobierno, con una nueva reunión con los negociadores del Ejecutivo para este viernes.

El primer capítulo de esta película de acción arrancó en la mañana del jueves, cuando en Casa de Gobierno se concretó el primer encuentro entre los delegados de ATE y el ministro de Hacienda, Adrián Cerroni. Pasado el mediodía recibieron una propuesta oficial que rechazaron de plano: allí aseguraron que no se moverían hasta tener una respuesta clara a sus reclamos.

En la siesta, los del Asociación de Trabajadores del Estado se fueron al cuarto piso para reunirse nuevamente con Adrián Cerroni, quien estaba acompañado por otros ministros y funcionarios. Allí el ministro Cerroni lanzó: "Es imposible cumplir con las demandas de blanqueo". Fue entonces cuando Blas se enfureció e increpó al funcionario. "Es una falta de respeto, no nos pueden dar esa respuesta, no es una respuesta", espetó. Luego rompió un acta acuerdo en pedacitos y los arrojó a la cara de Cerroni. Luego de esto la crispación del ambiente fue creciendo y una mujer tomó de la solapa a Cerroni, éste en un momento resbaló y cayó al suelo, y desde entonces todo fue descontrol: volaron sillas, y hubo piñas y patadas para los ministros.

La situación se descontroló y se generó una trifulca en la cual hubo piñas y patadas también para Carlos Ciurca (Seguridad), Silvia Ruggeri (Desarrollo Social) y Pedro Masman (en representación del Ministerio de Salud), quien luego radicó una denuncia ante la justicia que se tradujo en la inmediata presencia de la fiscal Claudia Ríos. Tanto Masman como el ministro Cerroni y otro funcionario más resultaron heridos por las trifulcas.

El último tramo de la novela fue cuando arribó a Casa de Gobierno la fiscal de Delitos Complejos, Claudia Ríos. Allí habló con la titular del gremio de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Raquel Blas, quien acusó a unos infiltrados de iniciar los desbordes. Luego la funcionaria de Delitos Complejos no habló con la prensa. Mientras, los ministros se instalaron en el cuarto piso y los de ATE, en la sala de los Acuerdos, en el quinto, haciendo asamblea.

Pasada las 18.30, a través del secretario legal y técnico, Fernando Simón, el Ejecutivo ordenó desalojar el quinto piso, pero ATE desobedeció.

Mientras, el jefe de gabinete de Seguridad, Eduardo Bauzá, informaba que el ministro de Hacienda, Adrián Cerroni, tenía una herida en la mano y el funcionario Masman, en el rostro. En el otro piso, el secretario gremial de ATE, Roberto Macho, responsabilizó al Ejecutivo por el incidente: "El incumplimiento del Gobierno ha iniciado el incidente" y reportó unos tres heridos en su bando, siendo él uno de ellos. Los de Blas se plantaron con la idea de que apareciera el gobernador Jaque.

En las afueras del edificio del Parque Cívico aguardaban un campamento de ATE, mientras policías rodeaban la zona.

La situación se comenzó a calmar cuando el Ejecutivo propuso una nueva reunión con ATE el próximo 23 de noviembre, a las 18 en la Subsecretaría de Trabajo. Los gremialistas lo rechazaron y más tarde llegó la propuesta de que se haga este viernes a esa misma hora y en el mismo lugar. Tras una larga deliberación, pasada las 21 y tras 11 horas de tensión y nerviosismo, la tropa de Raquel Blas aceptó.

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