Gremialistas se culpan a sí mismos por no integrar la lista del Gobierno.

Gremialistas se culpan a sí mismos por no integrar la lista del Gobierno.
Cáceres afirmó que la CGT se había alejado del poder; otro sector responsabiliza a Alperovich.
"Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa". Ese pareciera ser el sentir de la mayoría de la dirigencia gremial, tras anoticiarse de que ningún representante de este sector integrará la lista oficial del Frente para la Victoria (FV) en la elección del 28 de junio. Consideran que, en los últimos años, el sindicalismo, por diversas razones, fue perdiendo el espacio que, históricamente, se le había conferido. La última vez que un dirigente ocupó un espacio en la lista del Partido Justicialista (PJ) en comicios nacionales (ya en un frente, ya en solitario) fue en 2005, cuando Luis Diarte (Smata) fue suplente de la diputada Beatriz Rojkés de Alperovich, quien hoy se postula para senadora.

De hecho, de las cuatro elecciones nacionales que se habrán vivido hasta el 28 de junio durante los mandatos del gobernador, José Alperovich, sólo en las dos primeras se incluyeron gremialistas en las nóminas: en 2003, Lucinda Espeche de Moreno (UPCN), iba como candidata suplente a senadora, y en 2005, Diarte integraba la lista de diputados. En 2007 y en 2009, en cambio, los sindicalistas brillaron por su ausencia.

El secretario general de la CGT-Laprida, Ricardo Cáceres (UTA) fue uno de los que postuló la necesidad de un mea culpa sindical. "Los gremios no se acercaron al poder. La CGT que manejó (Jesús) Pellasio estuvo mal administrada; la ‘pata’ sindical no está porque faltó inteligencia para acercarnos al poder", afirmó.

Reclaman internas

Pellasio, en cambio, responsabilizó a Alperovich y reclamó internas en el PJ para que se respete la presencia gremial en la lista. "El gobernador dictamina a dedo. Por historia, al movimiento obrero le corresponde el 33% en las listas peronistas", dijo el titular de la CGT-Buenos Aires. Convocó, además, a la unidad de los sindicatos para conquistar el espacio. La secretaria general de Sadop, Teresa Hernández de Ramayo, opinó en forma similar. "El gobernador no se sujeta a cuestiones internas del partido que dice representar. Si la lista hubiese sido discutida dentro del PJ se habría pedido una representación gremial", cuestionó. Sin decirlo, consideró que los sindicalistas del PJ son responsables por su ausencia en la nómina del FV. "No soy militante del PJ; pero los lugares se pelean. Una lista es el resultado del chequeo de la militancia; se debe refrendar títulos", expresó.

Dos dirigentes docentes también se acercaron a Pellasio. Isabel Ruiz (APEM) afirmó que no sentía que la lista del FV represente a los trabajadores. "Era la posibilidad de tener un acercamiento más directo con el PE. No se inscriben gremialistas en la lista desde 2005 porque quieren desoír nuestros reclamos", criticó. "No haberle dado lugar a la ‘pata’ sindical habla del concepto que tiene el Gobierno de los gremialistas. En las últimas elecciones se utilizó el dedo mágico para elegir candidatos y para dejar afuera dirigentes sindicales. Espero que los gremios reaccionen", agregó Carlos Arnedo (UDT). El dirigente estimó que la inclusión de Diarte en 2005 no se debió a un consenso con los gremios. "El ex vicegobernador Fernando Juri presionó para que estuviera", dijo.

Debilidad

Daniel Acosta (Caucho) integró la lista de diputados en 1993. "En 1983, más de 20 diputados nacionales electos eran gremialistas. Se perdió porque en interior se debilitó; pero la ‘pata’ sindical debe respetarse", advirtió.

Desde AMET, Edgardo Bessone se alistó entre los que promueven el mea culpa. "Es un espacio que perdimos nosotros. El sindicalismo en Tucumán está dividido hace más de 20 años: tenemos dos CGT, por ejemplo. Hoy no tenemos inserción en la política. Todo es a dedo sin tiempo para internas y eso no es conveniente. Pero más alla de querer, creo que al espacio hay que ganarlo. Lo más justo hubiese sido una interna. Hace muchos años que no se nos tiene en cuenta, una vez más no hace nada", admitió.

En la línea de la autoculpabilidad también se anotó Martín Rodríguez (CTA). "Es un tema tabú. A los sindicalistas los fueron sacando de a poco. Pero si no somos capaces de organizarnos no hay muchas chances de que nos llamen para integrar un proyecto y va a pasar esto: no tenemos un representante que defienda los intereses de los trabajadores", se quejó.

César Zelarayán (ATEP) se mantuvo al margen de la discusión, y afirmó que su gremio no está abocado a la política. "No me parece ni bien ni mal que no haya ningún gremialista. Nunca pedimos representación sindical en ninguna lista. No estamos en ‘ese tema’ (la política). Si uno de nuestros compañeros llegara a ser parte del gobierno o de alguna nómina, será porque se encargó de militar en política, fuera de ATEP", dijo.

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