Grave: sobrevuela fantasma de pacto espurio con el juecismo

Para el presidente del bloque peronista en la Legislatura, Daniel Passerini, su par del FCyS, Miguel Ortiz Pellegrini, "tiene los días contados en la Cámara" porque la acumulación de pruebas "es abrumadora" y porque no cree que el cuerpo "asuma defensas corporativas".
Dijo que su bloque llevará al recinto un pedido de pena máxima, es decir, expulsión. En otras palabras, Passerini destiló optimismo sobre el futuro de la embestida contra el ex radical y ahora representante del "fin del choreo", y a su vez patrocinante, al menos en parte del proceso, de una demanda multimillonaria contra la Tamse y la Municipalidad.

No es fácil de comprender el optimismo de Passerini, delasotista él y conocedor de versiones que advierten sobre un acuerdo entre schiarettistas y juecistas para salvarle el pellejo a Ortiz Pellegrini.

El forcejeo poselectoral entre delasotistas y schiarettistas es la novedad en la investigación contra Ortiz Pellegrini, porque las otras condiciones que se tenían por necesarias para que la investigación progrese en dirección del "patíbulo", se dieron todas: las pruebas de que litiga contra la Tamse parecen consistentes y, encima, están sus patrocinios contra la Caja de Jubilaciones, por mencionar los casos más importantes.

También se dio, más sorpresivamente, el menos que discreto resultado electoral del FCyS el 28 de junio, que ya no lo ubican a Luis Juez como gobernador electo con efectos diferidos para asumir dentro de dos años, y por eso, con un poder virtual como el que supo esgrimir contra la designación del defensor Pueblo, Mario Decara.

Sin embargo, el schiarettismo podría jugar un acuerdo sin posibilidad de verificación alguna. Cuando la Constitución fija para una decisión legislativa una mayoría agravada que no tiene por sí ningún bloque, es porque obliga al oficialismo a construir, a negociar esos dos tercios.

Si esa voluntad no existe no se podrán reunir los 47 votos necesarios. Alcanzará con un intento formal sin mayores énfasis, sometiéndose después resignadamente a la derrota e inculpando a los otros bloques de anteponer intereses corporativos. Así, de taquito, nadie podrá decir que no lo intentó ni tampoco que evitó la expulsión.

Pero pueden operar otras razones de peso para que Ortiz Pellegrini no llegue al patíbulo. En la Legislatura la prevalencia de abogados siempre ha sido una constante, y también la defensa de intereses gremiales por sobre las diferencias partidarias.

Esta prevalencia apunta a los radicales, los posibles árbitros si el peronismo puede reunir sus 36 votos, los de sus socios ad hoc, de líberos y kirchneristas.

Valga recordar el vergonzoso Código Arancelario de Abogados y Procuradores de principios de los ’90, cuando los demandantes eran solidarios en costas con los demandados y los honorarios de los letrados se fijaban en función del monto de la demanda, no de la sentencia.

Uno de los protagonistas en el debate legislativo de esta ley fue ... Miguel Ortiz Pellegrini.

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