Grave panorama en el Juzgado de Faltas

Grave panorama en el Juzgado de Faltas
El juez Germani afirmó que muchos de los infractores que son citados a esas oficinas agreden a las secretarias. El lunes un hombre al que le secuestraron el auto rompió un vidrio de la casona de Blandengues al 100.
"La violencia de la gente que infringe la ley es normal", señaló ayer a este diario el juez de Faltas, Ricardo Germani, luego de que el lunes un hombre al que le habían secuestrado el vehículo se fuera furioso del Tribunal de Faltas y rompiera un vidrio de la puerta del edificio ubicado en Blandengues 152.

Germani admitió que cuando las personas se acercan al tribunal a hacer su descargo y se les informan los montos de la multa y que deberán concurrir a una audiencia luego de 72 horas, casi siempre terminan profiriendo insultos y, a veces, hasta provocándole lesiones al personal de dicha dependencia municipal.

"La dinámica del tribunal no nos permite hacer las audiencias de manera instantánea. Hay horarios y turnos convenidos para cada día", comentó el magistrado.

"Eso --agregó-- sumado a las horas que deben esperar, el monto de la multa y el eventual secuestro del vehículo, terminan creando un clima de enojo que lleva a algunos a manifestar conductas violentas".

Bajo esas premisas, Germani sostuvo que la violencia, sea verbal o física, es moneda corriente en el tribunal y que, en la mayoría de los casos, las víctimas terminan siendo las secretarias que reciben a los infractores.

"Hace unos meses una persona totalmente enojada, en un estado de exaltación violenta, agarró del brazo a una de las secretarias y la zamarreó fuertemente", ejemplificó.

Según Germani, los gritos, insultos y amenazas también son habituales.

El juez opinó que la gente no tolera las respuestas negativas y afirmó que normalmente intentan justificar sus errores utilizando la violencia.

"Violan la ley y después sostienen sus hechos agrediendo, para justificar sus actos", agregó.

Por su parte, una de las secretarias, Laura Biondini, ratificó a este diario lo dicho por el juez e incorporó algunos casos experimentados en carne propia.

"Los insultos siempre están pero hace unos meses una señora me agarró fuerte y me esguinzó la muñeca. En otra ocasión agarraron la computadora del escritorio y la tiraron al piso", comentó y lamentó: "Si el diario nos llamara cada vez que pasa algo así, estarían llamándonos todo el tiempo".

En cuanto al caso más reciente, dijo que todo se inició el sábado pasado, frente a la parada de colectivos de Brown 326, cuando el conductor de un Rambler que había dejado en el lugar vio cómo el vehículo estaba siendo retirado por una grúa municipal.

En ese momento, los inspectores le solicitaron la documentación personal y del vehículo, la cual se negó a brindar, y se le iniciaron infracciones por no poseer licencia de conducir, negarse a exhibir la documentación del rodado, no acatar las órdenes de los inspectores y estacionar en un lugar prohibido.

El lunes, cuando el mencionado conductor fue a realizar su descargo, se le notificó que la multa ascendía a 3.313,50 pesos y, tras dirigir insultos hacia todo el personal del tribunal, pidió una audiencia, para lo cual se le informó que debía esperar 72 horas.

Germani dijo que, cada vez más exaltado, el hombre se retiró rompiendo un vidrio.

"Yo no lo vi porque estaba en el despacho, pero escuché fuertes gritos de las secretarias y, después, cuando se retiró, lo hizo dando un golpe de puño a un vidrio de la puerta, por lo que terminó rompiéndolo y escapando", comentó.

Cantidad

4 mil actas mensuales por infracciones de tránsito se registran, en promedio, desde hace al menos dos años.

Además, problemas de infraestructura

Apenas dos meses duró la aplicación del doble turno que estableció el Departamento Ejecutivo para mejorar la atención en el juzgado. La medida, adoptada en noviembre último, dejó de aplicarse a comienzos de este año, cuando se retomó el horario tradicional, de lunes a viernes de 7 a 15.

"El único cambio es que hemos incorporado cinco empleados, cuatro de ellos abogados, destinados a atender la parte jurídica. Eso fue positivo, pero la realidad es que la cantidad de actas de infracción aumentan día a día, con lo cual la situación sigue siendo comprometida", indicó Germani.

Ya a fines del año pasado, el funcionario había reconocido que al juzgado "le costaba estar a la altura de las circunstancias" y definió al trabajo que tenían como "feroz".

"Lejos de disminuir la cantidad de causas, las mismas van en constante aumento y los envíos de actas de infracción del Cuerpo Unico de Inspectores son cada vez más elevados, con lo cual la atención al público se complica", señaló.

La demora promedio de una persona que asiste al tribunal ronda cuanto menos una hora, en un edificio que ha quedado inadecuado para su funcionamiento y que genera un constante malestar entre los asistentes.

"Seguimos con los mismos problemas de infraestructura, el edificio es el mismo", resume Germani, al tiempo de señalar que no ha recibido ninguna comunicación del municipio sobre la posibilidad de mudarse a un inmueble más amplio.

El tema Vale-Patagonia

En los próximos días el Juzgado de Faltas Nº 1 podría dictar una sentencia en el caso que involucra a exempleados de la empresa Vale y el Banco Patagonia, como consecuencia de descuentos realizados "de manera abusiva" --según determinó la OMIC-- por esa entidad bancaria en las cajas de ahorro de los trabajadores.

La causa llegó al juzgado luego de ser tomada por la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC), que la derivó a ese tribunal al no haber logrado un acuerdo tras distintos llamados a conciliación entre las partes.

"Se trata de un tema de mucha complejidad y estamos iniciando la reunión de pruebas. Apenas completemos ese trámite tendremos una resolución", mencionó Germani.

El conflicto entre los trabajadores y el banco comenzó en marzo, cuando todavía regía la conciliación obligatoria dispuesta por el gobierno nacional y no se habían formalizado despidos en torno al frustrado megaproyecto de Vale.

Ese mes cientos de trabajadores denunciaron que el Banco Patagonia, entidad a través de la cual recibían sus haberes, les impuso una retención no pactada por créditos personales y el pago de tarjetas de crédito.

A pocos meses de haber sido contratados para la obra, los operarios recibieron tarjetas de crédito y ofertas para obtener créditos personales de entre 10 mil y 12 mil pesos. La mayoría aceptó la oferta, pero con la salida de Vale del proyecto, el banco procedió a cobrar varias cuotas juntas.

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