Grave crisis política y tensión en Honduras

Grave crisis política y tensión en Honduras
TEGUCIGALPA.- En una decisión que generó una grave crisis política y el despliegue de tropas en las calles para garantizar la seguridad, el presidente hondureño, Manuel Zelaya, destituyó ayer al jefe del ejército, Romeo Vásquez, y aceptó la renuncia del ministro de Defensa, Edmundo Orellana, medida que fue luego revertida por la Corte Suprema y el Congreso, que ordenaron restituirlos en sus cargos.

El mandatario tomó la decisión en represalia porque el ejército se negó a movilizar urnas para una consulta popular fijada para pasado mañana, sobre una reforma constitucional que permitiría establecer la reelección presidencial, resistida por la oposición.

La crisis se produce cuando faltan siete meses para que culmine el período presidencial de Zelaya y a cuatro meses de celebrarse las elecciones generales de noviembre.

En esos comicios, los hondureños escogerán al nuevo presidente, tres vicepresidentes, 256 congresistas, 40 diputados al Parlamento Centroamericano y 298 alcaldes.

La destitución de Vásquez "fue adoptada ante la crisis generada por algunos sectores que han promovido la desestabilización y el caos, con el fin de causar serios problemas a la institucionalidad democrática de Honduras", dijo Zelaya, que pidió una reunión inmediata del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) por considerar que "el estado de derecho en Honduras está en peligro".

Los opositores, incluidos los líderes del Partido Liberal de Zelaya, acusaron ayer al mandatario de provocar una crisis de consecuencias imprevisibles por querer perpetuarse en el poder imitando a su aliado, el presidente venezolano, Hugo Chávez.

Además, el resto de comandantes de las ramas aérea, naval y del ejército renunciaron en solidaridad con el general Vásquez.

La Corte Suprema del país ordenó ayer la restitución de Vásquez en su cargo. La magistrada de la máxima instancia judicial, Teodolinda Cruz Sequeira, confirmó que la institución aceptó los recursos de amparo a favor del jefe de la cúpula militar, por lo cual, dijo, quedó sin efecto la medida presidencial.

El presidente de la Corte Suprema, Jorge Rivera, dijo que la resolución de la Sala Constitucional establece que el "general Vásquez puede continuar cumpliendo sus funciones", algo que hasta ayer no se había concretado.

También el Congreso rechazó la decisión de Zelaya de destituir al jefe militar, confirmó el titular del cuerpo, Roberto Micheletti Bain.

Pero no sólo provoca resistencia en estas instituciones la destitución del militar y, en menor medida, la aceptación de la renuncia al ministro de Defensa. También se oponen a la iniciativa de Zelaya sobre la consulta popular del domingo, en la que se consultaría a la ciudadanía si está de acuerdo en que se someta a referéndum una reforma de la Constitución a fines de este año.

Por otra parte, tropas hondureñas se desplegaron ayer durante algunas horas en varios lugares de Tegucigalpa (el aeropuerto y los alrededores de la casa de gobierno, entre otros) para prevenir disturbios que se anunciaban en apoyo al presidente, informó un vocero castrense.

"Se hicieron algunas movilizaciones de militares muy temprano a la mañana porque se tenía información de que algunos grupos querían causar disturbios y eso se puede actuar como una bola de nieve", afirmó el teniente coronel Ramiro Archaga.

Los militares fueron desplazados en "varios lugares donde se tenía información que iban a llegar los grupos" y luego regresaron a la sede del Estado Mayor, en el sur de la capital. Se trató de una respuesta a la decisión de Zelaya de convocar para el mediodía de ayer a organizadores populares e indígenas a la casa de gobierno.

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