Grave crisis institucional

Grave crisis institucional
La Presidenta pidió ayer la renuncia al titular del Banco Central, Martín Redrado, quien se niega a dejar su puesto. Se abrió una nueva puja de poderes entre el Gobierno y la oposición legislativa, y la Casa Rosada podría presentar una denuncia judicial.
La jefa de Estado decidió relevar de su cargo al titular del BCRA, Martín Redrado, por su negativa a liberar reservas monetarias para pagar la deuda externa, a través del denominado Fondo del Bicentenario, y propuso al economista Mario Blejer como su reemplazante.

Blejer permanecía ayer en Europa desarrollando tareas profesionales, y optó por emitir un comunicado en el que planteaba un escenario de "ahora no" que, igualmente, quedaba bastante abierto. Blejer consignó: "El Central tiene presidente y estoy inhibido de asumir".

Pero más tarde, el ministro de Economía, Amado Boudou, insistió en que ya tiene la respuesta de su candidato, que le habría manifestado: "Cuando el lugar esté libre, estaré allí".

Blejer ya fue titular del Banco Central durante parte de 2002, en la presidencia de Eduardo Duhalde, lugar al había llegado durante la administración de Fernando De la Rúa, supuestamente convocado por el ex ministro de Economía Domingo Cavallo, y antes había trabajado durante años en el Fondo Monetario Internacional.

Redrado, por ahora, se mantiene en el cargo y la oposición cerró filas para defenderlo (incluso los senadores radicales Ernesto Sanz y Gerardo Morales le dieron su respaldo en forma personal) bajo el argumento de que es el Congreso el que puede confirmar y/o remover al titular de la autoridad monetaria.

Esta medianoche, Redrado seguía atrincherado en su despacho, desde donde se emitió un email con destino al personal de la entidad, en el que llamó a "redoblar" esfuerzos.

"A nadie escapa el complejo momento que nos toca transitar, no obstante, no dudo que nos consolidará como institución", dice el email. Y agradece a sus colaboradores "la afectuosa muestra de apoyo generada en forma espontánea en el día de la fecha". Ocurre que al mediodía empleados que responden a Redrado se enfrentaron a militantes kirchneristas que se habían manifestado frente a la sede del Banco Central para reclamar la renuncia del directivo.

Redrado se niega a liberar los fondos debido a que sostiene que "no existe necesidad ni urgencia" para hacerlo, y porque "considera que no puede dar ese paso sin el aval del Congreso".

La Casa Rosada, a través del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, advirtió que si Redrado no renuncia a la Presidencia del Banco Central lo denunciará ante la Justicia por "incumplimiento en los deberes de funcionario público". Fue justamente Fernández el que se reunió el martes con Redrado para solicitarle, en nombre de la Presidenta, la renuncia.

Al mediodía, el titular del Palacio de Hacienda calificó de "politiquería barata" tanto a las acciones de la oposición para impedir la constitución del Fondo del Bicentenario como la determinación de Redrado de permanecer en el cargo pese al pedido presidencial.

Descartó, además, la posibilidad de que la situación generada en el Banco Central provoque incertidumbre en los mercados, ya que "las certidumbres no tienen que ver con las personas, sino con las políticas" y ratificó que el Gobierno seguirá teniendo como ejes los superávits fiscal y comercial, la acumulación de reservas y el desendeudamiento.

La polémica entre Redrado, la oposición y el resto del Gobierno se originó a partir del decreto de necesidad y urgencia por el cual se dispuso la utilización de 6.569 millones de dólares de los cerca de 17 mil millones de reservas de libre disponibilidad para la creación de un fondo (denominado del Bicentenario) destinado a cubrir los compromisos que la Argentina tiene en 2010.

Ese decreto fue cuestionado por la oposición y por la provincia de San Luis; las objeciones se basan porque con la constitución de ese fondo se libera la partida del presupuesto, por idéntica cantidad de recursos, asignada al pago de deuda, la cual podría ser empleada en otros fines.

Los K la tienen muy difícil en el Congreso

El Poder Ejecutivo deberá contar el dictamen de una comisión bicameral del Congreso si es que quiere llevar adelante la remoción del presidente del Banco Central, Martín Redrado. Así se desprende de la Carta Orgánica del BCRA. La misma será presidida por el presidente del Senado, es decir, Julio Cobos, y estará integrada por los presidentes de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Economía de la Cámara alta y los titulares de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Finanzas de la Cámara de Diputados de la Nación.

Sin embargo, a raíz del recambio parlamentario, en ambas cámaras no se han designado autoridades para las mencionadas comisiones, por lo cual el cuerpo que debe decidir sobre el futuro de Redrado en el BCRA no podría sesionar hasta que el Congreso retome sus actividades.

Hasta ahora el único integrante confirmado de los cinco que deben decidir sobre el tema es Cobos, de clara postura contraria al Gobierno. En el caso del resto de las comisiones, la oposición brega por obtener sus respectivas presidencias, habida cuenta del resultado electoral del 28 de junio pasado. De llegar la oposición a esos lugares, sería muy difícil, por no decir imposible, que el Gobierno consiga la aprobación para remover a Redrado.

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