Grave crisis institucional en el Concejo Deliberante

Grave crisis institucional en el Concejo Deliberante
Otra frustrada sesión del deliberativo local a raíz de la interna en el bloque de Pablo Bruera. En este caso, un concejal aliado pidió un alto cargo en el cuerpo a cambio de su permanencia en el espacio oficialista. La oposición ofrece una salida a la crisis a partir de un acuerdo institucional.
En un episodio más que da cuenta de la parálisis institucional que vive el Concejo Deliberante, la ausencia de un edil, en este caso aliado al oficialismo, Carlos Melzi, reavivó la fractura interna de la bancada oficialista. Este concejal, hasta ahora aliado del intendente, solicitó como condición para dar el número 13 -que garantizaría el quórum al oficialismo- nada menos que la vicepresidencia primera del cuerpo, que desde el 10 de diciembre ejerce Teresa Razzari.

Fue la culminación de una larga jornada con momentos "calientes" que incluyeron un fuerte discusión entre la presidente del bloque de la Coalición Cívica, Susana Sánchez, y el presidente del Concejo, Javier Pacharotti; que incluyó amenazas de este último respecto de "quitarle" a la dirigente "lilista" su despacho, los contratos de los empleados y "finalizar" el "diálogo político" en cuanto consiguiera el número de 13 concejales necesarios para el quórum, todo esto delante de la prensa.

Si bien posteriormente -y ya más calmo- Pacharotti se comunicó telefónicamente

con Sánchez para ofrecerle disculpas e invitarla a una nueva reunión de labor parlamentaria -y reiniciar el diálogo- la dirigente de la CC condicionó esto a una consulta con todos los bloques de la oposición, pero adelantó como condición, de mínima, que el tratamiento del nuevo Código de Ordenamiento Urbano se hiciera a mitad de abril de 2010, cuando hayan comenzado las sesiones ordinarias del cuerpo.

Paradójicamente, durante el transcurso de la tarde se fue degradando lo que parecía sería una sesión tranquila y, probablemente, la última del año. El oficialismo había convocado temprano a los bloques opositores para comunicarles la intensión de sacar una serie de proyectos sobre tablas, consensuando el quórum, y quizás hasta algún voto positivo. Tras dar inicio a la sesión con un homenaje, se pasó a un cuarto intermedio para realizar la reunión de labor parlamentaria, a eso de las 3 de la tarde.

En este encuentro se definieron los temas de la reunión. El bruerismo, a pedido de los ediles del Acuerdo Cívico y Social, aceptó no tratar la expropiación de un terreno ubicado en un parque industrial perteneciente a la constructora Gualtieri -que tendría severas deudas con el fisco- hasta tanto la oposición pudiera estudiar con detenimiento el expediente. También la modificación a un artículo de la ordenanza que autoriza un convenio para ceder terrenos municipales a las compañías de telefonía celular -propuesto por José Ramón Arteaga-. Entre otros puntos, el oficialismo obtuvo el quórum, aunque no el voto positivo de todas las bancadas opositoras, para temas como la firma digital para los funcionarios municipales, modificaciones que agilizan el pago de multas por el estacionamiento medido, la vuelta de los placeros a los espacios verdes de la ciudad y la votación por mensaje de texto en el concurso de los muñecos de fin de año.

También se habría tratado un tema considerado urgente y estratégico por el departamento ejecutivo: la ordenanza que autoriza la prórroga por un año de las concesiones del Sistema de Transporte Urbano (SUT) y la autorización para elaborar los pliegos de la nueva licitación para este servicio.

Todo esto se derrumbó cuando, a eso de las 5 de la tarde, se hicieron presentes en el recinto los 11 ediles del oficialismo más un aliado, y se hizo notoria la ausencia de Carlos Melzi.

A partir de ese momento la oposición se negó a dar el quórum aduciendo que no podía resolver los problemas internos del oficialismo. Más allá del entredicho con la presidenta de la CC, luego salvado, al menos en las formalidades, desde la presidencia del Concejo comenzaron febriles negociaciones a dos bandas. Una tratando de convencer a algún bloque opositor para que bajara al recinto. Otra tratando de ubicar a Melzi, que aparentemente habría partido de viaje con su familia hacia Bahía Blanca. Se sucedieron febriles negociaciones. La oposición decidió hacer una primera "reunión plenaria" en el despacho de la presidenta del bloque de la Coalición Cívica, donde permaneció hasta la medianoche. El bloque bruerista se agrupó en las oficinas de la presidencia. Se vio a Javier Pacharotti transitar los pasillos, ida y vuelta, entre los búnkers del oficialismo y la oposición.

Sobre las 10 de la noche se hizo presente Carlos Melzi en el Palacio Municipal. Fue cuando trascendió la versión, luego confirmada por diversas fuentes, que solicitó la vicepresidencia primera del Concejo, cargo al que únicamente podría acceder con la renuncia, voluntaria, de Teresa Razzari. Cabe acotar que esta edil es la máxima defensora de los proyectos del departamento ejecutivo en el deliberativo, y se la considera "delegada" directa del intendente Pablo Bruera.

Minutos después, fuentes confiables aseguraron que al menos dos concejales del bloque oficialista se oponían a entregarle el cargo a Melzi, alegando el respeto a la institucionalidad y a los acuerdos políticos. Sobre las 11.30 de la noche se vio entrar a Pacharotti a la oficina de Sánchez, donde mantuvo una reunión de media hora con todos los concejales de la oposición, 11 en total.

A las 0 horas del 24 se retiró el presidente, comunicando que la sesión había caído, y la prensa pudo sostener un breve diálogo con los ediles que representan a Unión-Pro, el Acuerdo Cívico y Social, el FpV alakista y el Nuevo Encuentro. Informaron que durante esta reunión le ofrecieron a Pacharotti "un puente de plata" para garantizar el funcionamiento institucional del Concejo a partir de ciertas condiciones, como poder analizar y discutir con el tiempo necesario los proyectos que envía el departamento ejecutivo, y que los proyectos de la oposición tengan un tratamiento serio, y en los tiempos correspondientes. También el diálogo, fuera y dentro del recinto, y una integración equitativa de las comisiones de trabajo del cuerpo.

Se fijó una nueva sesión para el martes 29 de diciembre. Cabe acotar que la crisis sistémica del espacio legislativo bruerista deja al presidente del Concejo, y en definitiva, al propio intendente, ante dos opciones de hierro. Una es pagar un serio precio institucional para tratar de saldar la propia "interna". Otro es llegar a una especie de "Pacto de la Moncloa" con la oposición, lo cual le garantizaría la gobernabilidad y el funcionamiento del cuerpo, pero al "precio" de abrir el juego político a los opositores.

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