Grave: son altas las cifras del trabajo infantil en Mendoza

Se realizó una jornada sobre la eliminación de este problema social en la Universidad Nacional de Cuyo. Participaron funcionarios nacionales y provinciales. Informe exclusivo sobre el trabajo infantil en Mendoza.
Un diagnóstico realizado este año en escuelas urbano marginales del Gran Mendoza, dio como resultado que de la EGB 1 de éstas escuelas trabajan el 37% de los niños, de la EGB 2 el 35% y de la EGB 3 el 28 %, según lo expresado en la mañana de este martes por la Directora de Empleo de la provincia, Dora Balada, a Radio de Cuyo.

Los resultados fueron expuestos en la jornada realizada este martes sobre la erradicación del trabajo infantil en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo, donde participaron funcionarios del Ministerio de Trabajo de la Nación y de la Secretaría de Trabajo de Mendoza.

La flamante funcionaria provincial, además, definió al trabajo infantil como “aquel que el niño recibe un dinero a cambio y ese dinero es insustituíble e imprescindible para la familia, es decir que si ese niño se va a jugar, en su casa no se come o se deja de comer”, y calificó a la situación actual de Mendoza como "poco alentadora".

Mientras tanto y para dar un marco referencial del problema en la provincia, recordamos un artículo escrito por la periodista Mariana Fuentes para El Sol On LIne, publicado el pasado 16 de junio de este año, en el que se apunta que a principios de este año por primera vez en la historia se colocó una infracción por trabajo infantil en Mendoza.

"El entonces el subsecretario de Trabajo, Mario Adaro, actual ministro de Gobierno, aseguró que en febrero de este año su gestión realizó la primera infracción por trabajo infantil en la historia de la provincia. En un nuevo aniversario del Día Mundial por la Erradicación del Trabajo Infantil, las estadísticas carecen de actualización y las políticas de fondo escasean.

"El actual director de la Subsecretaría de Trabajo, Mario Adaro, afirmó que la primera infracción por trabajo infantil en la historia de Mendoza se hizo el 7 de febrero último.

“Antes no se hacía nada. Sólo se hacían relevamientos. Nos encontramos sólo con la aprobación de la ley para la creación de la COPRETI”, disparó. El 7 de febrero de este año, el operativo de inspecciones que lleva a cabo la subsecretaría de Trabajo, infraccionó a un galpón de ajo, en el departamento de San Carlos, al encontrar a dos chicos trabajando. Se les colocó una multa de $5.000 por encontrar a los menores pelando ajo. Según Adaro, “las infracciones se colocan por faltas graves y van de 3.000 a 5.000 pesos. Una vez que se notifica a la empresa de dicha sanción, el establecimiento privado tiene tres días para liquidar la multa”.

A su vez, los datos sobre el trabajo infantil en la provincia carecen de actualización. La última encuesta obedece a una medición estadística de la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T) en conjunto con el Ministerio de Trabajo realizada en el 2004.

La “Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes" (Eanna) lanzó como resultado que de 565 chicos entre 6 y 14 años encuestados, el 32% trabajaba en la provincia. Así, el mayor porcentaje se daba en Maipú con el 39% del trabajo infantil, mientras que Las Heras registraba el 25% y Guaymallén el 12%. El 41% de los chicos realizaba tareas rurales. Así, el sector rural ostenta los mayores índices de la problemática.

“Hoy no tenemos números ni datos ciertos. Lo primero que hicimos al asumir esta gestión fue trabajar en las infracciones. Igual la realidad demuestra que actualmente hay muchos chicos que trabajan”, señaló Adaro.

Expedientes sobre el trabajo infantil evidencian que en seis meses de gestión, el nuevo titular de la cartera de Trabajo y su equipo, han realizado 37 inspecciones, de las cuales 8 empresas han sido infraccionadas ya que se han detectado 27 niños en total afectados. Sólo se ha relevado datos en la actividad agrícola debido a la época fuerte de la cosecha.

Existen diversos tipos de trabajos que se agrupan ya sea en trabajo infantil rural o trabajo infantil urbano. Así encontramos a los cosechadores y a los ayudantes de empresas ganaderas, agricultoras e industriales por un lado; y a los limpiavidrios, vendedores ambulantes, ayudantes del comercio y la construcción, y empleados del servicio doméstico por el otro.

Desde la Subsecretaría explican que el trabajo rural es el más simple de detectar porque depende de la figura de una empresa o empleador, mientras que el urbano es más complejo, por lo que trabajarán con los programas que lleva adelante la Dirección de Niñez, Adolescencia, Discapacidad y Familia (Dinaadyf).

El objetivo por el momento del organismo del Gobierno es armar un cuerpo específico de trabajo con inspectores capacitados. “Contamos con una socióloga y un futuro trabajador social y pretendemos incluir a dos personas más. También pretendemos relanzar la Comisión Provincial para la Erradicación del Trabajo Infantil (COPRETI) y por eso estamos incorporando funcionarios del Estado de primera línea. La idea es que participe la subsecretaría de Desarrollo Humano, la Dinaadyf, y la DGE. Queremos formar una red también con los municipios y capacitar a su gente de Desarrollo Social porque no tienen el tema muy incorporado”, indicó el Subsecretario.

Y agregó: “Es un proceso prolongado. Debemos empezar por lograr un cambio cultural y mental, y concientizar a la gente de la problemática. Hay que romper con el mito de que es preferible que los chicos trabajen para que no estén en la calle. A partir de la difusión se genera conciencia y control social. Así la gente podrá denunciar”.

“La mayoría de las inspecciones se realizan a partir de denuncias anónimas. Una vez detectado el niño se recurre a Desarrollo Social del municipio en cuestión para que a través de un trabajo interdisciplinario se apunte al núcleo familiar del menor y se adviertan los recursos que el Estado puede aportar para mejorar la situación”, reveló Adaro.

Por otro lado, la realidad nos presenta otra problemática relacionada con la cantidad de niños que permanecen en los lugares de trabajo acompañando a sus padres porque no tienen un sitio para quedarse. De este modo, muchos niños están expuestos a los más diversos peligros sin que desde el Estado se ejecute una política que aborde hondamente el tema.

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