GRAVE ACUSACION CONTRA EL SECRETARIO DE GOBIERNO Expropiación compulsiva y sin aviso derivó en una denuncia contra Sergio Pansa

“Si me vendés el terreno se te termina el problema”, le dijo Sergio Pansa –según una denuncia radicada en la comisaría 9º- al propietario de un terreno que fue a pedirle explicaciones sobre una apertura de calle que realiza la Municipalidad y por la cual le han expropiado la mitad de su lote.
El litigio comenzó hace más de tres meses cuando Segundo Quevedo, dueño de un terreno ubicado en Avenida Los Alamos al 2.200, vio que una máquina vial de la empresa Hormigón Mercedes estaba dentro de su propiedad y, al pedir explicaciones, se entera que la Municipalidad había decidido abrir una calle en ese lugar.

Quevedo se comunicó inmediatamente con el secretario de Gobierno de la Municipalidad a quien le informó que era el dueño del terreno y que iba a llamar a la policía para impedir que se realizara el trabajo. La denuncia no fue necesaria ya que el maquinista decidió retirarse.

No obstante, al día siguiente, Quevedo, junto con su socio de la empresa Eletromaq, concurrió a la Municipalidad y se entrevistó con Pansa. “Nos respondió con todo tipo de improperios y nos manifestó que esa calle se iba a abrir sí o sí”, dijo en la denuncia. Contó además que en ese momento le presentó al funcionario la documentación que acredita la propiedad del terreno, al tiempo que le manifestaba que la Intendencia estaba “violando una propiedad privada” y causando “graves daños y perjuicios”.

El Secretario le ordenó a Quevedo que se retirara del despacho, pero antes le manifestó: “Si me vendés el terreno se te termina el problema”. La propuesta recibió un “no” rotundo.

En la misma denuncia, Quevedo relató que tras esa discusión y transcurridos 90 días sin novedades pensó que la Municipalidad había desistido de la intención de abrir la calle, pero el 5 de diciembre pasado observó que nuevamente en el lugar se encontraba la máquina vial haciendo el trabajo. Al preguntarle al maquinista, recibió la misma respuesta que en la primera oportunidad.

El propietario decidió entonces llamar un móvil policial para que constatara la situación. Luego fue a la comisaría para radicar la denuncia.

Datos

Según consta en la escritura, la superficie del terreno es de 1.885 metros cuadrados, con un frente hacia avenida Los Alamos de 26 metros. Los límites de la propiedad son: al Norte Sacomer S.A., al Sur el Canal de Riego Secundario, al Este calle Los Alamos y al Oeste calle 9 de Julio.

Tanto la superficie como los datos de sus límites y ubicación certificados en la escritura y en el padrón de Catastro están también avalados por las facturas de impuestos inmobiliarios que los propietarios mostraron ante la Intendencia. Incluso, la carga impositiva (84,15 pesos) es tomada en base a la extensión total del terreno.

En la Dirección Provincial de Geodesia y Catastro figura la propiedad identificada con el padrón 001304 y ratifica la superficie del terreno: 1.885 metros cuadrados.

“Eso es propiedad del Estado porque está a la orilla de un canal” contestó Pansa ante una pregunta que le hicieron sobre el tema. Pero, según los denunciantes, no hubo verificación previa de la documentación y tampoco el funcionario mostró el correspondiente decreto provincial que autorice al Municipio a la utilización del terreno, que, al tratarse de la costa de un canal, es de dominio de la provincia.

Pero lo extraño del caso es que tanto el recibo de compra venta que obra en poder de Quevedo y las escrituras sucesivas del terreno documentan que siempre han tenido propietarios.

Según pudo averiguar Crónica de San Luis, el canal fue creado en 1904. Desde entonces solamente la orilla sur fue utilizada para una calle pública. La otra fue sucesivamente comprada por vecinos con las correspondientes escrituras que avalan la propiedad.

Quevedo y su socio, Edgardo Raúl García les compraron el terreno a herederos de Aldo Antonio Malavassi, en 1999. Obviamente, en esa transacción quedaron documentados en el recibo de compra venta y en la escritura la superficie y los límites del terreno y que, además, la propiedad no registraba “gravámenes, limitaciones, ni restricciones”.

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