Grassi no volvería a ElCalafate para declarar

La Justicia de El Calafate confirmó que recién será el año entrante, cuando se desarrollen acciones vinculadas a la denominada “Causa Calafate, por la que el cura Julio Grassi es investigado.

La causa es un desprendimiento de la que se inició en Buenos Aires, cuando una investigación periodística del canal 13 involucró al sacerdote en supuestos casos de abusos sexuales que habrían sido cometidos contra menores que pertenecían al hogar de la fundación “Felices los Niños”.

El 27 de mayo de este año, Julio Grassi fue indagado por el juez local Carlos Narvarte, por dos hechos en los que el religioso es señalado como autor de acercamientos e insinuaciones hacia un joven que integraba la delegación de la fundación que en esos días misionaba en El Calafate.

En la audiencia, Grassi debió contestar unas 30 preguntas del juez y tuvo la oportunidad de presentar pruebas que, según la defensa, refutan los dichos de un joven que al momento de los supuestos hechos tenía 17 años.

Semanas después de la indagatoria el juez Narvarte firmó el procesamiento sin prisión preventiva contra el sacerdote. El magistrado consideró que las pruebas con las que Grassi intentaba demostrar su inocencia no fueron suficientes, y le dictó el procesamiento por el delito de “Abuso Sexual Simple Reiterado y agravado”

Con ello, el juez local dio mérito a la querella, al entender que el sacerdote le hizo tocamiento al joven, mientras se encontraban solos en una habitación del gimnasio municipal, y luego intentó besarlo en oportunidad que el cura llevaba al chico a los terrenos de la fundación, donde actualmente se termina de construir una escuela.

Pero el Juez de Recursos tuvo una opinión distinta. La apelación realizada por la defensa de Grassi llevó a que el Dr. Rubén Lobos debiera analizar el fallo de primera instancia de Carlos Narvarte, ordenando la marcha atrás del procesamiento, por considerar que el juez local debía profundizar las pruebas para procesar al cura.

Ahora, el Dr. Narvarte informó que a comienzos del próximo año se constituirá en Buenos Aires para completar diligencias del pedido que le hiciera el juez de recurso. El magistrado calafateño viajará con el secretario penal para constituirse en la sede de la Casa de Santa Cruz y allí tomar casi diez declaraciones.

Si bien aún no hay fecha cierta en la que se desarrollará otra etapa de la causa, el magistrado anticipó que será en el mes de febrero, a la vuelta de la feria judicial que termina el 31 de enero.

La supuesta víctima y una amiga de éste serán los dos primeros testimonios que recogerá el juez. También se espera que Grassi vuelva a declarar en el caso, ya que la defensa solicitó una ampliación de la declaración que realizara en mayo en la villa turística.

Luego del tramite que podría tardar entre dos y tres días, el juez Narvarte volverá a tener un plazo de hasta 20 días para definir si vuelve a procesar a Grassi o dicta la falta de mérito.

Cabe recordar que a principio de este mes un testigo aportó datos sobre el caso que se le sigue al sacerdote en El Calafate, cuando declaró en el juicio que se le sigue a Julio César Grassi por abuso sexual y corrupción de menores, en el Tribunal Oral Criminal 1 de la comuna bonaerense de Morón, informaron fuentes judiciales.

Fuentes de la querella señalaron a Télam que ese testigo dijo que vio al cura, durante un viaje a El Calafate realizado en 2000, en calzoncillos junto a una de las presuntas víctimas, en un hecho que llevó a abrir otra causa, actualmente suspendida.

El defensor de Grassi, Daniel Cavo, manifestó a Télam que esa causa "fue desestimada por el juez de recurso de Río Gallegos, por falta de mérito".

Sin embargo, el abogado de la querella Juan Pablo Gallego, insistió en que "ese juez consideró que en la causa Calafate no había prueba suficiente para avanzar hacia el juicio oral, lo que no quiere decir que esté cerrada".

Sobre ese testimonio, el también querellante Sergio Piris informó que "el testigo declaró haber visto a Grassi, durante el viaje al Calafate, entrar y permanecer en un baño por el término de 15 a 20 minutos en compañía de una de las presuntas víctimas, con el torso desnudo y en calzoncillos". Según este abogado, "la audiencia consistió además en la proyección de tres videos pedidos con imágenes de una cámara oculta, donde otro joven afirmaba haber visto a Grassi en un gimnasio, durante el mismo viaje, en una escena íntima con una de las presuntas víctimas".

Para Cavo, Pablo Letizia contradijo lo dicho por Marta Díaz y Amalia Castro, dos testigos que también trabajaron en la fundación.

"Da la casualidad -dijo con ironía el defensor- que estos tres testigos hicieran denuncias y se prestaran a salir en el programa Telenoche Investiga, una vez despedidos de la fundación. Mientras mantenían el trabajo y obtenían ascensos no hicieron ninguna denuncia".

La semana anterior también declararon Carlos Raúl Caamaño y Daniel Amaya, quienes trabajaban en la Fundación Felices los Niños, presidida por Grassi.

Según Gallego, "Amaya contó que cuando Grassi fue detenido, en octubre de 2002 él formaba parte de un grupo que tenía la misión de torcer la causa", mediante "escraches contra los fiscales, concretamente contra (Federico) Nieva Woodgate, protestas, pintadas".

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