Grandes empresas frenarán inversión si se repiten casos como el de Kraft

Multinacionales de EE.UU. en el país exigen que se limiten los "actos ilícitos" de las estructuras gremiales. Dos de cada tres firmas reduce inversiones por el contexto político
La cámara empresaria que representa a las grandes multinacionales con origen en Estados Unidos fue ayer contundente en el mensaje a la administración de Cristina Fernández. Le reconoció la capacidad de diálogo para resolver el conflicto en Kraft, pero advirtió que si no se ponen límites a los "actos ilícitos" como los que atribuyen a la representación sindical de los trabajadores, pondrán freno a todos los proyectos de inversión en el país.

La advertencia lanzada por los directivos de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham) mostró que, pese a la tregua que el Gobierno logró acordar el último viernes entre la empresa alimenticia y la comisión gremial interna, los principales sectores empresarios siguen con preocupación la posibilidad de que el caso dispare conflictos similares en otras compañías, situación que –anticipan– recrearía un escenario de desconfianza y desalentaría sus planes de inversión a futuro.

El crítico pronunciamiento de AmCham fue claro ayer en exigir a las autoridades que "no se repitan" situaciones como las del caso Kraft para no poner en peligro futuras inversiones.

"La situación vivida constituye un claro ejemplo de que el desarrollo de actos ilícitos como herramienta de presión, no sólo atenta contra la convivencia pacífica de los habitantes y dañan la democracia, sino que también generan un clima de incertidumbre y desconfianza minando las bases para la concreción de futuras inversiones nacionales e internacionales, indispensables para la Argentina", advirtió la entidad que agrupa a más de 700 empresas de capitales estadounidenses con intereses en el país.

Parte de esa inquietud pareció ser recepcionada en la Casa Rosada: Apenas unas horas después de la difusión del pronunciamiento de las empresas de capitales estadounidenses, la presidenta Cristina Fernández recibió a la flamante embajadora de Barack Obama, Vilma Socorro Martínez, a quien en un sorpresivo gesto pidió disculpas por la agresión que recibió el jueves en Mendoza, donde un grupo de manifestantes de izquierda en solidaridad con los trabajadores de Kraft repudió la presencia de la diplomática. "Hay intolerantes en todas partes", le dijo Cristina a Martínez.

El temor por una generalización de conflictos laborales y sociales y sus efectos en el contexto político del país excede a las empresas de capitales norteamericanos y alcanza a las principales firmas locales. Al respecto, una encuesta de clima de negocios de Sel Consultores advirtió ayer que si bien las empresas consideran que se traspasó el punto de inflexión de la crisis y el panorama económico comienza a mejorar, factores como la incertidumbre política y la pérdida de confianza institucional empezaron a afectar en forma creciente los planes de inversión de las principales compañías. "La reducción o postergación de las inversiones está asociada casi totalmente a factores domésticos. Cerca de dos tercios de las empresas indica que factores político-institucionales han afectado sus decisiones de inversión", apuntó el informe de la consultora que dirige Ernesto Kritz.

La consolidación de estructuras gremiales de base de perfil combativo, como el caso del cuerpo de delegados de Kraft, ya es una realidad concreta sobre todo en grandes compañías y constituye un verdadero desafío al poder de la propia CGT. Comisiones internas con fuerte presencia de organizaciones políticas de izquierda, y en algunos casos con ciertos componentes sociales y religiosos, como los evangelistas, se multiplicaron en los últimos años en diversas fábricas alimenticias (Pepsico, Molinos, Cadbury), autopartistas (Malhe, Paraná Metal, Emfer, Bosh), neumáticos (Fate), y en sectores de servicios, como los subtes, ferroviarios, bancarios y telefónicos.

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