Grandes emprendedoras buscan mejorar el futuro de La Primavera

Es un grupo de mujeres que tienen como premisa no quedarse quietas, intentando mejorar la calidad de vida en una zona rural olvidada. Sus historias, costumbres y sueños.
En el corazón del gigante Guaymallén existe un distrito que se caracteriza por su frondosa vegetación y por una particularidad de sus habitantes: querer un desarrollo progresivo para la comunidad. De a poco, la zona se está convirtiendo en una pequeña ciudad que lentamente brinda servicios que exceden las necesidades básicas. Sin embargo, los vecinos temen que se transforme en un lugar con casas de fin de semana.

La Primavera siempre fue conocida por ser un área rural dedicada a la agricultura, pero el comercio crece a paso acelerado gracias a un grupo de mujeres que le ponen el hombro.

Ana Coda, quien vive allí desde hace 28 años y es conocida en la zona por ser una consejera en temas de amor en su jardín maternal para adultos, fue la anfitriona de la visita que realizó El Sol al distrito. Su buen humor y simpatía permite que las puertas se abran solas y las mujeres cuenten de a poco sus experiencias de fracasos, triunfos y sueños. Buscan crear una organización que las nuclee. al frente de la empresa. El desarrollo económico y social de un sitio logra que sus habitantes tengan dignidad y orgullo de pertenecer a la comuna. Elsa Fernández quedó viuda hace cuatro años y se hizo cargo -junto a sus tres hijos- del mercadito familiar que tiene más de 50 años de trayectoria. Entre una fila de no más de 10 personas, detrás de la caja registradora, Elsa nos atendió.

Ella contó que siempre intenta renovar su comercio, por eso el lugar cuenta hasta con regalería y venta de artículos de librería, además de los productos hogareños. "Hay que apostar un poco, tener muchas horas de trabajo, mucho empeño y creer en lo que hacés", comentó Elsa.

La inquietud que la caracteriza la llevó a pensar más allá de su negocio, y ya está proyectando la fiesta de La Primavera, que se hace todos los años y que convoca cada vez a más gente. Pero si bien afirmó que el turismo ayuda a mejorar el desarrollo económico del lugar, aclaró que no quiere que se pierda la identidad de pueblo.

"Estaría bueno que la Municipalidad de Guaymallén nos diera una mano en la organización y difusión de este evento, que por octavo año consecutivo se realizará en setiembre", señaló Elsa.

La mujer define a los lugareños como personas trabajadoras que son amigas de toda la vida y señaló que eso ayuda a lograr que la inseguridad no invada las calles. "La inseguridad es como en todos lados, pero los chicos dejan las bicicletas sin encadenarlas y no se las roban. Nos ayudamos entre nosotros", contó Fernández.

Ana deja el mercadito con un paquete de galletas y un yogur entre las manos para presentarnos a otra emprendedora.desde la cocina. Rosa Sampaolesi es la responsable desde hace siete años de una empresa de banquetes para cumpleaños, casamientos o cualquier festejo. A pesar de tener gente que la ayuda, nunca dejó la cocina. "Hago todo artesanal, ya cuento con personas a mi cargo, pero me gusta trabarlo yo", dijo Rosa.

La mujer calificó a sus vecinos como pacíficos y muy humanos. Relató que cierta vez se incendió una casa, entonces se concentró una multitud, no para curiosear, sino para solidarizarse con la víctima. "Al otro día todos vinieron a limpiar y colaborar", concluyó.

La hija de Rosa, Érica Castro, también tiene su propio emprendimiento. Posee una librería con un stock muy diverso y completo. Las féminas quieren orientar todo ese impulso y energía que tienen para crear una especie de asociación u organización que las guíe. También consideran que son un ejemplo de impulso para las personas del pueblo.

Entre las empresarias de esta zona rural, que no supera los 3.000 habitantes, existen desde comerciantes de almacenes hasta de productos de librerías, indumentaria de ropa informal de primera y segunda calidad, heladerías, bicicletería y farmacia, entre otras.temor al desarrollo. Pero no todos ven con buenos ojos la tendencia que va teniendo este distrito de Guaymallén. Muchos aseguran que como el lugar tiene tierras muy ricas y un clima agradable, se llenará de casas de fin de semana, desterrando a los pobladores que trabajan en las hectáreas cultivadas.

Hugo Piera, junto a su hermana Norma, también maneja su propio almacén. Detrás del mostrador de la carnicería, el hombre cuenta que es una zona muy castigada y que el pronóstico no es muy alentador, ya que tiende a desaparecer.

El uso que se le está dando a la tierra es, para Hugo y Norma, una problemática que se tiene que solucionar. "Es una zona productiva de verdura y frutas de primera calidad, muy finas. Ahora se llena de casas de fin de semana, destruyendo la tierra cultivada", aseguró el carnicero.

Ambos compararon la situación con lo que pasó en Chacras de Coria, que 17 años atrás era un lugar productivo. De esta manera, la gente que generalmente trabaja en el campo se va empobreciendo y emigra hacia otros rumbos.

La mujer contó que en esta época del año hay movimiento de personas que activan el consumo y el comercio, pero aclaró que en invierno todo se estanca y no ingresa dinero. "Es difícil ahora con tierras cultivadas, imaginate sin espacios productivos", comentó.

Afirmando lo que Rosa adelantó, Norma explicó que la gente es compañera, se preocupa por el otro, es solidaria y no discrimina. A pesar de que la mayoría de la población ha nacido en el lugar y tiene incorporada la idiosincrasia, cuando va a instalarse un vecino nuevo, rápidamente se adapta. "Alguien nuevo en el pueblo se acomoda enseguida", aseguró Norma.no sólo mujeres. En la calle principal del distrito, Juan Carlos Pittón tiene su local de estética profesional con masajes corporales y embellecimiento del cuerpo. "Nos considero unas personas emprendedoras que nos hemos ganado el prestigio de nuestros clientes", relató Pittón, quien también espera que se organicen todos los comerciantes.

Por otro lado, Tomás maneja desde hace 30 años su bicicletería. Su inquietud e imaginación al servicio productivo lo llevó a construir un artefacto para sembrar semillas de lechuga.

El recorrido continuó por la farmacia, un locutorio, dos escuelas primarias, dos estaciones de servicio, una heladería y hasta una consejera sexual que ayuda a los matrimonios.

El policía que vive en el destacamento de La Primavera, Ariel Hernández, comentó que el sitio es muy tranquilo y que en los cinco años que lleva viviendo ahí nunca ha tenido que intervenir en un hecho grave, salvo algún que otro malentendido entre vecinos o problemas intrafamiliares.

"La gente es muy comunicativa entre sí. No es mala, y eso se ve a diario en la calle", señaló el policía sobre los lugareños.

Otra persona que muestra su gratitud ayudando es Gustavo de Siano, médico pediatra que maneja el centro de salud del pueblo.

Ana Coda espera que se le dé más importancia al arte para desarrollar otro aspecto de las personas, pero todavía no hay mucha difusión.

Además de su jardín maternal de adultos, Coda solicita a la intendencia de Guaymallén la aplicación de la Ley de Protección Animal, porque asegura que muchas personas maltratan a sus mascotas y no son sancionadas.

Las mujeres emprendedoras de esta zona rural intentan, con sus comercios (que no tienen nada que envidiarle a los de la ciudad) desarrollar un distrito olvidado por las autoridades.

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