Gran preocupación en la UCR por actitud de Petitti

Un presente griego se compraron en el radicalismo cuando se armó la lista de legisladores provinciales. Nadie pensó que cuando se convocó a Silvia Petitti iban a estar ante el problema que hoy tienen.
Honda preocupación existe en filas de la Unión Cívica Radical por algunas actitudes que habría asumido en los últimos días -y también ayer previo a la sesión- la diputada Silvia Alicia Petitti, quien se habría dirigido a más de uno de sus compañeros de bancada con reproches de corte intimidante.

Ayer en el bloque de la UCR se podía advertir un estado de ánimo que oscilaba entre el abatimiento y la preocupación. Nadie decía mucho, pero era evidente que algo estaba pasando y que en todo caso se estaba digiriendo una situación impensada: tendría que ver con algunas maneras que la cuestionada legisladora de General Pico estaría utilizando para hacer saber que no aceptará tan resignadamente dejar su banca. Esto en caso que la Comisión de Investigaciones y Reclamos tome por cierto que falseó su declaración jurada, tal como lo afirma un informe del Tribunal de Cuentas de la provincia.

Lo cierto es que desde que se conoció la mala situación financiera por la que atraviesa Petitti, quien emitió 117 cheques sin fondos que fueron rebotados -según informó el Banco Central de la República Argentina-, la legisladora fue mutando la relación con quienes eran compañeros de bloque, y terminó por constituir una bancada unipersonal y aparte. La semana anterior la Unión Cívica Radical decidió -en forma bastante demorada de acuerdo a como se precipitaron los acontecimientos- desafiliarla, lo que naturalmente no hizo más que potenciar el enojo de Petitti.

Versión.

En las últimas horas, tras la sesión, comenzó a circular una fuerte versión de que la misma diputada, y algunas personas de su entorno, podrían haber enviado algunos mensajes telefónicos en la que quienes los recibieron creyeron entender podía haber una velada amenaza. Pero no sólo eso, sino que también algunos de sus allegados habrían vertido frases en tono de bravata que causaron honda preocupación en sus destinatarios.

No sólo autoridades de la UCR se habrían sentido abrumados por frases hirientes, sino que habría legisladores que también se habrían sentido víctimas de algún tipo de escarnio. No habrían faltado referencias a cuestiones personales y a acusaciones que pretenderían vincularlos con actividades "non santas".

"Si Petitti deja de ser diputada se van a acordar", habría sido de lo más livianito que se habría escuchado dentro mismo de la Legislatura.

La inquietud ayer al llegar la noche era tan grande que los llamados telefónicos entre autoridades del radicalismo -especialmente apuntados-, e integrantes del bloque del Frepam eran constantes. ¿Qué hacer, cómo actuar ante formas que no parecen de manera alguna corresponder a cánones "normales"?

No faltó quien expresó que lo que correspondería es realizar una denuncia ante la justicia, antes que la situación descarrile de tal manera que no pueda llegar a controlarse.

Este diario pretendió ayer después de las 20.30 comunicarse con la diputada piquense para que diera su versión, pero desde el otro lado del teléfono, la respuesta textual fue: "Sí, es el teléfono de la diputada, y habla su secretaria, Pero la diputada no va a atender a LA ARENA. Buenas noches". El click del corte de la comunicación sonó indubitable.

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