La gran pregunta: ¿qué hacer con Curtarsa?

Como cierre de esta serie de notas, ofrecemos diferentes opiniones sobre el rumbo que debería tomar la problemática en el corto y mediano plazo para alcanzar una solución definitiva.

En un total de 15 entregas, EL CIVISMO reflejó la problemática ambiental y social que nace en Jáuregui pero afecta a otras localidades del distrito, a partir de la actividad de la empresa Curtarsa.

Como parte de la serie de notas titulada "Contaminados", se reflejaron aspectos técnicos e históricos que abarcaron los efectos negativos sobre el agua, el aire y el suelo. También se incluyó el surgimiento y acción de las distintas organizaciones ambientalistas nacidas como consecuencia del problema, además de la situación de los empleados de la curtiembre.

Por otra parte, a través de un documento inédito, se reflejaron los impactos en el medio ambiente generados por Curtarsa desde el momento mismo de su instalación a fines de la década del 60.

En esta última entrega, diferentes actores sociales responden una pregunta que en la práctica exige una pronta respuesta: ¿qué hacer con Curtarsa?

Fernando Momo, doctor en Ciencias Biológicas e investigador docente de la Universidad Nacional de General Sarmiento:

"El menor de los males sería la relocalización. Eso quiere decir no sólo ponerla en otro lado, sino elegir un lugar, trazar un cordón de seguridad en cuanto al manejo del recurso, cambiar la forma de suministro de agua de la empresa por una red de pozos con rotación y monitoreos periódicos. Pero creo que la empresa tiene graves problemas tecnológicos en el manejo del residuo final. No tratan bien los residuos, por eso hay olores, hay problemas con los efluentes, no recuperan el cromo y son cosas que se deben cambiar.

"En el sitio actual creo que lograr estas condiciones es prácticamente imposible. No cabe en el sentido común que la fábrica esté ahí, porque está al lado de una zona residencial y genera montones de riesgos de salud, más allá de que se pueda probar o no la asociación entre los problemas de salud y la fábrica. Los riesgos existen. Sólo el olor, bajo la legislación europea, sería motivo para que la cierren o la relocalicen. Porque el olor es un síntoma de un problema mucho más grave, que es el mal manejo del residuo orgánico. Y encima no sería tan caro hacerlo bien. Ocurre que la lógica de una empresa siempre es su margen de ganancia. Pero esa nunca puede ser la lógica social.

"Habría que apuntar a las dos cosas: relocalización, pero con solución de los problemas, que es el suministro de agua, el manejo de la parte orgánica del residuo y la recuperación del metal pesado con su disposición final".

Luis Vanín, concejal del bloque Peronista:

"Creo que lo que está haciendo el Departamento Ejecutivo es realmente relevante y novedoso. En el marco de la relación Curtarsa-Municipalidad, ningún Departamento Ejecutivo tomó las medidas que tomó éste. Por eso debemos acompañarlo y sentirnos respaldados.

"Lo que siempre se pretendió de esta empresa es que trabaje sin hacerle daño a nadie, cosa que no ha sabido entender. De cualquier modo es un problema de la empresa. Coincido con los que opinan que si bien hay que salvaguardar la fuente de trabajo, que esa fuente de trabajo genere daños en quien la ejerce, no implica ningún beneficio.

"Garantizando que los vecinos de Luján que trabajan en Curtarsa tengan continuidad laboral, hay que hacer que esta empresa cumpla con la ley.

"Y si hace dos años consiguió ese bendito certificado de aptitud ambiental, y si hoy la empresa no está adecuada para renovar ese bendito certificado, que no se le extienda ese documento. En todo caso la dirigencia política y el resto de las empresas de Luján haremos de colchón para que estos trabajadores no sufran. Que la empresa se haga cargo de la parte que le corresponde. Por eso si hay que clausurarla y no puede funcionar, no deberá funcionar".

Pablo Tonini, concejal del bloque Unión Celeste y Blanco:

"Venimos sosteniendo que Curtarsa debe ser relocalizada, aún no contaminando. Si hoy produce algún tipo de contaminación, lo primero que hay que hacer es frenar eso. De cualquier manera, el impacto ambiental que genera una empresa de las características de Curtarsa, es insostenible dentro de un asentamiento poblacional. Incluso la circulación de camiones que transportan productos a la empresa puede generar un serio problema en caso de un accidente. Y aún sin que existan accidentes, genera un trastorno en el casco urbano".

"Por eso tiene que ser relocalizada. Con esto no estamos hablando de tirarle el problema a otra comunidad. La última alternativa es el cierre. Si la empresa sigue contaminando y no se puede cumplir con la relocalización, debe ser cerrada. No podemos estar a disposición de los propietarios y preguntarles si quieren relocalizarse. Seguramente nos van a decir que no.

"Hay que hacer políticas de Estado que sean de prevención y no que apunten a ir detrás del problema. Las etapas serían que la empresa deje de contaminar, y luego buscar la relocalización. Si eso no se consigue, lo siguiente es el cierre, siempre y cuando se garanticen los puestos de trabajo".

Héctor Ruffinelli y Maria Ofelia Sendes, secretario de Salud y Gobierno del municipio respectivamente:

"Controlar que la empresa cumpla la ley, y que las personas físicas que contaminen reciban las sanciones que corresponda y se responsabilicen por la contaminación que han generado.

"Este municipio ha agotado todas las instancias posibles, desde sus competencias, ha clausurado en dos oportunidades a dicha firma; ha solicitado la intervención de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires, para que se tomen las medidas correspondientes frente a la conflictividad actual; ha cuestionado formalmente los procedimientos que permitieron el funcionamiento de la empresa y ha instado los canales judiciales posibles para seguir generando soluciones.

"Por eso, el pasado 27 de noviembre, la intendenta cumplió con lo prometido a los vecinos de Jáuregui: denunció penalmente a tres ejecutivos de la empresa por la presunta comisión de este tipo de delitos y, de esta manera, el sello que se le imprimió a la problemática, trascenderá la gestión municipal actual".

Roberto Monzón, concejal del bloque GEN:

"Lo primero es que Curtarsa cumpla con toda la normativa vigente. Ese sería un primer punto. Después, habría que ver dónde es reubicada, porque aún no contaminando tampoco puede estar donde funciona en la actualidad. Tiene que estar en otro lugar.

"Curtarsa no puede funcionar más en Jáuregui, porque está en el medio de un conglomerado urbano. Hay que hacer un plan de relocalización fuera de cualquier casco urbano.

"Hay jurisprudencia a partir de empresas de la provincia de Buenos Aires que se tuvieron que reubicar porque eran peligrosas para la comunidad circundante. Vos no podés tener a una empresa que trabaja con pólvora pegada a una población. Este caso es igual, más allá de que Curtarsa sea o no amigable con el medio ambiente. Es potencialmente peligrosa".

-Mauricio Molinero, concejal del bloque Frente para la Victoria:

"La empresa no tiene que contaminar más. Las acciones del gobierno municipal apuntan a que la empresa esté en regla para que no cause más efectos negativos en la población.

"La empresa es responsable de sus propios actos, de cada uno de los trabajadores a los que no les da la protección adecuada. Si no está en regla, es responsabilidad de Curtarsa. El Estado está para controlar, y si ellos no cumplen que después no le echen la culpa al Estado".

Regina Palomar, integrante de la Asociación Eco Vida en el Oeste Bonaerense:

"Curtarsa no puede estar en Jáuregui. Si en 30 años no pudo solucionar las cosas, tampoco lo va a hacer a partir de ahora. Por un lado fallan los controles en la Provincia y, por otro, la empresa nunca tuvo voluntad de hacer las cosas bien. Lo que hay que hacer se cae de maduro. Esta empresa no puede funcionar en el lugar actual.

"Esta semana nuevamente hubo mucho olor, a pesar de que la empresa está más controlada que en otras oportunidades, y tiene un juicio penal en su contra. Eso quiere decir que cuando mermen los controles, nos matan con los olores.

A nosotros nos parece que lo más factible es la relocalización, en un lugar donde pueda instalarse nuevamente dentro de lo que marca la ley, pero no en un centro urbano.

"En Jáuregui no puede funcionar. Insistimos en la relocalización, sabemos que la autoridad de turno en Luján no piensa en relocalizar, sino que cree que la empresa debe funcionar bien o dejar de funcionar. Nosotros no somos tan drásticos, y pedimos la relocalización".

Durante la publicación de "Contaminados"

-Pocos días después de publicarse la primera nota, el tema volvió al Concejo Deliberante a través de un proyecto de comunicación presentado por la Unión Vecinal.

-En la sede de la Asociación de Lucha Contra el Cáncer (ALUCEC), vecinos y algunos concejales volvieron a mencionar la necesidad de relocalizar la empresa.

-La Comisión de Salud del Concejo Deliberante convocó a los propietarios de Curtarsa para mantener una reunión en el recinto. El encuentro fue a puertas cerradas y desde la curtiembre abundaron en excusas y promesas para intentar explicar la intensa proliferación de olores.

-Pocos días después, vecinos de Jáuregui difundieron una carta, acompañada por más de 100 firmas, en repudio a las desafortunadas declaraciones efectuadas por la concejal Susana Haurié luego de la reunión con Curtarsa.

-A mediados de octubre, la intendenta Graciela Rosso adelantó que el municipio presentaría una denuncia penal contra la empresa. Un día antes, la jefa comunal había formado parte de una ríspida reunión con Curtarsa y representantes de Nación. En esa oportunidad, Rosso marcó los incumplimientos de la empresa y cuestionó con dureza el accionar de Provincia, ausente en dicho encuentro.

-A la semana siguiente, el municipio clausuró un sedimentador que funcionaba a cielo abierto desde mediados de año. Por primera vez, el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible respaldó el accionar del gobierno local.

-En noviembres, Rosso y su gabinete encabezaron una reunión informativa en el Club Flandria. La convocatoria contó con una masiva concurrencia de vecinos. En la noche de ese día, regresaron las emanaciones pestilentes.

-Como parte del rechazo ciudadano al accionar de Curtarsa, un grupo de comercios e instituciones de Luján emitió un comunicado donde anticipaba "una lucha sin cuartel contra la curtiembre". Entre las primeras acciones, el equipo de fútbol del Club Luján salió a la cancha con una bandera donde se expresaba: "Curtarsa contamina".

-El Departamento Ejecutivo finalmente presentó la denuncia penal contra la industria por presuntos daños a la salud y el ambiente.

-El próximo sábado, se realizará una jornada en la plazoleta Antigua Estación Basílica para continuar con la difusión de la problemática entre la comunidad de Luján.

A la espera de un final

"Contaminados" significó un intento por sintetizar varios años de vigencia de una problemática ambiental y social que afecta al partido de Luján, cuyas consecuencias se sienten con mayor fuerza en la castigada localidad de Jáuregui.

Lo publicado en el transcurso de los últimos 15 sábados en este bisemanario fue el resultado de la selección y búsqueda del extenso material documental y testimonial que existe sobre el tema; y de consultas a profesionales que sumaron información técnica sobre diversos aspectos de la problemática.

A través de las diferentes notas se buscó entregar a los lectores un panorama lo más amplio posible de una situación compleja, a partir de diferentes aspectos que conforman el todo del problema. Ese intento significó meses de trabajo que, entendemos, se vieron recompensados en la buena recepción que encontraron cada uno de los textos.

Difícil saber qué influencia tuvo la publicación de esta serie de notas en el regreso del tema a la agenda pública. Lo cierto es que cuando EL CIVISMO dio a conocer el primer capítulo, la problemática parecía dormida, aunque no sus efectos. Al momento del cierre de esta entrega, las posibilidades de encontrar una solución parecen más cercanas. Y no sólo por la reciente presentación judicial realizada por el municipio contra Curtarsa, sino también porque aumentó el rechazo social a la actividad irresponsable de la curtiembre, a partir de nuevos sectores de la ciudadanía que han manifestado su decisión de sumarse a la lucha.

Por eso, en los últimos tres meses pareció abrirse un nuevo capítulo. Esto fue "Contaminados", una historia real que espera, sueña y merece un final feliz.

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