El Gran Perdedor.

Un gran esfuerzo viene realizando el vocero de gobierno, para despegar al gobernador Luís Beder Herrera de la derrota que sufrió el peronismo en La Rioja bajo su dirección. En realidad, el primer mandatario debería imitar la conducta de Nestor Kirchner y alejarse, tal como llegó, de la conducción del Justicialismo. El gran perdedor de la contienda electoral, puede parecer el lunismo, en realidad, se derrumbó el mito de la familia. Pero el responsable de digitar a dedo los candidatos fue Beder Herrera.
La soberbia de Beder Herrera y su ilusión de ser la mano que mueve todos los hilos de la provincia, como el gran ajedrecista de todos los tiempos, fue derrumbada a fuerza de votos de riojanos que piden un cambio.

Es el mensaje que los argentinos le dieron a los Kirchner. El fin de la soberbia, la prepotencia, la intolerancia y el menosprecio de las leyes, o el reinado de la impunidad que se estableció en la provincia.

En este marco, las declaraciones de Beder Herrera respecto a "lo divertido" que estarán de ahora en más los debates en el seno de la Legislatura. No hacen más que reafirmar que hoy existen dos Riojas.

Una, la construída en los medios por el oficialismo a fuerza de negar la realidad, y otra Rioja, punzante, que duele y que debe llevar a las nuevas fuerzas opositoras a cumplir a rajatabla con los compromisos asumidos con la sociedad.

Todas las esperanzas están puestas en la construcción de una nueva forma de entender la política y llevar adelante el diálogo entre representantes y representados. Las dos grandes sorpresas de la elección, el neomenemismo con Titi Bosetti y el radical Guillermo Galván. Ya han expresado que no esperaran a diciembre para ponerse a trabajar.

Es que las necesidades son muchas, y sienten el peso de la responsabilidad. Terreno en el que parecen moverse sin perder la cabeza ante los desafíos que representan los problemas.

Con muy poco aparato político, sin correr con el caballo del comisario Bosetti demostró estar muy cerca de la opinión y las necesidades del riojano. Una variable que las encuestas no logran atrapar.

Entre la política "divertida" y la nueva política hay un abismo. Tanto Bosetti desde el PJ, como Galván desde el radicalismo, ya anunciaron que en las próximas semanas trabajarán sobre la conformación de sus "equipos de trabajo".

Un concepto que no se escuchaba hace tiempo en un Gabinete de Gobierno caracterizado por estar formado con personas sin experiencia en las lides de la construcción del desarrollo.

En este sentido, Bosetti a su manera definió en el día de hoy su visión, fijo metas y estableció objetivos concretos, mensurables. Objetivos que se pueden alcanzar y medir el nivel de eficiencia desempañada para alcanzarlos.

La nueva política parece caracterizarse por su capacidad de gerenciamiento y su nivel de lidiar con los problemas con una dosis de audacia y creatividad. En la búsqueda de soluciones parecen no perder la cabeza.

Actitudes que llenan de aire el ambiente político y de esperanzas a la ciudadanía. Más si tenemos en cuenta que hace dos años que el Gobierno promete la puesta en marcha de un Plan Integral de Desarrollo Local, que jamás logró explicitar en sus detalles. Jamás logró transmitir como pasar del Què hacer, al cómo hacerlo. Y la realidad no se modifica con discursos periodísticos o el control de los medios de comunicación.

Por eso Beder Herrera fue el gran perdedor de esta contienda. Puso a consideración del riojano a sus oficiales, y con ello, él mismo se puso al frente de la campaña. Porque aunque hoy lo niegue fue el gobernador quien pidió que los riojanos voten al kirchnerismo. Y quiera o no es una mentira que la sumatoria de los candidatos oficialistas son votos kirchneristas. Son votos que muestran el nivel de aceptación de las diferentes fuerzas políticas presentes en la provincia. Es el caso del quintelismo, y su excelente elección de concejales. O el caso del lunismo que ni siquiera puede presentarse como vencedor.

Peor aún, los números provisorios de dos fuerzas políticas lo dan como perdedor. El escrutinio tendrá la última palabra. Lo cierto es que la soberbia de Beder Herrera, lo llevo a perder el rumbo. Aún esta a tiempo de rectificarlo. Los riojanos se lo agradecerán. Aceptar las derrotas, también es actitud de los grandes líderes.

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