El Gran Ganador.

El gran ganador del acto electivo fue, sin duda, el ciudadano riojano. No se trata de un canto de alabanzas a la Democracia, vacío de sentido, como lo hizo el oficialismo. El proceso electoral tuvo una característica central, y fue la alta participación ciudadana. Decisiones individuales, privadas, llenas de coraje, llevó a que miles de riojanos denunciarán y pusieran freno a los atropellos al proceso democrático que desde hace años se han utilizado para comprar o torcer la voluntad popular.
El pueblo riojano comenzó a ganar las elecciones desde el viernes 26. Cuando el Gobierno decidió incumplir la Veda Electoral. Los estudios y los teléfonos de RADIO FÉNIX explotaron de ciudadanos que acercaban fotos, testimonios y denuncias, con nombre y apellido, que señalaban a los responsables de incumplir las leyes electorales.

Toda la prueba documental aportada mostraba el despliegue "pornográfico" de las estructuras del Estado puestas al servicio del incumplimiento de la ley, financiando con dinero de todos los riojanos, los proyectos electorales de los dos principales candidatos del oficialismo: los ministros Délfor Brizuela y Carlos Luna.

Pero la denuncia no sirvió para activar y despertar los mecanismos de sanción policial y judicial que debe tener toda sociedad democráticamente madura.

Aunque la sanción social quedó registrada en los resultados electorales. Los riojanos tenemos por delante un gran desafío, que es aprender a convivir en el marco de la ley.

Para ello, es necesario recuperar el concepto de justicia, la sabía administración de premios y castigos. La definición y el respeto de reglas de juego que nos permitan desarrollarnos y crecer como comunidad.

Sin embargo, cuando los riojanos esperaban justicia, el prosecretario electoral, Alberto Bruno, la autoridad encargada de sancionar a quienes rompían con la veda electoral, se llamó al silencio. Mientras el comisario mayor, y jefe de la policía provincial, Luís Angulo, ordenaba "liberar las zonas" a sus subalternos.

El malestar en los mandos medios policiales fue inmediato. "Somos una fuerza de la democracia, destinada a servir y hacer cumplir las leyes" confiaron a RADIO FÉNIX. Estos policías, antes que nada ciudadanos, también hicieron honor al uniforme que visten.

Por ese motivo también jugaron un rol esencial el domingo de los comicios, al elevar la primera voz de alerta ante la voluntad del Gobierno de utilizar una vieja y siempre utilizada, estrategia de fraude electoral.

Sí, fueron ellos, los policías de la democracia, los encargada de alertar a la ciudadanía sobre la irrupción de tropas de uniformados que pretendían y en muchos casos lograron, votar en diferentes mesas de la Capital provincial, haciendo gala de un permiso firmado por la máxima autoridad policial.

A partir de allí, las denuncias en los teléfonos de RADIO FÉNIX, no paraban de multiplicarse. Ciudadanos desde las escuelas donde iban a votar llamaban al medio, porque se presentaban en las mesas policías con ánimos de votar.

Fue este accionar ciudadano, junto al esfuerzo periodístico de RADIO FÉNIX, y el coraje demostrado por las autoridades de mesa, la clave en la desmantelación de este accionar fraudulento.

Pero de nuevo surge la pregunta: ¿Y la justicia donde está? Las elecciones pasaron y muchos pretenderán que esto quede en el olvido. Como "una anécdota". Y quizás lo logren.

Aunque lo único cierto es que allí están. A pesar que el Gobierno no los quiera reconocer. Allí están. Se llaman ciudadanos. Son riojanos, y tienen un reclamo válido. Enderezar el rumbo perdido. Recuperar un sistema de premios y castigos que vuelva poner las cosas en su lugar. Donde el tipo que trabaja sea respetado y valorado y el corrupto sea despreciado y sancionado.

Como siempre dijimos, la decisión está en nosotros. Y el domingo quedó expresada en las urnas. Los riojanos queremos un cambio. Permitir que se imparta justicia ante los delitos detectados, sería la medida más sana que puede tomar el Gobernador Luís Beder Herrera de ahora en más.

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