El gran fracaso

El asesinato del joven Santiago Urbani, en Tigre, sacó a la luz las alarmantes deficiencias en las políticas que instrumenta la Provincia contra el delito. Hay policías que dan la vida por $ 7,5 la hora, mientras que habría manejos oscuros en la compra de patrulleros, chalecos antibalas y pistolas

El brutal crimen del joven Santiago Urbani en Tigre fue una muestra del estado en que se encuentra la seguridad en la Provincia. Dos policías que aparentemente se quedaron dormidos, sin cumplir con su deber, patrulleros que no llegaron a tiempo para evitar el asesinato; una denuncia que supuestamente no fue tomada en la comisaría; y una discusión dantesca entre el intendente Sergio Massa, apretado por el descontento de sus vecinos, y funcionarios del ministerio que conduce Carlos Stornelli, endilgándose responsabilidades mutuamente. A todo ello se le suman sospechas de que el único detenido por el asesinato, en realidad, puede ser un chivo expiatorio para tratar de frenar el revuelo político que generó el caso (ver Trama Urbana).

Esta situación que se vive en territorio bonaerense hace que miles de padres tengan miedo cada vez que sus hijos salen a la calle: saben que pueden correr la misma suerte que el joven de Tigre. Y no se trata de una mera sensación, sino de una realidad concreta.

¿Por qué se llegó a esta situación? Evidentemente, toda la responsabilidad no puede caer en las actuales autoridades, que están hace menos de dos años en el gobierno. Pero existe una continuidad de desaciertos en los últimos 20 años, que hicieron que se pasara de la maldita Policía al garantismo a la violeta, con negociados incluidos, de León Carlos Arslanián; pasando por la mano dura de Aldo Rico, para luego dar rienda suelta nuevamente al garantismo remixado de Arslanián; y derivar ahora en la pálida gestión de Carlos Stornelli. Los números hablan por sí solos: hace 25 años en la Argentina había cuatro homicidios por día, y actualmente la cifra es de 28,9. Y la explicación no puede encontrarse en el crecimiento demográfico, dado que la población en ese intervalo de tiempo aumentó 50%, mientras que la tasa de homicidios tuvo un incremento del 622%.

Hubo reformas y contrarreformas, purgas masivas, y hasta cambios en los planes de estudios en las escuelas de formación policial. Pero el fracaso fue notorio. Incluso actualmente el gobierno provincial consume más dinero en el pago de gastos de protocolo y ceremonial que en perfeccionar las instituciones donde se debería formar el personal policial (ver página 6).

El presente muestra que el salario de un oficial de calle que recién ingresa a la fuerza es de

$ 1.850, es decir, cobra aproximadamente $ 7,5 por hora para dar su vida en medio de la ola de inseguridad que se vive en la Provincia. Se trata de un sector muy postergado por la administración que encabeza Daniel Scioli, que mantiene a rajatabla el estado de emergencia en seguridad que fue declarado hace más de seis años por Arslanián.

"Respecto a los dos muchachos que estaban en el patrullero en Tigre, todavía no se sabe si dormían o no. Pero nadie se pregunta cuántas horas descansaron. Porque hay oficiales que hacen muchas horas, horas Cores, que se pagan en negro, y después hacen adicionales para poder llegar a fin de mes. Un oficial recientemente egresado tiene que dar su vida por poco más de $ 1.800, no tiene descanso semanal, y ahora tiene menos días de vacaciones. Y prácticamente no tiene ascensos, ya que las jerarquías no se reflejan en los sueldos", le dijo a Hoy el titular de la Asociación de Profesionales de la Seguridad, Miguel Angel Reynoso. Y agregó: "La seguridad no se va a mejorar si no se mejora el principal elemento del sistema de seguridad: el elemento humano. Los policías están trabajando sin una garantía mínima. Falta provisión de uniformes; armas hay, pero falta práctica de tiro. Incluso manejamos la información de que las cajas chicas de las comisarías van a estar vacías hasta fin de año; entonces se sale a pedir. Y eso le quita prestigio a la institución".

Reynoso también alertó que, en lo que va del año, fueron 12 los policías que cayeron en cumplimiento del deber.

Contrataciones polémicas

Pese a las facultades que otorga la ley de Emergencia vigente al Poder Ejecutivo para combatir la inseguridad (norma sancionada y prorrogada en reiteradas oportunidades por pedido del gobierno), pocos son los resultados concretos: el delito crece día a día. Por eso no son pocos los que ven que, en realidad, la función de la declaración de emergencia pasa, más que nada, por los negocios.

Por ejemplo, existen muchas dudas -y hasta se habla de posibles sobreprecios y/o favoritismos empresarios- en la compra de 2.100 automóviles patrulleros y 250 camionetas (tipo pick up, doble cabina, tracción 4x2, versión diésel), que el año pasado realizó el ministerio de Seguridad mediante dos decretos que autorizaron la contratación directa, es decir, sin pasar por los organismos de contralor que intervienen en cualquier llamado a licitación. Incluso el diputado provincial del ARI Sebastián Cinquerruí presentó un pedido de informes a fin de que el Ejecutivo otorgue detalles de su accionar en estas adjudicaciones, pero nunca obtuvo respuesta.

"Estamos en emergencia desde hace seis años, y casi no se ven resultados. Nosotros siempre denunciamos que esta emergencia sólo sirvió para darles un marco jurídico a estas contrataciones millonarias", afirmó el legislador ante una consulta de Hoy.

Otra de las contrataciones que están en la mira es la compra directa de chalecos antibalas y tres mil pistolas semiautomáticas. En tanto, también existen sospechas por la compra de 1.000 trajes para bomberos por la suma de $ 3.460.000 y de más de 27 mil chalecos antibalas, que demandarían más de $ 40 millones (decreto 2.594). En ese sentido, llamó mucho la atención -y por eso el diputado provincial Walter Martello (ARI) presentó un pedido de informes- que por cada uno de los trajes de bomberos se pagaron $ 3.460, cuando en el mercado local se dispone de un precio mucho menor al cotizado.

Los chalecos que hay en la fuerza son de diferentes calidades, en general medio pelo para abajo. No son suficientes los que dan, y se los pone el primero en llegar a la comisaría. O sea, hay oficiales que se ponen una prenda toda transpirada, porque fue usada 24 horas. Si un oficial quiere cuidarse termina comprándose un chaleco antibalas que cuesta $ 3.500", explicó Reynoso. Y concluyó: "Lo primero que se tiene que brindar son buenas condiciones laborales. Los oficiales no tienen que hacer changas para sobrevivir. Y esto se ve cuando hay una falta, cuando los policías se quedan dormidos, por ejemplo. Un uniformado cansado, y con un arma, es peligroso, para él mismo y para los demás. Hacen falta veinte mil hombres más, como mínimo". Todo indica que aún se debe transitar un largo camino para que la seguridad sea una verdadera política de Estado.

"En el Conurbano nos matan como moscas"

Silvia Mastro Giuseppe, integrante de la ONG Mejor Seguridad y una de las organizadoras de la última marcha masiva en Capital Federal por la ola de delitos, le dijo a Hoy que "vivir en el Conurbano hoy se trata de tener coraje y aprender a sobrevivir día a día. Lo que pasó en el Tigre es una muestra más de lo que pasa todos los días, pero no siempre sale a la luz".

"Los gobiernos se tienen que poner los pantalones largos y actuar, porque en el Conurbano nos matan como moscas. Hay que pensar qué se le puede pedir a un chico que nace pobre y no tiene posibilidad de nada. La seguridad hoy es un grito a la nada. La actitud que tienen los políticos sobre la seguridad es pura retórica", agregó.

Mastro Giuseppe contó que en Lomas de Zamora ingresan 1.000 causas por día por delitos. "En la morgue hay cuerpos amontonados, y algunos ni siquiera tienen identificación. El de Lomas es el tribunal con más causas por delitos. Si no hay justicia, no podés pretender que haya seguridad", afirmó.

Por su parte, Marta Rodríguez, otra integrante de la ONG Mejor Seguridad, afirmó a Hoy que en parte sorprende que el asesinato de Santiago "haya pasado en Tigre, que era presentado como el distrito modelo en seguridad, porque tienen cámaras por varios lados, cuadrículas".

"Entonces, cabe preguntarse: ¿Qué programa nos vendieron? ¿Qué pasará en La Matanza, si en el distrito modelo pasó lo que pasó? Los que queremos un país mejor tenemos que comprometernos para trabajar juntos, porque del otro lado hay falta de compromiso, hay corrupción. Es evidente que al gobierno no le interesa trabajar con la parte social: con los valores, con la familia, con el barrio", afirmó.

También sostuvo que "al gobernador y a los ministros no les conviene solucionar el tema de la seguridad, porque hay un trasfondo que todos sabemos y todos callamos. En nuestros barrios, todos sabemos dónde se vende droga, dónde hay prostitución. Si un policía se queda dormido es porque no duerme bien, porque no le alcanza el sueldo, porque tiene varios trabajos. Lo de Tigre es cosa de todos los días, todos los días matan gente. No se sabe por qué pero los matan, porque la gente ya ni siquiera se resiste. La vida de una persona les da lo mismo que la vida de una rata".

Alertan por la ausencia de programas

"No existe un programa integrado de seguridad entre la Nación y las provincias. Hay una tarea disociada en lo que hace a nivel seguridad, salvo el control de rutas. Este gobierno no ha logrado tener un control de la estructura policial, en parte, por la dimensión del territorio. No se ha implementado una política de administración de recursos acorde a la situación zonal, ya sea rural, semirrural o urbana", afirmó, ante una consulta de Hoy, Eduardo Guarna, especialista en seguridad y presidente de la asociación Fiscales Sin Fronteras.

Agregó: "No se ha implementado una política integral, con inteligencia y con aplicación de recursos. Pero no es que no se venga actuando, sino que no es suficiente. Además, la criminalidad ha crecido mucho en estos últimos años, y es muy difícil controlar ciertas zonas. Se ha roto la relación de equilibro entre delincuencia y prevención. No se cuenta con la cantidad necesaria de policías, pero tampoco hay una aplicación estratégica de los recursos".

Radiografía salarial de un oficial de Policía:

Salario básico: 382,30 pesos

Salario mínimo: 1.850 pesos

Horas Cores: 14 pesos (la hora)

Adicionales: 10 pesos (la hora)

Suplemento uniforme: 87 pesos

Salario familiar por un hijo: 102 pesos

Carga horaria: existen distintas modalidades. La más común es el sistema de tercios de 12 por 36 horas

Se gastó más en ceremonial que en formación policial

Un estudio elaborado por el Instituto de Acción Cívica y Planificación Estratégica, dirigido por el ex diputado Pablo Luchessi, al que accedió Hoy, pone de manifiesto algunas preocupantes prioridades que existen en el gobierno provincial.

"El propio ministro de Seguridad gasta más recursos en asesores y secretarias privadas que en el ‘Grupo Halcón’, única fuerza especial que cuenta nuestra Provincia. Pero hay más, el gasto de la totalidad de los Institutos de Formación y Capacitación Policial demandó un presupuesto de 50 millones de pesos durante 2008, algo así como la mitad de los 102 millones de pesos gastados en ceremonial y caja chica por las diferentes reparticiones en el mismo período. Lamentablemente, el dispendio de recursos parece no tener limites en nuestra provincia", sentenció Luchessi

Y agregó: "Además, durante el año 2008 se gastaron 9,7 millones de pesos en celulares mientras que en el programa de lucha contra el delito rural fueron destinados solamente 5,8 millones de pesos", dijo Luchessi.

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