"La gran deuda es la nueva escuela secundaria"

El sucesor de Juan Carlos Tedesco dice que trabajará armónicamente con su antecesor, quien quedó al frente de un área especial de planeamiento educativo. Apuesta a un trabajo conjunto con Desarrollo Social y Salud para retener a los adolescentes en las aulas.
Alberto Sileoni asumió el jueves como ministro de Educación pero todavía no se mudó: sigue en la oficina de vice. Lo espera el amplísimo despacho del otro extremo del primer piso del Palacio Sarmiento. El sábado a la noche en la Residencia de Olivos, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner le anunció que sucedería a Juan Carlos Tedesco. Una nueva escuela secundaria que contenga a los chicos y los provea de las herramientas imprescindibles para afrontar el siglo XXI es el desafío de su gestión. "Esa es la gran deuda", dice este abogado y profesor de Historia que se compromete para que en "60 días" empiecen a operarse cambios. Asegura que no se superpondrán sus funciones con la Unidad de Planeamiento Estratégico creada a medida de su antecesor, espera poder convocar "en octubre o noviembre" a la paritaria docente para sortear "la trampa de marzo", anuncia que la nueva Ley de Educación Superior se discutirá el año próximo con la nueva composición del Congreso.

–Usted no es un debutante...

–(Risas) No, no...Y ¿a esta edad?

–No es un debutante en el Ministerio, pero sí en el primer escalón del podio?

–Es cierto. Ojalá me vaya bien, creo que me va a servir la experiencia de haber sido ministro en la Ciudad de Buenos Aires (con Jorge Telerman). A pesar de que tenemos cuatro o cinco años acá, no es lo mismo ser viceministro que ministro en términos de funciones y de tener la última palabra. También en términos de exposición, ser ministro exige una exposición pública mucho mayor.

–Justamente, se dijo que uno de los motivos del cambio en Educación era que el ministerio tuviera más visibilidad...

–Me parece que estamos entrando en una etapa distinta del Gobierno.Yo soy parte corresponsable solidaria de la gestión con Juan Carlos (Tedesco). Acá no hay posibilidad de decir la gestión anterior... es mi gestión, como siento mía la de Daniel (Filmus) también. La Presidenta ha centrado mucho la atención en avanzar en la reforma de la escuela media. Venimos trabajando pero quizás algunos plazos habría que acelerarlos. Creo que el Gobierno también en su conjunto ha decidido revitalizarse. El señalamiento del 28 de junio nos comprende a todos. Es bastante sano pararse y decir qué parte de la responsabilidad del 28 le corresponde a este Ministerio como parte del Gobierno. Hay que escuchar, no les ha ocurrido a otros, nos ha ocurrido.

–¿Qué sentido tiene crear una Unidad de Planeamiento educativo aparte?

–En algún sentido ha cambiado el escenario político, en ese marco la Presidenta concreta una idea en términos de pensar que hay temas que pueden tratarse en tiempos distintos. Los temas pueden ser los mismos –planeamiento, evaluación–, pero esta unidad estará muy cerca de la Presidencia. La Presidenta no tiene infinitas secretarías a su cargo: tiene la General, Legal y Técnica, el Sedronar y ha decidido tener muy cerca y a la mano ésta porque de verdad le da mucha importancia a la educación. Una unidad de planeamiento para ayudar a pensar el mediano plazo, generar prospectivas.

–La duda es si no se van a superponer funciones. Cuando lo designaron, Tedesco dijo que se ocuparía de la nueva ley de financiamiento educativo. ¿Esa no es una función del ministerio?

–Por supuesto, este ministerio no va a tener mengua de sus funciones, las cuales están conferidas por ley. El decreto habla de una unidad de asesoramiento a la Presidenta. Es asesorar, ayudar a pensar, para no-sotros es bienvenida que esa unidad a cargo de Juan Carlos y con el auxilio de otros nos pueda ayudar a pensar la nueva ley de financiamiento, la nueva ley de educación superior. No estamos resignando el planeamiento, la evaluación. No vemos tampoco el peligro de que este ministerio se quede sin cabeza, que se quede sólo con brazos para ejecutar. Desde el 2003 hemos fortificado el Ministerio, volviéndolo a una centralidad que no tenía, que discute salarios, que impone pisos mínimos, que ha implantado una política distributiva de becas ambiciosa, que ha generado tres leyes. Este Ministerio ha pensado y ha ejecutado.

–Sería anacrónico, riesgoso, creer que se piensa en un lado y se ejecuta en otro.

–No va a ser más burocracia, va a ser una estructura muy chica, con un austero apoyo administrativo. La semana que viene tenemos reuniones con Juan Carlos para pensar sobre las leyes de financiamiento, de educación superior.

–En octubre del año pasado difundieron el borrador para discutir la reforma de media. ¿Qué pasó? Se hicieron debates pero no se concretan en cambios de las condiciones laborales, de la organización de la escuela...

–Esa es una de las tareas que la Presidenta nos encomendó con más fuerza. La semana que viene tenemos una reunión de Consejo Federal, donde trataremos la vuelta a clases y también vamos a remarcar un calendario de acciones concretas en orden a la nueva escuela media. En esto todas las palabras están gastadas, pero el tema es sentar las bases de una nueva escuela media. Creo que en 60 días tenemos que empezar a hacer acciones que vayan en dirección de una escuela media reformada en términos de su organización curricular, institucional, de la revalorización de la cultura de los alumnos. La Presidenta nos ha pedido que trabajemos cerca del Ministerio de Desarrollo Social y estamos trabajando en un programa de control de ausentismo con varios municipios que vamos a empezar a poner en práctica. Con el Ministerio de Salud. No se nos escapa que la gran deuda que tenemos como sociedad respecto del sistema educativo es el secundario.

–Las cifras de repitencia y de-serción en el nivel medio son alarmantes. Sin secundaria, los chicos se quedan fuera de cualquier ejercicio de ciudadanía plena.

–Ahí hay un problema. La cultura occidental se ha desarrollado pensando en el futuro, el futuro era un acicate, un objetivo para arribar, a los pibes hoy la posibilidad de tener un mejor o peor futuro no les mueve la aguja, no los incita. Antes si hacías la escuela media tenías garantía de tener trabajo, hoy si no hacés la escuela tenés la garantía de que te va a ir mal en la vida, de que vas a tener trabajos de muy baja intensidad; pero si hacés la escuela media no tenés garantías de que te vaya bien. Eso es desalentador para los pibes, porque lo que te estamos ofreciendo como mundo adulto es: hacer la escuela media te da la chances de jugar una carrera y no sabemos cómo te va a ir.

–Pero están los que directamente se caen...

–Estoy absolutamente de acuerdo con que tenemos un problema de desgranamiento, de deserción. Hay una colectora interesante que es la educación de adultos: muchos pibes se van pero toman revancha a través del sistema de adultos. Nos preocupan los otros, el que se va a la esquina, ése sí es un problema que tiene estrecha relación con lo social, lo económico. Eso hay que trabajarlo mucho con la asistencia. Tiene que haber adultos con más tiempo completo en la escuela media, no sé si profesores, sí tutores. Esto es un poco el desafío, teniendo en cuenta algo que también es muy interesante: que somos la primera generación que como sociedad nos hemos impuesto el mandato de que todos los chicos vayan 13 años a la escuela, de calidad, en buenas condiciones. El mandato anterior de la ley 1420 tardamos setenta años en alcanzarlo: en 1884 prescribía el primario obligatorio y recién se cumplió en 1960. Es un desafío que nos va a llevar unos años: los sectores más pobres son los que menos relación tienen con la escuela, son los que más rápido salen, son primera generación de chicos que van al secundario. Como ocurre con el desempleo: siempre hay un núcleo duro que cuesta más resolverlo.

Money money

–El año próximo termina la vigencia de la Ley de Financiamiento y se llegará al 6 por ciento del PBI. Ahora, ¿la extensión de la obligatoriedad, la extensión de la jornada completa, la preescolaridad obligatoria suponen que se va a incrementar más la inversión para cumplir con esas metas?

–Una de las funciones de la Unidad (de Tedesco) es pensar una nueva ley. Ya empezamos a hablar con los ministros que representan a cada región del país. Probablemente haya que repensar el Fondo de Incentivo Docente y haya que pensar en un fondo de garantía salarial distinto.

–Es decir, ¿que la Nación no aporte una suma fija uniforme para todo el país?

–No sé, nos queda un año para debatir. Los ministros dijeron: discutamos si el Fonid es la solución que fue cuando se originó. El fondo que hoy está en 110 pesos por cargo, para algunas provincias del norte de salario más bajo es medianamente importante, pero para algunas provincias del sur es casi irrelevante. Entonces hay que barajar y dar de nuevo. A eso se le añade el fondo de garantía a once provincias (financiamiento extra de la Nación para llegar al piso salarial que se fija en paritaria). Quizás alguna de esas once hoy no tiene sentido que estén adentro y quizás alguna de las trece que están afuera es necesario que entren. Hay que rediscutir con la dificultad que implica rediscutir algo que tenga 100 como tope.

–Como la coparticipación...

–Claro, todo el mundo va a rediscutir porque quiere más, nadie dice a mí me sobra y lo pongo sobre la mesa. Hay que dar esa discusión. Me parece que va a haber consenso para que sea una ley a diez años. Me parece que una nueva ley de financiamiento tiene que incrementar los recursos de alguna manera, más focalizados por supuesto. Es un logro de la sociedad argentina haber llegado al 6 por ciento del PBI pero todavía tenemos algunas cuestiones entremanos como la reforma de la secundaria que por ahí implica la necesidad de asignar recursos específicos. Quizás para trabajar un nuevo modelo, con más tutores, con otros tipo de inversiones. No sé si aumentar el porcentaje del PBI pero sí tener algunas asignaciones específicas. La Ley de Educación Técnico-Profesional, por ejemplo, marca un porcentaje del presupuesto, que este año implican 500 millones de pesos, que ha mejorado la escuela técnica, que ha hecho que tenga en los últimos años el 12 por ciento más de alumnos. Se podría pensar, por ejemplo, en un esquema destinado exclusivamente a planes de mejoras para las escuelas secundarias.

–En cuanto a la extensión de la cantidad de horas diarias de escolaridad no se han cumplido las metas.

–La Ley de Financiamiento estableció once objetivos, que la verdad hemos ido cumpliendo. En sala de 5 casi estamos en cobertura plena, la universalización de la escuela media es un objetivo muy ambicioso: la ley es de 2006 sabíamos que en 4 años no se podía lograr. El otro objetivo donde estamos más lentos es en la escolaridad extendida o completa, la verdad que arrancamos con 5 o 6 por ciento, aumentamos un poquito pero estamos lejos de la meta del 30 por ciento de escuelas que nos habíamos fijado. Quizás era una meta demasiado ambiciosa. Más que pensar en jornada completa, que es muy difícil de instrumentar porque exige la multiplicación por dos de las escuelas, de los edificios, hacer acciones de jornada extendida y lo cual permite mejorar la escolaridad y la calidad, pero no duplicar la inversión que prácticamente es imposible.

–Alguna vez dijo que el sistema educativo era visto como un archipiélago con muchas islas infelices y pocas felices. ¿Lo ve así? ¿Y qué aspira en su gestión?

–Hay algo de eso. Nosotros tenemos un federalismo débil donde cinco provincias concentran el 80 por ciento del Producto Bruto Interno: la provincia de Buenos Aires, la ciudad, Santa Fe, Mendoza, Córdoba. Con un norte grande muy desvalido. Soy educador, las cosas las veo mejor: creo que están mejor las más relegadas pero por supuesto que falta para que algunas provincias que sufren más la pobreza y la indigencia puedan llegar a tener la educación de otras que están mejor. Esa es una de las misiones de este ministerio, de un Estado nacional, es una función de equilibrio, de compensar desigualdades, de darle más a los que menos tienen para que se pueda, en algún sentido, equiparar esto y llegar a sociedades más semejantes. En otros países federales, los estados subnacionales son más parejos: pienso en los Estados Unidos, Alemania, nosotros nos parecemos más a México, tenemos muchos desequilibrios. Hemos avanzado en materia educativa, hemos llegado a una estructura de 6 de primaria más 6 de secundaria o 7+5, vamos a trabajar en una secundaria común para todos. Estas cosas ayudan para que ese archipiélago se convierta en algo más homogéneo.

Comentá la nota