La gran conspiración destituyente internacional

Por Adrián Ventura

Para apoderarse de las reservas del BCRA y de la presidencia de la entidad, el Gobierno desarrolla una estrategia agresiva pero nada ingeniosa: alega la existencia de una conspiración y atribuye a esos conspiradores la culpa de la riesgosa situación internacional a la que quedó expuesta la Argentina.

La conspiración destituyente, si existiera, tendría ya ribetes de una asociación ilícita transnacional que ni siquiera Interpol podría desbaratar: sus integrantes serían el vicepresidente Julio Cobos; Martín Redrado; la oposición; la Justicia, culpable por tener algunos jueces independientes; la prensa, culpable por ser crítica; el juez federal de Nueva York Thomas Griesa, a quien el ministro de Economía, Amado Boudou, le faltó el respeto cuando lo acusó de ser un embargador serial, y, por supuesto, los fondos buitres.

Semejante guión cinematográfico no resiste el menor análisis. Pero de todas formas vale la pena mirarlo en detalle:

* Para el Gobierno, la salida de Redrado es innegociable.

Acorralado por la falta de respaldo del Poder Ejecutivo y del propio directorio del banco, ayer se sumaron las críticas que, durante la sesión de la Comisión Bicameral, formularon los radicales. La UCR y otros sectores defienden las reservas, pero pocos respaldan a Redrado. Por eso, el Gobierno redobló su presión y, a comienzos de la tarde, algunos jueces y políticos evaluaban si su renuncia facilitaría al Congreso la búsqueda de una solución.

Sin embargo, Redrado se propone resistir y hoy presentará en la Justicia el fallo de Thomas Griesa: nadie advirtió que su eventual dimisión sería una prueba cabal de la doctrina del alter ego que esbozó el juez Griesa, según la cual el Gobierno usa las reservas del Central e influye en su desenvolvimiento como si fuese su dueño.

* El juez Griesa escribió un fallo en el que vale detenerse. Por un lado, estableció que el embargo es por más de 3100 millones de dólares -aunque sólo se incautaron 1,8 millones-. Por el otro, Griesa dice en la sentencia que la Argentina mostró una especial habilidad para burlar el sistema legal de los Estados Unidos -por su práctica de transferir continuamente reservas depositadas en Nueva York hacia el Banco de Basilea-. En esa afirmación hay no sólo una deferencia al reclamo de los bonistas, sino también una alusión a la falta de seriedad del país.

* La Justicia mostró sus más y sus menos: quedó en evidencia que hay jueces independientes, como Sarmiento, y que otros están cooptados por el Gobierno. Pero también es cierto que la Cámara Contencioso hizo un esfuerzo para instar a una solución política y una maraña política y judicial lo impidió.

Debajo de la hojarasca, queda en claro, también, que la Presidenta incurrió en mal desempeño al haber desoído todas las advertencias del posible embargo y que podría solucionar el conflicto llamando a sesiones extraordinarias para darle voz al Congreso.

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