Gracias a la ANSES canjearon deuda

Una compleja operación de ingeniería financiera se llevó adelante para inflar el resultado del canje de Préstamos Garantizados (PG) correspondiente al tramo internacional. De los $ 3.493 millones que ingresaron, se estima que unos $ 1.000 millones fueron adquiridos por la ANSES a fondos de inversión del exterior, con el objetivo de conseguir un resultado al menos decoroso para la transacción. La participación oficial representó casi el 30% del total.
El monto que ingresó al canje representó menos del 42% del total, ya que los PG elegibles en manos de inversores extranjeros sumaban $ 8.400 millones, según había detallado el propio Gobierno. Menos del 40% de presentación se hubiera leído en el mercado como una falta total de interés por parte de los inversores.

Claro que como unos $ 1.300 millones vencen en junio, era poco factible que ingresaran, ya que los tenedores están a punto de cobrar luego de una espera que data de hace más de siete años, es decir, principios de 2002. «Suponíamos que esto iba a ocurrir, porque los acreedores confían en cobrar en fecha sus tenencias», explicó el viernes al presentar los resultados del canje el jefe de Gabinete, Sergio Massa.

De esta forma, lo que realmente estaba en condiciones de ingresar eran $ 7.100 millones. Ante el agravamiento de la crisis internacional y el poco interés que despertó la operación en el extranjero (ya que el Gobierno entregó un bono en pesos con jurisdicción argentina), se puso en marcha un esquema para conseguir la aceptación que se había comprometido al anunciarse la transacción.

Según pudo reconstruir este diario, participaron algunos fondos internacionales poco conocidos en el país, como Autonomy o Starck, poseedores de préstamos garantizados. La operación consistió en al menos dos pasos. El primero de ellos fue la venta de sus tenencias de PG a bancos locales. Y luego éstos se los terminaron entregando a la ANSES a través de la intervención de una sociedad de Bolsa, que sería Facimex (cuenta con dos acciones para operar en el mercado bursátil).

El ingreso de estos $ 1.000 millones adicionales que habría comprado la ANSES de Préstamos Garantizados cambia muy poco la ecuación de las cuentas públicas. El ahorro que se conseguirá para el pago de la deuda este año o el próximo es directamente marginal. Sin embargo, un tema mucho más delicado queda flotando: ¿es lógico que se utilicen recursos que deberían asignarse a los futuros jubilados para recomprar deuda? La poca (o nula) transparencia de la transacción también genera suspicacias.

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