Goya, donde los K y la UCR se unen

Un intendente radical y "anticobista" pelea su reelección con un vice K. Allí las listas colectoras son las nacionales. Sólo los divide el campo.
Esposas. Novias. Cantantes. Boxeadoras. "Hijas de". Testimoniales y semitestimoniales. Y hay más: kirchneristas en listas radicales y radicales en listas kirchneristas. Un pacto que nada tiene que ver con la malograda transversalidad K, en la que los adversarios son aliados si el vínculo suma votos. Un ménage à trois que en Goya, Corrientes, tiene como tercer actor al cobista Frente para Todos; y que refleja lo que ocurre, de cara al 28 de junio, en varias provincias argentinas.

En esa ciudad del litoral, donde se cuece el 10 por ciento del padrón provincial, una alianza entre el Frente para la Victoria y el Acuerdo Cívico y Social peleará para mantener el poder de la intendencia, y al mismo tiempo servirá de soporte de diferentes listas provinciales y nacionales (en Corrientes se eligen tres senadores y tres diputados).

"Goya es un mundo aparte. Acá vivimos una situación muy especial", se justificó ante Críticadigital un vocero oficial de Goya.

La intendencia está en manos del radical Ignacio Ossela, un dirigente que se encolumna detrás del presidente del Comité Nacional, Gerardo Morales; pero que a la hora de elegir un vice para buscar su reelección, prefiere al delfín local del peronismo K, Gerardo Bassi.

¿Cómo se explica ese rejunte? La historia unió a los radicales y a los peronistas, a comienzos de la democracia, en el Frente Unidos con Goya para mantener en la otra vereda a los "conservadores", rótulo que usan para el Pacto Autonomista-Liberal: amo y señor de Corrientes durante los ’80 y parte de los ’90, bajo el férreo liderazgo de José Antonio Romero Feris.

A su vez, también llaman "conservadores" a sus adversarios actuales del cobista Frente para Todos, que está integrado por diversos partidos derechistas y, sobre todo, ex radicales K que dieron un portazo a la transversalidad, tras la Guerra Gaucha.

Es curiosa la ingeniería política de esa localidad del suroeste correntino, cuya principal industria es el tabaco. Al revés de lo que sucede en otros distritos, como la provincia de Buenos Aires, las listas colectoras son las nacionales y no las comunales.

El 28 de junio, en el cuarto oscuro, los goyanos se encontrarán con que la fórmula Ossella-Bassi llevará su sello en dos listas muy distintas de diputados y senadores nacionales.

Por un lado, estarán en la lista 503, Frente Correntino por el Cambio, que a nivel local agita Bassi, con el apoyo del senador K Fabián Ríos. Esta le aportará bancas –si las gana - a Néstor Kirchner, a partir del 10 de diciembre.

Al mismo tiempo, Ossela-Bassi también respaldan la lista 502, del Acuerdo Cívico y Social, que tiene al imitador Nito Artaza como candidato a senador y a Lucio Aspiazu como diputado.

En diálogo con Críticadigital, el intendente Ossella reconoció que su ciudad vive una situación un tanto contradictoria, pero aseguró que los acuerdos sirven para no terminar "todos peleados".

"Pese a las diferencias, nunca mi dijeron nada dentro del partido. No pasa nada. Nos conocemos todos. A Fabián (Ríos) lo conozco hace años", dijo el candidato. Sin embargo, "no pasa nada" hasta que se habla del campo, el sector que divide aguas en el frente goyano.

El dedo en la llaga lo puso el presidente de la Federación Agraria entrerriana Alfredo De Angeli, cuando visitó Goya para presentar a sus candidatos del campo en las listas de legisladores provinciales y nacionales del ACyS. En ese encuentro, que fue organizado por el radical Ossela, el justicialismo que acompaña al intendente en la fórmula pegó el faltazo y el ruralista se ofuscó por verse enredado con tufillo K.

Es que las batallas -cada vez más agresivas y vacías de contenido- que dividen aguas en los partidos y frentes a nivel nacional, se diluyen al interior de cada distrito. Al punto que los adversarios se vuelven aliados hasta conformar una maraña política que no logran desatar ninguno de las promesas de novedad y cambio que acompañan a las blancas sonrisas de los candidatos.

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