"Gordos" y moyanistas ya miden sus fuerzas en la interna sindical

El camionero dice tener el respaldo de unos 100 gremios. Sus rivales buscan sumar más apoyos.
Si una palabra no le suena extraña a la CGT es ruptura. Desde sus inicios, la entidad obrera conoce de divisiones. Si se concreta finalmente una nueva fractura, Hugo Moyano, quedará al mando de una central fragmentada, y recostado sobre el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA), una rama sindical que nació en la década del 90 y que le sirvió al camionero para hacerle frente al menemismo y a la entonces CGT oficial.

Del lado de enfrente, volverán a ubicarse los grandes gremios conocidos como los "gordos", que en la década del 90 condujeron la central obrera de la mano de Rodolfo Daer.

Desde el moyanismo aseguran que hay entre 80 y 100 gremios que forman parte de su núcleo duro. El sindicato con mayor peso es, por número de afiliados y por su relación con el poder, el de los camioneros. Y a ellos se suman los Marítimos (SOMU) de Omar Suárez, los peones de taxis de Omar Viviani y Dragado y Balizamiento, de Juan Carlos Schmid.

En el entorno más cercano de Moyano también están José Luis Lingeri de Obras Sanitarias, Julio Piumato de Judiciales, Amadeo Genta de los Municipales porteños y Omar Maturano, de La Fraternidad. Roberto Fernández, del gremio de los colectiveros, sigue participando de las reuniones de consejo directivo, aunque también se encargó de enviarle señales a los rivales de Moyano.

Los mecánicos de SMATA, hoy conducidos por Mario Manrique y no ya por José Rodríguez, están también muy cerca de Moyano. Y el poderoso gremio metalúrgico de la UOM, que comanda Antonio Caló, tiene juego propio dentro de la interna sindical.

Del lado de los "gordos", siguen Oscar Lescano, de Luz y Fuerza; Armando Cavalieri, de Comercio; José Pedraza, de Ferroviarios; y Carlos West Ocampo, de Sanidad. Todos ellos habían abandonado la CGT en 2005 con fuertes cuestionamientos a Moyano y retornaron el año pasado con la promesa de una conducción colegiada. El resultado está a la vista.

Un sector que siempre intentó mantener equilibrio pero cada vez está más molesto con Moyano es el de los "independientes". Allí se ubican el líder del gremio de la Construcción, Gerardo Martínez -de buena relación con el Gobierno-, y el líder de los estatales de UPCN, Andrés Rodríguez.

Todavía su posición parece ambigua: forman parte de las reuniones para erosionar al camionero, no asistieron a la último encuentro del Consejo Directivo, pero son el último sostén que existe para que la CGT no vaya a una ruptura.

Otro que todavía analiza sus próximos pasos es el líder de los peones rurales, Gerónimo "Momo" Venegas, el único dirigente que apoyó abiertamente a la dupla De Narváez-Solá en las últimas elecciones. El titular de las "62 organizaciones peronistas" habla con todos los sectores pero se toma su tiempo.

Los próximos movimientos de los "gordos" impactarán también en la central obrera díscola "Azul y Blanca" que, juntó a unos 30 gremios más chicos, formó el gastronómico Luis Barrionuevo.

Barrionuevo, respaldo clave de Moyano en tiempos no muy lejanos, es hoy el principal enemigo del camionero y el más ansioso por precipitar su caída.

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