Gordon Brown pide un cambio radical del FMI

El premier británico dice que debe servir para "prevenir las crisis"
LONDRES.- Para el primer ministro británico, Gordon Brown, una de las lecciones que deja la crisis global es que debe cambiar radicalmente la misión de los organismos internacionales de crédito, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

"Necesitamos un tipo de organización distinta, capaz de coordinar la supervisión de la economía global y de establecer un sistema de prevención temprana de crisis", afirmó al hablar sobre el FMI durante una entrevista en Downing Street con un grupo reducido de periodistas de los países que participarán el próximo 2 de abril en la cumbre del G-20.

El encuentro con la prensa, en el cual La Nacion fue el único medio argentino invitado, se demoró 40 minutos a raíz de un diálogo telefónico que Brown mantuvo con el presidente norteamericano, Barack Obama, en el cual, diría más tarde el premier, ambos coincidieron "en la necesidad de cumplir con la promesa y la responsabilidad de ayudar a los países más pobres en medio de la crisis económica"

"Los cambios que yo estoy proponiendo para reformar el Fondo Monetario y el Banco Mundial nos llevarán a organizaciones muy distintas de las que surgieron de los acuerdos de Bretton Woods", dijo Brown en respuesta a una pregunta de LA NACION.

La entrevista tuvo lugar en la Sala de los Pilares de la residencia del primer ministro, un lugar adecuado si se tiene en cuenta que él, como coordinador de la cumbre del G-20, aspira a sentar con ella las bases de la nueva economía internacional.

Por más que la cumbre se llame G-20, serán en realidad 22 los países representados, entre ellos la Argentina, Arabia Saudita, Brasil, China, la India, Indonesia, Rusia y Estados Unidos. En términos económicos representan el 85 por ciento de la producción total del planeta. Además de los jefes de Estado, se espera la llegada de unos 1000 funcionarios, entre ellos muchos de las agencias multilaterales.

"Sabemos que los problemas que han surgido a raíz de los vastos cambios experimentados en las últimas dos décadas incluyen la necesidad de alcanzar la estabilidad económica, de responder a los desafíos del cambio climático, haciéndonos cargo de nuestros problemas energéticos, garantizar que hay movilidad y seguridad en el mundo, lo que incluye actuar frente al peligro del terrorismo, y, por supuesto, actuar contra la inequidad de la pobreza, que azota a buena parte del planeta", sostuvo Brown.

"Estoy convencido de que en los próximos 20 años es posible imaginar un mundo donde los que hoy son sólo productores de nuestras materias primas serán también los consumidores de nuestros productos. El G-20 unirá al mundo detrás de estos objetivos", prosiguió.

El diálogo se desarrolló, sin embargo, con el telón de fondo de agoreras declaraciones del líder del principal sindicato británico, el Trade Union Council (TUC, por sus siglas en inglés), Brendan Barber, que advirtió ayer que la cumbre puede terminar en un rotundo fracaso.

"Las señales que estamos recibiendo es que los jefes de gobierno no están preparados para responder como se debe - sostuvo Barber-. Los europeos no quieren una mayor expansión fiscal y los norteamericanos desconfían de los controles a nivel global del sistema financiero. Y el problema es que necesitamos las dos cosas."

Un periodista brasileño fue el encargado de transmitir esa inquietud al indicar que, cuando faltan menos de 48 horas para su encuentro con el presidente Luiz Inacio Lula da Silva en Río de Janeiro, Brown parecía estar presidiendo un encuentro imposible de coordinar.

"Yo creo que estamos teniendo mucha más coordinación que lo que muchos de ustedes nos dan crédito y la vamos a tener mucho más en el futuro -replicó Brown-. Tengan en cuenta que la reestructuración de cada banco se ha fundado sobre principios comunes, y mientras cada país va a tomar medidas que son más apropiadas a su sistema financiero, todos estamos siguiendo la misma línea: aislamos las inversiones tóxicas, sostenemos al sistema bancario de modo que pueda sobrevivir y tratamos de que cumplan la función que les corresponde, que es dar crédito tanto a las empresas como a las familias."

Barreras comerciales

Un periodista japonés hizo notar que varios países están adoptando políticas de aliento fiscal para sus industrias que no son otra cosa que barreras para las importaciones de otros países.

"Tenemos el deber de decir que el proteccionismo no protege a nadie efectivamente a largo plazo. Más aún, puede ser la ruta directa a la ruina -destacó Brown-, porque si el comercio declina, las compañías reciben menos pedidos y empiezan a reducir empleos. De esta forma entramos en un ciclo de depresión. Lo que estamos ansiosos por lograr en el G-20 es asegurar que tengamos un sistema de monitoreo adecuado, de modo de poder lidiar con problemas de proteccionismo cuando éstos se presenten. Pero al mismo tiempo tenemos que decir que hace falta alentar el comercio con créditos para la exportación que ahora son difíciles de obtener."

Cuando LA NACION le preguntó si los planes de reforma de las instituciones económicas internacionales irán más allá de lo cosmético, el hombre que durante más de una década estuvo al frente del Ministerio de Hacienda británico se mostró parco, pero entusiasta.

"El Fondo Monetario Internacional fue establecido en la década de los 40 para lidiar con lo que eran, en efecto, problemas de balanza de pagos entre países, pero ahora tenemos una economía global en la cual cada nación se ve afectada por las acciones de otra", señaló.

"Por lo tanto, necesitamos un tipo de organización distinta. Una capaz de coordinar la supervisión de la economía global, de establecer un sistema de prevención temprana de crisis. Y en lo que concierne al Banco Mundial creo que hace falta una organización que se ocupe tanto de temas medioambientales como de temas de desarrollo. Los cambios que yo estoy proponiendo nos llevan hacia organizaciones muy distintas de las que surgieron de los acuerdos de Bretton Woods", añadió.

El presidente del Banco Central (BCRA), Martín Redrado, había indicado recientemente que las reformas de los organismos multilaterales de crédito favorecerían el surgimiento de líneas de financiamiento menos discrecionales. Con respecto al FMI, la Argentina estaría lista para pedir la creación de líneas de crédito atadas a condiciones "más objetivas y tangibles, como las relaciones deuda-PBI y superávit fiscal-PBI".

Brown evitó entrar en detalles, pero advirtió que, al mismo tiempo que es necesario cambiar la forma en la cual operan estas agencias para darles "más voz a muchos países que merecen tenerla", también hace falta "saber que tendrán los fondos necesarios para cumplir con su trabajo de asistencia, especialmente si queremos que cumplan tareas de prevención de crisis, para lo cual necesitarán dinero".

En ese sentido, una vez más, Brown se mostró confiado. "Yo creo que van a ver que muchos países están dispuestos a cumplir con sus obligaciones y que saldrán a dar su respaldo con fondos, de modo de hacer posible que muchos países reestructuren sus sistemas bancarios y que la economía mundial crezca", afirmó.

El primer ministro británico viajará hoy a Estrasburgo, donde será interpelado por miembros del Parlamento Europeo, y luego a Nueva York para un encuentro con banqueros y representantes del gobierno norteamericano.

De allí viajará a Brasil y luego a Viña del Mar, Chile, donde asistirá a la cumbre de líderes progresistas. Durante esa cumbre mantendrá una reunión con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (ver Pág. 6).

Cuando regrese a Londres, el domingo, es probable que sea recibido por miles de manifestantes contrarios a muchos de los objetivos del G-20. Pero Brown dijo no sentirse en lo más mínimo preocupado.

"Hace unos días vi a un grupo de estos manifestantes. ¿Y saben qué es lo que decía su pancarta? «Alianza Internacional contra la Globalización». Hasta ellos mismos se dan cuenta de que el mundo necesita unirse para resolver sus problemas", concluyó.

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