Gorbachov: "Como político tal vez perdí, pero la perestroika ganó"

Para el ex mandatario soviético, "fueron las luchas internas sobre el futuro de la unión las que provocan la caída de la Unión Soviética".
Mijail Gorbachov accede al cargo de secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética en 1985 y enseguida lanza la política de glasnost (transparencia) y de perestroika (reestructuración). En el verano de 1989, declara sin ambigüedad que la Unión Soviética no se inmiscuirá más en los asuntos internos de sus Estados satélites de Europa del Este. Marca el fin de un imperio. El efecto dominó será fulgurante.

Político siempre comprometido y fundador, además, de la Cruz Verde Internacional, cuya sede se encuentra en Ginebra, Mijail Gorbachov explica en una entrevista exclusiva cómo vivió esos hechos.

El momento: la caída del muro de Berlín se asocia al derrumbe del comunismo en Europa. A la distancia, ¿cree que habría sido posible otro escenario?

Me cuesta recordar los detalles, pero no fue tan inesperado. En la Unión Soviética y en Europa del Este se estaban produciendo cambios. Había un gran problema no resuelto desde la guerra: el de una Europa dividida que afectaba sobre todo a los alemanes. Se impuso la idea de un cambio, por medio de una unión monetaria, después una confederación de dos Estados alemanes. Pero tenía que ser gradual. Ahora bien, las pasiones se exacerbaron y los alemanes pensaron que era de inmediato o que se perdería la ocasión de la unificación. En diciembre, Hans Modrow (primer ministro alemán del Este, de noviembre de 1989 a marzo de 1990) me llamó por teléfono para decirme: 'Aquí, dejando de lado a los burócratas, todos quieren una unificación inmediata'. En enero de 1990, estábamos haciendo la crónica cotidiana de las manifestaciones en el Este y el Oeste a favor de una reunificación inmediata. Me di cuenta de que, en ese caso, era necesario que cambiáramos nuestra política, la de los países victoriosos de la Segunda Guerra Mundial. Ningún líder de esos países estaba entusiasmado con la idea de una reunificación rápida. La reclamaban los alemanes. Margaret Thatcher estaba en contra. François Mitterrand, mi amigo, me dijo: '¡Amamos tanto a los alemanes que queremos que tengan dos Alemanias!' Era su estilo. No importa, lo que hay que retener es que, a pesar de las disputas, todos esos líderes llegaron a un acuerdo sin demasiadas fricciones por una unificación alemana. La manzana estaba madura, había que recogerla.

¿Cuál era su objetivo en 1989?

Hasta último momento pensé que se podría preservar la unión de nuestras repúblicas. Se cometieron errores. La República de Rusia estaba dirigida por gente que actuaba contra los principios de la perestroika, contra una nueva forma de unión en la que todas las repúblicas serían iguales. Eran como animales, sedientos de poder, arruinaron el país, arruinaron la unión, arruinaron la economía y su propio futuro. Como político, yo tal vez perdí, pero las políticas que defendí permitieron realizar todas las transformaciones necesarias hasta 1991. La perestroika había llegado a un punto de no retorno. Yo perdí, pero la perestroika ganó.

En EE.UU., se considera que la intransigencia del Presidente Ronald Reagan fue lo que precipitó la caída del comunismo. ¿Fue así?

Ya no lo dicen. En todo el establishment estadounidense, van comprendiendo que las cosas evolucionaron porque la URSS cambiaba con una nueva generación de dirigentes. Sin esos cambios, por más vueltas que hubiera dado Reagan, el Muro seguiría en su lugar. Uno de los primeros problemas que queríamos arreglar era normalizar nuestras relaciones con EE.UU. Y tuvimos cierto éxito. Por otra parte, entre los allegados a Reagan, algunos habían comprendido que Gorbachov y sus reformas les daban una excelente oportunidad. Reagan tenía fama de ser un guerrero de la Guerra Fría. En su segundo mandato, su entorno se interrogaba acerca de su legado. ¿Pasaría a la historia como un guerrero o como un constructor de paz?

¿Cuál fue la importancia de la carrera armamentista en la caída de la URSS?

No fue ciertamente el principal factor. No tiene nada que ver con la dinámica que llevará a la caída de la URSS. La carrera armamentista generó pérdidas mayores para nuestros dos países y nuestras dos economías. Los estadounidenses y los rusos pagaron 1 billón de dólares cada uno por esa escalada y había una amenaza real de guerra nuclear. Pero fueron las luchas internas sobre el futuro de la unión las que provocan la caída de la URSS. Hay que basarse en los hechos y no en conceptos surgidos de la imaginación.

¿Es cierto que usted estaría por crear un nuevo partido político?

Necesitamos un partido político fuerte e independiente, capaz de criticar al gobierno. El proyecto está. Pero hay un problema: tengo 78 años.

Gorbachov es muy popular en Occidente y muy impopular en Rusia. ¿Cómo maneja eso?

Antes era así. Ahora, no estoy tan seguro. Soy una persona libre. Como ciudadano ruso, ¿qué más puedo necesitar? ¿El poder? Lo tuve. Ahora me conformo con mi rol crítico y con ayudar a los jóvenes.

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