Gonzalo, sufrilo.

Simeone se reunió con Bergessio para pedirle mesura tras la pelea en el amistoso del jueves. Tinelli le envió su apoyo, pero le sugirió calma. Control al inestable as.
La partida de truco conlleva estrategias. Si en la mano toca un cuatro de copas, un dos y el ancho de espadas, hay que especular, leer el juego del rival, no quemar la carta fuerte. En eso anda San Lorenzo. El as machazo es Gonzalo Bergessio, nuevamente protagonista de una pelea dentro de un campo de juego. Reincidente. ¿Qué hacer con él? ¿Quemar la carta (con una sanción)? ¿Protegerla para hacerla valer (tirón de orejas y a otra cosa)? Todo indica que la segunda opción ya está corriendo, a pesar de que el propio Diego Simeone se encargó de que se instaurara un nuevo manual de conducta para el plantel. Sin más que un magullón en el rostro, Gonzalo Bergessio trabajó todo el día con normalidad, se reunió con el Cholo luego del almuerzo para charlar en buenos términos y sigue desandando su camino con la azulgrana sobre la piel, aunque el vozarrón del Coco Basile clame por él.

La tormenta pasó, pero siguen saltando las esquirlas de un barco azulgrana sacudido por problemas de toda índole en los últimos tiempos. Y Bergessio, Popeye el marino de esta embarcación, fue epicentro de varios de ellos. Aquel gesto a Héctor Baldassi en diciembre, la pelea con Danilo Gerlo en enero, la expulsión por sacado ante Colón por el pasado Clausura... Hay algo que lo tiene mal al delantero, de 25 años. No lo expresa, pero sus frustradas transferencias en cada mercado de pases afectan su estado de ánimo. Atento, el Cholo lo convocó a conversar tras el almuerzo, en plan pacificador. El entrenador sabe que Andrés Silvera ya está afuera, que a Bernardo Romeo le falta para estar a punto y por eso quiere hacer sentar cabeza a Lavandina. Lo necesita. Es su ancho de espadas. Y aunque algunos dirigentes pongan el grito en el cielo por los saltos de cadena, el conocimiento que el Cholo tiene de él y lo que Bergessio significa para este equipo inclinan la balanza en favor de la continuidad y del siga siga sin sanción. Pero atenti: el plantel sabe que el DT no permitirá más hechos de este tipo.

Incluso, desde Miami, Marcelo Tinelli hizo llegar su apoyo para Bergessio, no sin antes hacer un pedido de calma. La necesaria para encarar un semestre en el que San Lorenzo será seguido con lupa debido a los problemas de conducta de los últimos tiempos. Además, como la tarde de ayer transcurrió al ritmo de las versiones que indican que Boca estaría dispuesto a pagar 4.500.000 de euros por el punta (que el grupo no desea soltar en el fútbol local), en Boedo tendrán que hacer bien los deberes como para mantener la calma también en los escritorios, algo fundamental considerando los malabares que debió hacer ante deudas y huidas. A barajar y dar de nuevo, entonces, pero sabiendo que hay que contener al temperamental e imprescindible ancho bravo. Gonzalo, sufrilo...

Comentá la nota