Los golpistas de Honduras dicen que cancelarán las visas a EE.UU.

Los golpistas de Honduras dicen que cancelarán las visas a EE.UU.
Lo advirtió el jefe de Estado de facto. Y criticó al embajador norteamericano.
El presidente de facto Roberto Micheletti insistió con que no permitirá el retorno del derrocado Manuel Zelaya y criticó al embajador estadounidense en Tegucigalpa, Hugo Llorens, por reunirse con el mandatario derrocado en Managua. En una extensa declaración, sostuvo además que le retirará las visas a EE.UU. y otros países en reciprocidad si actúan de ese modo contra Honduras.

"Repito con claridad que si hay una solución que contemple mi retiro (del cargo), lo haré con todo gusto, pero tampoco Zelaya regresará a Honduras como gobernante... Puede venir a los tribunales, que lo esperan, pero bajo ninguna circunstancia lo dejaremos tomar posesión del gobierno'', añadió. Sobre Llorens, dijo que "cometió un grave error... un acto de intromisión'' en asuntos hondureños.

Explicó entonces que su gobierno "se reserva el derecho de aplicar reciprocidad en la cancelación de visas de personal diplomático y consular de los EE.UU.". Washington le retiró las visas a varios funcionarios de la administración de facto, incluyendo al juez de la Corte Suprema, Tomás Arita, quien emitió las ordenes para el allanamiento de la vivienda y arresto de Zelaya al producirse el golpe.

Esta retórica encendida se produjo, sin embargo, en medio de un escenario confuso. La agencia AP citando una fuente que no identificó, dijo que Micheletti había ya retirado su rechazo a la posibilidad de que Zelaya vuelva a la presidencia. "Pero quiere concesiones para tranquilizar a los empresarios reticentes", sostuvo el informe que añadió que el presidente de facto se lo había comunicado ya al mediador Oscar Arias.

A su vez Zelaya, lanzó una dura amenaza a los golpistas señalando que si no es restituido y "se revierte el golpe, viene la violencia generalizada". El martes, dijo, irá a México invitado por el presidente Felipe Calderón.

A su vez la OEA aplazó hasta la semana próxima en Washington una reunión en la que se suponía iba a avanzar en el análisis de la situación en el país centroamericano. No explicó las razones. El 5 de julio la organización suspendió a Honduras por el golpe de Estado del 28 de junio.

Los hondureños continuaron con las protestas y una persona resultó herida el jueves de bala cuando la policía desalojó con gases a manifestantes que bloqueaban la carretera Panamericana en Santa Rosa de Copán, a unos 300 kilómetros al oeste de la capital, Tegucigalpa. "Ignoramos aún los detalles, pero hay un número no determinado de detenidos'', dijo el vocero policial Daniel Molina.

La esposa de Zelaya, Xiomara Castro, estuvo al frente de otra marcha en la capital, tras retornar la víspera de la frontera con Nicaragua, donde aguardó tres días sin éxito un permiso de las autoridades para reunirse con su marido.

Zelaya, en declaraciones a Canal 4 de Managua, dijo que "los pueblos tienen derecho a la protesta, a la insurrección, tal es el caso del pueblo hondureño, que está siendo reprimido brutalmente".

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, advirtió que la organización podría tomar medidas adicionales contra el régimen. Pero ha dicho que el organismo esperará a ver qué decide hacer Micheletti.

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