El golpe también divide a las familias hondureñas

Los hondureños sonríen cuando se les menciona el caso. Pero los más veteranos admiten enseguida que pueden trazarse paralelos entre las divisiones que fragmentaron a la familia argentina a mediados del siglo XX y lo que está ocurriendo en algunos sectores hoy aquí, tras el golpe de Estado que derrocó al presidente Manuel Zelaya.
"El peronismo y el antiperonismo fue un fenómeno que marcó a fuego a la Argentina y se conoció afuera del país. Aunque hay diferencias de matices y circunstancias históricas, también aquí la sociedad ha entrado en una fase de extrema polarización. Hay divisiones en algunas familias y eso puede ser peligroso si se prolonga en el tiempo", comentó a Clarín el analista Efraín Díaz.

La división es entre quienes apoyan a "Mel" Zelaya, y los golpistas que defienden su derrocamiento, el 28 de junio último por una alianza cívico militar que lo sacó en pijama del país a punta de pistola. Los más memoriosos recuerdan aquí las discusiones entre peronistas y antiperonistas en pleno almuerzo de los domingos, en torno a humeantes tallarines. La imagen fue mil veces repetida por la literatura o el cine argentino, que en su época de oro copaba los mercados latinoamericanos. "Entre nosotros no es tan clara esa tradición, pero hay grupos familiares enteros que entraron en crisis", dijo a este enviado Rosario Contreras, periodista free lance que suele trabajar para medios de EE.UU.

Las rupturas son evidentes, incluso, en la propia elite hondureña. Xiomara Castro de Zelaya, la esposa del depuesto, cortó una amistad de años con Xiomara de Micheletti, la mujer del actual mandatario de facto, que derrocó a su esposo. "No sé lo que pasó. Eramos tan amigas", dijo hace poco ante los medios locales.

La profunda división que está carcomiendo las entrañas de este pequeño país de 7 millones de habitantes tuvo violentos choques entre grupos opuestos que hasta ahora dejaron un saldo de dos muertos y varias decenas de heridos. Tan acendrada es la oposición que la simple discusión política ha sido desterrada en muchos hogares. "En mi familia es un tópico dificilísimo. Tengo parientes y amigos en ambos bandos. Si no quieres una pelea, es mejor que hables de otra cosa", comentó el arquitecto Luis Estrada.

Pero Honduras parece también estar repitiendo otra experiencia histórica propia. "Fue en los 80, con la guerra civil en Centroamérica. A este país llegaban tropas de EE.UU y la 'contra' que peleaba contra los sandinistas. Muchas familias se dividieron: o estabas con el gobierno y su apoyo a Washington o estabas en contra. Duró años", evocó Díaz.

Sin embargo, no todos están de acuerdo con la causa sustancial de la división. "Lo que divide aquí es el dinero", declaró Eduardo Maldonado, un popular comentarista local. Según un reciente informe de la ONU, Honduras es uno de los tres países más menesterosos de Latinoamérica, junto con Haití y Bolivia. El 70% de la población vive en la pobreza y un 40% de ese sector sobrevive con un dólar diario. Enfrente, una minoría se queda con buena parte de la riqueza nacional. Una reciente encuesta de Gallup indicó que el 46% de los hondureños se opone a Zelaya mientras que un 41% lo respalda. Ese contraste da una idea de la delicada tarea que enfrentan los mediadores en el diálogo que se reabre hoy en Costa Rica. Su resultado dirá si Honduras se encamina al precipicio o bien elige otro destino.

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