El golpe sigue marcando 36 años después

Ataque a un cuartel de Policía de Investigaciones con bombas molotov, captura de jóvenes de La Pincoya preparando artefactos incendiarios y atentado explosivo en el estacionamiento del casino de suboficiales de Carabineros.
El ambiente está menos caldeado que en años anteriores en la víspera de un nuevo 11 de septiembre, día en que hace treinta y seis años los militares –al mando del dictador Augusto Pinochet– tomaron el poder a la fuerza en Chile. Los factores para esta supuesta calma son diversos. Pero ojo. El ataque perpetrado la semana pasada por un grupo de anarcos –supuestamente alumnos de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano– a un cuartel de la Policía de Investigaciones con bombas molotov, piedras y pintura, la captura de jóvenes en la brava comuna de La Pincoya preparando artefactos incendiarios similares y el atentado explosivo ocurrido en la noche del miércoles –mientras todo Chile veía a la selección de Bielsa jugar contra Brasil– en un estacionamiento del casino de suboficiales de Carabineros son señales inequívocas de que la conmemoración de la fecha más nefasta en la historia de este país sigue marcando a muchos chilenos.

En palabras del subsecretario del Interior, Patricio Rosende, "éstas son acciones un tanto esperables, pues hay un grupo de gente que quiere enturbiar la conmemoración de fechas muy emblemáticas". La autoridad reconoció, en todo caso, que las investigaciones en busca de culpables sólo han obtenido "resultados parciales, pero hemos tenido a lo largo del tiempo una reducción de este tipo de hechos".

Tres mil pacos a la calle

Si bien el gobierno de Michelle Bachelet no ha querido dar señales alarmistas, lo cierto es que tres mil efectivos de Carabineros resguardarán hoy el orden público en los lugares más conflictivos y estarán atentos a los cuatro actos conmemorativos que la Intendencia Metropolitana autorizó en Santiago.

"Estas fechas son para conmemorar hechos del pasado que marcaron no sólo a una generación, sino a todo el país. Son épocas para mirar al futuro con ese espíritu. No hay espacio en Chile ni para la violencia ni para la alteración del orden público, que habitualmente tenemos en estas fechas", añadió el máximo responsable de la seguridad en Chile.

En ese sentido, la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Lorena Pizarro, presentó ayer un recurso de amparo preventivo, anticipándose a un posible exceso de fuerza por parte de las policías. En especial cuando las marchas intenten pasar por la mítica puerta de Morandé 80, lugar a un costado de La Moneda por donde ingresaba día a día el ex presidente Salvador Allende hasta el 11 de septiembre de 1973 y que da justo a un monumento de granito en su honor en una de las esquinas de la Plaza Constitución.

Con todo, los Carabineros utilizarán por primera vez un helicóptero Eurocopter con cámaras infrarrojas capaces de detectar a personas en la oscuridad y que también puede transmitir la señal en directo a un centro de comando a ocho kilómetros de distancia.

Por otro lado, se adoptarán medidas de seguridad en cuarteles de Carabineros y de la Policía de Investigaciones para evitar ataques como el que sufrió la Brigada de Homicidios Metropolitana el 2 de septiembre pasado.

Y para evitar manifestaciones de universitarios, las casas de estudios superiores suspendieron actividades. Por ejemplo, la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación tendrá vacaciones hasta el próximo domingo 20.

La derecha pide toque de queda

En este escenario, la derecha extrema, que en estos días saca lustre a la herencia que dejaron las piochas, bayonetas y botas militares desde los tiempos de Pinochet y que camina con el pecho henchido por los resultados de las encuestas que ubican a su representante, el multimillonario inversionista Sebastián Piñera, como el principal aspirante a la presidencia de Chile, no pasó la oportunidad para meter ruido a su conveniencia.

El diputado Iván Moreira, miembro del ultraderechista partido Unión Demócrata Independiente (UDI), exigió este jueves al gobierno aplicar la Ley de Seguridad del Estado, lo instó a ser implacables ante eventuales manifestantes y pidió que se utilizara el toque de queda, la polémica medida represiva habitual durante la dictadura de Pinochet.

"No es antojadizo sostener que ante el tenor de la violencia que puede ocurrir, el gobierno, claramente, aunque no le guste, va a caer en una gran contradicción por defender a la ciudadanía y tenga la obligación de evaluar, dependiendo de los actos la posibilidad de un toque de queda", advirtió.

A su juicio, "no hay que temerle al toque de queda (porque) es una forma de resguardar a los ciudadanos y eso no es volver al gobierno militar, porque este gobierno en veinte años de la Concertación no ha sido capaz de poder reprimir, de poder proteger de alguna manera a los sectores más vulnerables".

Desde La Moneda la respuesta llegó de inmediato. El ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, calificó como una medida "extrema" la idea de Moreira y pidió que hoy "realmente, se pueda hacer un recuerdo de lo que pasó ese día, que fue un día muy trágico para Chile (...) con tranquilidad, con mesura y con respeto para la gente". Como cada 11 de septiembre, Chile se divide. Los más reabren sus heridas; los cada vez menos celebran y, ahora, envalentonados por las encuestas presidenciales, desempolvan viejos y rancios cánticos con olor fascista desde Plaza Italia hacia arriba, cerquita de la Escuela Militar, ahí donde se amontonan los más que apoyaron a Pinochet.

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