“Un golpe a nuestro reclamo”

El mal olor que emanó la pastera finlandesa esta semana potenció la protesta de los asambleístas entrerrianos que critican al Gobierno por apuntar al levantamiento del corte de ruta. Piden que se prohíba a empresas argentinas abastecer a Botnia.
Después de sufrir las emanaciones de Botnia, Gualeguaychú trajo su protesta a Buenos Aires. Unos doscientos manifestantes, integrantes de la asamblea ambiental, junto a organizaciones de izquierda y grupos ecologistas, se movilizaron a Buquebus, donde un operativo de la Prefectura les impidió acercarse a las puertas de la terminal. Marcharon después a la embajada de Finlandia. Con carteles de “Botnia contamina”, advirtieron que la entrada en funcionamiento de Ence, relocalizada en el departamento uruguayo de Conchillas, afectará el Nordelta, ya que la planta estará ubicada a unos 30 kilómetros. E insistieron en el reclamo de que se prohíba a empresas argentinas abastecer a Botnia.

La jornada fue convocada en realidad por organizaciones de izquierda, en apoyo a la asamblea, que envió una delegación a la marcha. Raquel Schwinzt vino en una de las combis que salieron desde Entre Ríos. Vive en Pueblo Belgrano, una urbanización de las afueras de Gualeguaychú que por su ubicación geográfica es más cercana a Botnia. El lunes, el olor nauseabundo llegó primero a su barrio que al casco céntrico. “A las diez de la mañana empecé a sentir un olor ácido, como a pis de gato, y después a huevo podrido”, contó. “Se me irritaron los ojos y la nariz, y algunas personas tuvieron vómitos. En (el balneario) El Ñandubaysal las colonias de vacaciones de los chicos tuvieron que sacarlos del lugar. El mal olor duró hasta la tarde; nosotros hicimos las denuncias por escrito. Quedamos movilizados porque esto fue un escape. No sabemos si podrían pasar cosas peores”, dijo mientras la columna caminaba desde la avenida Córdoba y 9 de Julio hacia Buquebus.

Las cuadras adyacentes a la terminal estuvieron saturadas de efectivos de la Prefectura, que pusieron un vallado que impidió a los manifestantes acercarse a la puerta de la empresa. Los efectivos, sin armas a la vista aunque con un camión hidrante estacionado cerca, mantuvieron así a la manifestación a unos 30 metros de la terminal.

Desde el gobierno nacional, mientras tanto, el jefe de Gabinete Sergio Massa volvió a criticar el corte de la ruta 136. Massa sostuvo que el bloqueo del puente internacional, que lleva ya dos años y dos meses, terminó generando “el rechazo de la sociedad” y siendo “inútil para los entrerrianos”.

Al mismo tiempo, el gobernador entrerriano Sergio Urribarri aseguró en Paraná que garantizará que el reclamo contra Botnia siga teniendo difusión si se levanta el corte de ruta. “El Gobierno ofrece herramientas positivas. Herramientas mucho más eficaces y modernas que un corte de ruta”, prometió, tras proponer “organizar festivales, realizar un programa de televisión, hacer presentaciones en foros parlamentarios y crear una simbología propia de la lucha”.

En Buenos Aires, contra el vallado hubo manifestantes porteños. Patricia, de San Isidro, sostenía un cartel que decía “Gracias Gualeguaychú”. “Tengo 51 años. Cuando era chica, mi papá me llevaba a jugar al río en San Isidro. Nos bañábamos en la playa, que era como son ahora las de Entre Ríos. Por supuesto que en ese entonces decían que el Río de la Plata no se iba a contaminar”, señaló. “Acá en Buenos Aires nos olvidamos de todo. Tenemos al Riachuelo podrido, problemas con los residuos cloacales; mis hijos no conocieron el río limpio, y por lo que parece mis nietos tampoco van a llegar a verlo. Ahora hicieron un hermoso paseo, con pasto sobre la costa y un cartel de ‘Aguas contaminadas-prohibido bañarse’.”

La asamblea de San Telmo, Izquierda Socialista, el Movimiento Socialista de los Trabajadores, el Partido Obrero, el Partido de los Trabajadores Socialistas, el movimiento piquetero Cuba-MTR fueron los convocantes de la movilización. En un documento, denunciaron que el Gobierno “intenta dar un golpe político al corazón del reclamo de la asamblea de Gualeguaychú en los momentos previos a producirse el fallo de la Corte de La Haya”. También criticaron al presidente del INTI, Enrique Martínez, por haber asegurado que no hay registros de que Botnia contamine: “Quiere convertir al INTI en otro Indec”.

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