Golpe islamista al control de Moscú

La violencia regresó al Cáucaso Norte, donde la guerrilla islámica que opera en Dagestán mató al menos a seis policías rusos e hirió a otros catorce en un atentado suicida. Según algunas versiones, un terrorista embistió con una camioneta cargada de explosivos contra los agentes concentrados a la entrada del cuartel de la policía en Majachkalá.
Otras fuentes, en cambio, dijeron que el vehículo esperó a que abrieran las puertas del edificio y los agentes interceptaron su ingreso "con el precio de sus vidas", según declaró Mark Tolchinski, vocero del Ministerio de Interior de Dagestán.

En su primera reacción, el presidente de Rusia, Dimitri Medvédev, ordenó al jefe del Servicio Federal de Seguridad (la antigua KGB), Alexandr Bórtnikov, "reforzar el control de la situación en el Cáucaso del Norte y aclarar las circunstancias del atentado de Majachkalá". El presidente también ordenó reforzar las medidas antiterroristas en la región.

Las circunstancias de este último ataque terrorista son casi idénticas a las del atentado de agosto pasado en la vecina República Ingush, que al igual que Dagestán, ambas vecinas de la separatista Chechenia, sufren ataques terroristas y enfrentamientos de la guerrilla islámica contra las fuerzas rusas.

En total, durante 2009 en Dagestán, situada junto al Caspio y habitada por más de cien etnias y tribus montañosas, hubo dos centenares de ataques, que causaron la muerte a más de 50 policías y al menos 150 heridos.

En el mismo período, las operaciones lanzadas por las fuerzas de seguridad acabaron con la vida de más de 120 guerrilleros. Tras una larga tregua, los ataques también volvieron a Rusia Central, donde el 29 de noviembre una bomba estalló al paso de un tren rápido que se dirigía de Moscú y San Petersburgo y causó la muerte de al menos 26 personas.

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