Un golpe duro para el turismo

Un local de Farmacity, en la avenida Las Heras, mostraba, anteayer, un efecto de la presencia de la gripe A en la Argentina: no había alcohol en gel. Es una de las pocas ventas que se dispararon por la pandemia.
Empresarios y economistas creen que la influenza puede deprimir aún más la alicaída economía. Aunque difícil de cuantificar, el impacto final dependerá de si la gente se acuartela en sus casas por el "efecto miedo" o no. Cualquier opción afectará, en primer término, a los restaurantes, cines, teatros y shoppings. Los supermercados no prevén cierres masivos de sucursales, mientras que el turismo aparece, por el momento, como uno de los sectores más golpeados.

"Los extranjeros están viniendo con cuentagotas. Se han cancelado reservas en gran escala", sostuvo el presidente de la Asociación Argentina de Agencias de Viajes y Turismo (Aaavyt), Tomás Ryan.

El comercio está expectante. "La gente va a seguir consumiendo, pero seguramente todo el mundo obrará con mayor prudencia", dijo el presidente de la Cámara Argentina de Comercio, Carlos de la Vega.

El economista Miguel Bein consideró que el impacto global sobre la economía no parece ser significativo. "No va a hacer bajar un punto el PBI, pero claramente va a impactar", opinó. Otro economista, Camilo Tiscornia, coincidió: "Tiene un efecto depresivo sobre la actividad. Pero mientras no se tome una decisión como la que se tomó en México, que se paró todo, el impacto no es tan alto".

Las cadenas de supermercados tienen en estudio algunos planes de contingencia. En ese sector precisaron que entre las medidas en estudio figuran la distribución de alcohol en gel entre los clientes y la aplicación de límites en el ingreso de gente en los horarios pico para minimizar el riesgo de contagio.

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