Ni los goles maquillaron las heridas

Boca pareció encontrar calma con un apabullante 4 a 0 sobre Gimnasia LP; un margen de tranquilidad que necesitaba, pero la respuesta de Palermo a Ibarra, tras el partido, reavivó la polémica

Tanta fue la contundencia de Boca que por un momento hizo olvidar la semana de mensajes cruzados que salieron a la luz desde la intimidad de su plantel. Tanto fue el esfuerzo que entregó esta formación con tres delanteros que invitó a sus hinchas a gritar como si aún estuvieran en carrera, a olvidarse de que el equipo está relegado en el campeonato y que la realidad dice que sus posibilidades de aspirar a un lugar en la Copa Libertadores son escasas. Pero el mandato de una goleada semejante cambia los sentimientos y aumenta la euforia colectiva dejando de lado las estadísticas.

Desde hace bastante, como consecuencia de una vida íntima dividida, Boca parece estar expuesto a los vertiginosos cambios de su termómetro. Del desteñido y confundido equipo que en las últimas tres fechas fue desterrado del Apertura al recuperado y goleador que ayer no se apiadó de Gimnasia y Esgrima La Plata hasta dejarlo desnudo con sus groserías defensivas.

¿Una varita mágica se posó sobre los dirigidos por Alfio Basile? Nada de eso, porque Boca no se descubrió ahora como un conjunto fantástico, pero sí contó con el oportunismo y la voracidad para arrollar en el resultado a un adversario que se constituyó, desde su desconcierto, en su cómplice perfecto.

El fútbol suele proponer estos vaivenes. Días atrás, Boca era un volcán de declaraciones que hacían más comprometida la situación. Que Martín Palermo se quejaba porque no lo abastecían. Que Nicolás Gaitán no acusaba recibo. Que Hugo Ibarra, bien cercano a Juan Román Riquelme, salía al cruce del goleador pidiendo más inteligencia a la hora de hacer declaraciones. Que Federico Insúa se mostraba en deuda por su rendimiento. La reacción, materializada con los cuatro goles, no pacificó el panorama y no tapó las heridas abiertas del plantel xeneize. Así lo demuestran las palabras posteriores de Palermo (ver aparte). ¿Cuáles fueron las claves de la mejoría?

Letal en el area rival. Boca no sembró terror constantemente en el área del equipo platense, pero le alcanzó con pisar esa zona con decisión seis veces -dos en la primera etapa y las otras cuatro en la parte final- para convertir cuatro goles y conseguir una victoria que incluso pudo ser más abultada.

Los cambios. Por la serie de lesiones que padeció en el campeonato, Basile se vio obligado a hacer modificaciones constantes. Mostró un medio campo integrado y parejo en su funcionamiento. Porque a partir de las apariciones por sorpresa de Gary Medel, por la derecha, y de Insúa, de izquierda hacia al centro, los locales sorprendieron de media distancia a Gastón Sessa. El domingo pasado, frente a Arsenal, el equipo xeneize no encontró la fórmula para quebrar la defensa rival, pero esta vez el Lobo le ahorró ese suplicio. Y Boca, con metros a favor, invitó a pensar que cuenta con individualidades desequilibrantes (la sociedad Nicolás Gaitán-Gary Medel funcionó con justeza por la derecha) como para ganar un encuentro.

Siempre dominante. Después de un comienzo del segundo tiempo donde casi llega al gol si no fuera por las intervenciones de Julio César Cáceres o las de Roberto Abbondanzieri, al final Gimnasia dio muestras de ser un equipo sin conducción ni control. Al avance sistemático e ineficaz del equipo platense Boca le contestó con un pragmatismo goleador. El Lobo acusó la desventaja y desde allí se olvidó de la tranquilidad, pues al promediar la segunda etapa, el vencedor se reencontró con el toque y hasta regaló lujos? Como los tacos de Gaitán y los caños de Insúa, que definió nuevamente de zurda, tras una jugada que limpió Palermo en el área.

Regalos del fondo platense. La defensa del Lobo jugó muy mal y colaboró con las libertades que tuvo Boca. La última línea de Gimnasia debe cargar con el mayor porcentaje de responsabilidad en la derrota (la tijera final de Gaitán fue un ejemplo). Desorientada y desprolija, se equivocó en los relevos e incurrió en repetidas desatenciones.

A Boca le servía ganar, pero el verdadero desafío es su reconstrucción, para saber si tanto oportunismo también encierra un sustento futbolístico.

* Abbondanzieri cambió de estrategia

Venía de recibir tres goles de tiro libre en cinco partidos. La Bombonera lo ovacionó apenas tomó posición en el arco. Algo que también sucedió cuando interceptó la ejecución de Neira; en esa acción Medel se desprendió de la barrera y retrocedió a toda velocidad para cubrir el segundo palo.

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