Goles y desaparecidos

Por: Ricardo Roa.

La dictadura fue demasiado grave como para usarla en busca de réditos políticos. Treinta años después aún resulta escalofriante pensar en ella, recordarla. Fueron años en que los militares extendieron institucionalmente el terrorismo y convirtieron al Estado en una máquina de torturar y de matar.

Flojos de papeles, algunos han falsificado sus biografías para mostrar credenciales de luchadores contra el Proceso. Se han vuelto ex combatientes, casi veteranos de guerra. Algo difícil de explicar sin recurrir al oportunismo. Y una impostura que ofende la verdad y la memoria de miles de muertos.No sólo hay una falsa épica. Van y vienen también imágenes de violencia.

Como cuando la Presidenta se compara con Manuel Dorrego para denunciar que es sometida a un "fusilamiento mediático". Los Kirchner siempre han practicado fanáticamente la victimización. Ahora han dado un paso más. Al anunciar la estatización del fútbol, la Presidenta asimiló la prohibición de transmitir goles a los secuestros en la dictadura. Un contrato comercial, equiparado con un delito de lesa humanidad. Pérdida de dimensión de la realidad.

El exabrupto disparó críticas desde las organizaciones de derechos humanos y vuelve a interrogar el grado de sinceridad de la posición oficial en ese tema (Duras críticas a Cristina por vincular a los desaparecidos con el fútbol) Sobre todo cuando la Presidenta elogió en el mismo discurso la valentía de Julio Grondona, el jefe del fútbol ahora aliado. A lo Luis Barrionuevo, el ministro Aníbal Fernández prometió entretanto que meterá presos a todos los dirigentes que roben "de ahora en más" ("De aquí en más, el que se lleva algo va a ir preso") Nada hacia atrás. A veces conviene abandonar el espejo retrovisor y mirar sólo para adelante.

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