Un golazo más

Un golazo más
BANFIELD 2 - ESTUDIANTES 1: La notable definición de Erviti le dio a Banfield un triunfazo ante un Estudiantes que fue más incluso con uno menos. ¡Qué definición de Silva y qué grande Verón!
Es lógico esperar mucho de dos equipos candidatos. Aunque hayan entregado mucho o poco, entre los dos dejaron tres golazos. Tres estilos diferentes, pese a que en todos los casos hubo una genialidad individual. Y ahí, justamente, estuvo el principal mérito de Banfield para llevarlo: metió un golazo más.

¿Qué tiene Banfield para ser campeón? Al 9 y al 10, nada menos. Pero allí mismo residen las dudas fundamentales. ¿Qué puede pasar cuando le falte la cuota goleadora o el toque de talento? Porque vale convenir que el triunfo de anoche pasó por ellos (y por cómo hicieron pasar de largo a Ré los dos) y no por una cuestión grupal. Sí, Banfield está bien parado, no regala nada, es ordenado, sabe cómo moverse, pero... Eso no sería suficiente para ganar partidos. A lo sumo, empataría 0 a 0. Por eso necesita a Silva y a Erviti. Y mucho. Y a James, cuya ausencia ante Estudiantes se hizo notar. Puede que no tenga que sufrir estas ausencias en todo el campeonato. ¿Por qué no? La coyuntura, aparentemente, le es favorable. Se le vienen dos rivales chivos, como San Lorenzo y Vélez; y a ambos los agarrará desgastados por la Sudamericana. Encima son rivales directos, como el de ayer.

¿Da para que ya suene el "de la mano de Julio César"? Se vive de ilusiones, ¿no? Además, un dato que ningún hincha de Banfield deja pasar: el cierre del campeonato es en la Bombonera. Pero no todo es rosa.

Estudiantes, con diez, fue más que Banfield en el desarrollo general. Es cierto: con la inestimable colaboración (qué corta se queda la palabra) de Verón. Tras la pavada (otra que se queda corta) de Enzo Pérez, la Brujita reordenó el equipo: "Matías, vos a la derecha; Benítez, a mi izquierda. Yo me banco el medio solo. Cuando ven que me mando, uno de los dos se queda. Y vamos, eh... Me las dan todas a mí...". Y ahí fue Estudiantes, con su superhéroe a la cabeza, que no sólo logró emparejar la diferencia de jugadores sino que pareció que el que tenía uno más era Estudiantes. Todas las jugadas de peligro del primer tiempo fueron tiros suyos: probó hasta encontrar un tiro bestial, digno de lo que venía demostrando. Antes y después, raspó como un rústico, imponiendo presencia.

Tanto había complicado Verón que luego del descanso Falcioni le mandó a Battión para que le hiciera personal. Le costó más moverse pero así y todo se la siguió rebuscando. Una vez que sintió el trajín, y que Salgueiro desaprovechara un gran pase de Boselli (único acierto además de la lucha), el traje de crack fue para Erviti.

Y ahí estuvo la diferencia. También hubo diferencia de jerarquía, de ansiedad (si así se toma las cosas Banfield cuando faltan siete fechas, ¿qué va a pasar cuando falten dos?) y de juego colectivo. A Estudiantes ser superior en estos aspectos no le alcanzó. Banfield metió un golazo más.

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