Godoy Cruz encontró respuestas donde Racing sufre: los jugadores

Con Chávez, Higuaín y Vera como estandartes, venció por 3-1 al equipo de Avellaneda, que en el debut de Vivas desnudó su falta de jerarquía individual
MENDOZA.- La urgencia por encontrar respuestas suele atentar contra cualquier intento de cambio. Incluso, cuando se ensayan fórmulas para modificar una situación crítica, se sabe que nada debe fallar, porque las consecuencias son aún más complejas de resolver. Y todo es más complicado si son dos los interesados en encontrar esa milagrosa solución al mismo problema: ganar. Tan sencillo como eso. Sólo Godoy Cruz advirtió qué camino transitar para encontrar el objetivo tan deseado, porque Racing, aun cuando estrenó entrenador, no encontró soluciones y su situación en el campeonato es mucho más delicada respecto del promedio del descenso, más denso su vínculo con la gente y el trayecto que aún debe recorrer es demasiado pedregoso.

Si se pudiera ceñir un resultado a un golpe de suerte tal vez la Academia podría justificar allí una nueva derrota. Pero no hubo nada de eso: el conjunto mendocino se mostró decidido a lastimar al rival y en apenas tres minutos apareció la categoría de Vera. Y eso puso en evidencia que el conjunto que ahora está en manos de Claudio Vivas necesita bastante más que unos cuantos días de trabajos intensos o revelaciones tácticas. Se trata de tener los intérpretes indicados para asumir esas funciones. Hasta aquí no parece contar con los elementos que puedan asimilar todo eso. Lo que produjo la Academia en los primeros 45 minutos se limitó a lo que pudiera elaborar Lucas Castromán...

La necesidad de Godoy Cruz también lo empujaba a buscar un triunfo. El cambio de entrenador, con la salida de Diego Cocca, abrió un nuevo escenario para el equipo mendocino. Con Daniel Oldrá en el banco de suplentes, y Enzo Trossero, el nuevo DT, en la platea, el desarrollo del juego se desenredó rápidamente con aquel magnífico derechazo de Vera, que después fue determinante en el segundo tanto, cuando Aveldaño lo embistió en la puerta del área, Furchi sancionó el penal e Higuaín lo cambió por gol. Después, en el primer tiempo, tuvo varias situaciones como para aumentar la diferencia, pero De Olivera se interpuso. Con cada una de estas chances -provocadas por el tridente compuesto por Chávez, Higuaín y Vera- se desnudó la falta de reacción ante la adversidad del conjunto de Avellaneda, que llegó a esta ciudad después de haber goleado a San Martín, de Tucumán.

Las variantes que ensayó Vivas para la segunda etapa parecieron sentarle mejor a la Academia, pero de la misma manera se puso de manifiesto la falta de categoría de los futbolistas para capitalizar la buena opción. Porque el DT dispuso el ingreso de Lluy por Cahais, eligió defenderse con tres hombres en el fondo y armó un bloque de tres atacantes para quebrar la resistencia del rival.

Hubo movimientos más fluidos y las oportunidades ofensivas estaban más claras, pero los muchachos de Vivas sólo se limitaron a finalizar cada avance con centros sin destino y mucho menos con sentido. Aun cuando el gol del descuento llegó por esa vía y por la mala fortuna de Sigali, que empujó la pelota en contra de su arco, Racing se repitió en acciones desde los laterales y no exploró otras alternativas.

También intentó el nuevo técnico de la Academia darle más juego al equipo con el ingreso de Grazzini, pero fue tenue el aporte y no se modificó demasiado la postura del rival, que se defendió, no fue tan protagonista y mucho menos generó acciones tan peligrosas como en la primera etapa. Incluso, la Academia pudo haber encontrado el empate en los pies de Castromán, pero eligió mal en el instante de definir y el balón fue rechazado por la defensa del equipo mendocino.

Sobre el final llegó el último golpe, cuando un contraataque de Godoy Cruz marcó la diferencia entre un equipo que sabe qué hacer en ofensiva y otro que carece de jerarquía en ese rubro. Una acción asociada fue suficiente para que Chávez, la figura del encuentro, definiera solo sobre la línea del arco.

En definitiva, el final acomodó las cosas y dejó en claro qué equipo puede torcer su rumbo y cuál está lejos de hacerlo. Quién cuenta con jugadores a la altura de las circunstancias. Y algo en especial para Racing: que sus problemas exceden los dominios del entrenador y están de la línea de cal hacia adentro.

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