GODOY CRUZ 1 - COLON 3 Que sean 200, Bichi

GODOY CRUZ 1 - COLON 3 Que sean 200, Bichi
Fuertes festejó un doblete y superó los 100 goles en Colón. Más: si bien erró un penal, asistió en el 3-1 y llevó a Colón a un triunfo que todavía le permite soñar.
Algún día, chicos como Bertoglio o Mauro Bellone y jugadores hechos como Germán Rivarola, o Marcelo Guerrero, podrán contarle a sus nietos que jugaron con un tal Esteban Fuertes. A los 36 años, cuando muchos jugadores sufren los achaques de la edad, el Bichi está como si tuviera una década menos. Está rápido, de la cabeza y del físico, ordena como si fuera un volante central de antes, y juega bien con y sin la pelota, un síntoma de veterana sabiduría. Ayer metió dos goles clave, superó la barrera de los 100 goles en Colón y, pese a que erró un penal en un momento decisivo (se resbaló y la mandó por arriba) pocos minutos después metió una asistencia perfecta para que Rivarola liquidara un partido que estaba abierto.

Fuertes tuvo dos chances de gol y las metió ambas. Si hubiera tenido más, el partido no habría tenido ni un poquito del drama que se instaló hasta el descuento. Claro, Godoy Cruz se complicó solito cuando, en nueve minutos apenas, Gabriel Vallés se hizo amonestar dos veces por faltas que no admitían otra cosa que el cartón amarillo. Y Colón, que jugaba mejor 11 contra 11, contó con la ayuda adicional de tener más espacios para moverse ante un rival que, de por sí, es generoso desde su propuesta de arriesgar siempre. Así y todo, ni Guerrero, ni Bertoglio, ni Ramírez podían liquidar las reiteradas chances que fabricaba Colón. Hasta que Rivarola apareció libre por izquierda y tiró un buscapié que encontró, a quién otro sino, al bueno de Fuertes.

Vale el reconocimiento para la valentía de Godoy Cruz. Diego Cocca, ante la disyuntiva de quedarse con 10, pudo optar por tirar el equipo atrás para jugarlo de contra. Pero no: dejó una línea de tres en el fondo, cuatro en el medio (con llegada por las bandas) y mantuvo a la dupla Borghello-Caruso, con la ilusión de lograr el triunfo que lo salvara definitivamente del descenso directo. El problema es que el Tomba no estaba fino de cara al arco de Pozo, y le fataba lucidez para administrar la pelota. Y los espacios seguían ahí, a disposición del Sabalero, que supo aprovecharlos. En la primera jugada a fondo del segundo tiempo, el centro de Bertoglio encontró otra vez bien parado al Bichi, y el 2-0 pareció lapidario.

El suspenso regresó por el penal mal cobrado de Goux a Borghello, y el gol de Caruso revivió el ímpetu del local. Colón siguió desperdiciando contraataques, hasta que Fuertes, cuándo no, fabricó él mismo un penal para su equipo, exagerando la caída. Lo erró, quedó dicho, pero en lugar de reprocharse para sus adentros, mantuvo la cabeza fría, hasta que liquidó el pleito con ese pase para Rivarola. Si Colón aún sueña con el título, se lo debe al eterno goleador.

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