Los gobiernos postergan las devaluaciones hasta después de las elecciones

El sorpresivo anuncio del Gobierno nacional –elecciones en junio de 2009– puede tener razones políticas de peso, como no dar a la disidencia peronista en la provincia de Buenos Aires tiempo para armarse. Sin embargo, también hay fuertes razones económicas para adelantar las elecciones nacionales de octubre: el Gobierno está preocupado por el deterioro de la situación fiscal y la pérdida de reservas internacionales.
En el 2009 cabría esperar un deterioro de la solvencia fiscal. La recaudación tributaria muestra signos de debilidad. Los ingresos fiscales adicionales provenientes de la eliminación del sistema de AFJP no compensan la reducción de las retenciones a las exportaciones, principalmente por la baja en los precios de los commodities. Además, la desaceleración económica se refleja en la recaudación del IVA y Ganancias. Con respecto al gasto, aún no se advierte ningún ajuste. Para contrarrestar la crisis internacional, el Gobierno ha anunciado un megaplan de obra pública, mientras la política de subsidiar ciertos sectores económicos sigue adelante, a pesar de los recientes ajustes tarifarios y la baja del precio del petróleo.

El stock actual de reservas internacionales es de u$s 47 mil millones. La caída del último año se explica, en grandes líneas, porque la salida de capitales del sector privado superó al ingreso de divisas proveniente del superávit comercial. Por la crisis internacional, el Banco Central ya comenzó a ajustar gradualmente el tipo de cambio.

Este año la presión sobre las reservas internacionales es aún más fuerte si pensamos que Argentina no tiene financiamiento internacional y deberá afrontar vencimientos de deuda nominada en moneda extranjera por unos u$s 8 mil millones que se concentra en la segunda mitad del año, principalmente en agosto cuando vencen los cupones del Boden 12.

Una devaluación más agresiva puede mejorar fuertemente la situación fiscal, ya que licuaría el gasto público (básicamente salarios) y la deuda nominada en pesos. El problema es político, ya que la medida es muy antipopular y ningún gobierno querría tomarla antes de las elecciones. La evidencia empírica muestra que en América Latina los gobiernos postergan las devaluaciones hasta después de las elecciones. Entonces, si no fuera posible postergar un ajuste cambiario mayor hasta octubre, ¿por qué no adelantar las elecciones?

Comentá la nota