El Gobierno tuvo que salir a aclarar el alcance de la suba de impuestos

Fue tras la fuerte oposición que el proyecto tuvo en la Legislatura. Desde el Ejecutivo porteño afirmaron que la extensión del impuesto al sello no alcanzará a prepagas y servicios. Pero confirmaron el polémico gravamen a compras con tarjeta.Por: Daniel Gutman
El fuerte rechazo de la oposición a los aumentos impositivos que propone el macrismo y muchas dudas en cuanto a sus verdaderos alcances marcaron ayer la visita a la Legislatura del ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, para presentar el proyecto oficial de presupuesto 2009.

El Gobierno de la Ciudad quiere gravar en un 0,6% los gastos con tarjeta de crédito, en un 2% la compraventa de autos usados y en un 0,8% las pólizas de seguros de automotores, vida, retiro, robo o incendio, como anticipó Clarín el sábado. Pero también pretende aplicar un 0,8% de impuesto de sellos a los "contratos entre privados", de acuerdo al proyecto de ley tarifaria que va en paquete con el presupuesto.

"¿Esto significa que va a haber que pagar el impuesto en las facturas de la medicina prepaga?", preguntó el diputado Aníbal Ibarra. Grindetti, nervioso, y en medio de chicanas que iban y venían entre él y el ex jefe de Gobierno, dijo que no sabía la respuesta. "Averiguo y se lo contesto por escrito", dijo finalmente. Más tarde, el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, aseguró a este diario que "a nadie se le ocurrió gravar las facturas de las prepagas y no se hará".

¿Qué sucederá con servicios, como internet, celulares y televisión por cable, que también son "contratos entre privados"? No fue fácil encontrar a un funcionario del Gobierno de la Ciudad que lo aclarara. La explicación más repetida era que "la extensión del impuesto al sello fue copiada de lo que rige de la provincia de Buenos Aires". Finalmente, el titular de la Agencia de Recaudación porteña, Carlos Walter, y el propio Grindetti afirmaron que no será incluidos los contratos de adhesión y de servicios masivos en el impuesto y que se corregirá en el proyecto de ley para aclarar específicamente este punto.

De todas maneras, el rechazo unánime de la oposición abre una incógnita sobre si los aumentos impositivos serán aprobados. El macrismo tiene 27 bancas de diputados, pero necesita por lo menos 31 votos para asegurar la ley.

En general la oposición calificó la iniciativa de "recesiva", ya que los aumentos impositivos tenderían a desalentar el consumo, en momentos en que la crisis internacional está motivando a la mayor parte de los Estados del mundo a apuntar en la dirección contraria.

Grindetti rechazó que sean recesivos y -como viene haciendo Macri últimamente con algunos temas- responsabilizó al Gobienro nacional. "A esto nos lleva el Gobierno Nacional, con su mezquindad. Nosotros tenemos que incrementar la recaudación por la mezquindad de la Nación, que no coparticipa el impuesto al cheque y se queda con la plata de los contribuyentes al sistema jubilatorio a través de la ANSES", dijo Grindetti.

El ministros defendió los nuevos impuestos de sellos y también las subas en algunas alícuotas de ingresos brutos, que es el impuesto más importante que recauda la Ciudad. "La retracción de la actividad económica, con su consiguiente caída en la recaudación por ingresos, nos obliga a diseñar nuevas acciones para mantener nuestro nivel de ingresos", dijo.

"En oposición a todas sus promesas de campaña, el macrismo presenta un impuestazo que va a profundizar la recesión", le dijo la socialista Verónica Gómez.

Pero también hubo otros cuestionamientos para la iniciativa. Sergio Abrevaya (Coalición Cívica) criticó qué estén previstos sólo 130 millones de pesos propios para Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) más 300 millones de un eventual financiamiento externo, cuando el presidente de la empresa estatal aseguró que con menos de 500 millones ni siquiera puede garantizar la conclusión de los trabajos de nuevas estaciones que ya están en marcha.

Martín Hourest (Igualdad Social y economista de la CTA) cuestionó que, con una inflación prevista del 12%, sólo se prevea un aumento en el gasto social de 8%, cuando la crisis económica hace pronostica una mayor necesidad en ese rubro.

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